jueves, 1 de septiembre de 2016

Triatlón de Guadalajara 2016

Vuelta al triatlón nada más y nada menos que un año y 2 meses después, desde el Half Vitoria de 2015.
Tras el intento fallido en Ecotrimad donde todo, absolutamente todo salió mal. Se hizo duatlón por la temperatura del agua y luego se acabó suspendiendo la prueba en el km. 60 por un grave accidente en bicicleta de un triatleta que obligó a cortar la carretera para el traslado en helicóptero del herido, volvíamos al triatlón en la prueba decana de la media distancia en España, el triatlón de Guadajara.
Siempre había tenido ganas de hacerlo. Es el triatlón de más solera de España, pero a finales de agosto nunca me venía bien, habitualmente ya había terminado la temporada en estas fechas.
Sin embargo, este año el objetivo era el km0 que iba a disputarse a finales de septiembre y aunque se haya cancelado la prueba (vaya suerte la mia), al buscar la alternativa del Pure226 de Marina D’or de octubre, pues Guadalajara me iba bien para volver a tomar contacto con el triatlón.

Mucho había oído de este triatlón, el calor, el tiempo de espera antes de la salida, la dureza de su recorrido tanto en bicicleta como a pie… Sin embargo, los años que llevas en esto y el ajetreo de tu vida, te hacen confiarte y cometer errores que no te das cuenta, pero que te llevarán al hoyo.
En cuanto a preparación, pues muy discontinua. Había cogido algo de punch en el agua preparando la travesía de Tabarca, pero eso quedaba ya muy lejos (3 de julio) y desde entonces apenas había nadado, de hecho los últimos días que fui a la piscina me di cuenta de lo que había perdido. En bici, pues semanas buenas con semanas de no tocar la bici, muchas vacaciones, en distintos sitios y no a todos lados podía ir con la bici. Y carrera a pie pues lo mismo, además de que este año he metido pocos volúmenes para ver si podemos vivir con la rotura de labrum. Aún así metí un 10k en El Grao de Castellón en 37:37 con calor que no está mal  y un par de semanas de 50-60 kms en Guardamar.
El viernes, llego a Guada con la familia para la entrega de la bicicleta, con la mosca detrás de la oreja por la nube tóxica que se ha generado en Chiloeches, a pocos kilómetros, donde está ardiendo una planta de reciclado de pinturas ilegal. Parece ser que el triatlón se disputará, aunque hay un tufillo en la ciudad notorio.


Entrega de la bicicleta y recogida de dorsal con normalidad. Llegada al hotel para preparar las cosas para el día siguiente y me doy cuenta de que me he olvidado la cinta portadorsal. Llamo a Loko del Club y me dice que me traerá una el sábado que no me preocupe. Pues no lo hago. Sin embargo, no doy la importancia debida a la gran cagada del fin de semana y es que no hay congelador en el minibar el hotel y no puedo congelar los bidones, con lo que es imposible que lleguen fríos, ya no a cuando tenga que consumirlos durante la bici, sino ni siquiera a Pareja donde arranca la prueba. Aquí es donde tuve que improvisar, pedir al hotel que me los metieran en una cámara o bien cambiar de estrategia y llevar geles sueltos y barritas para tomarlos en la bici en lugar del bidón de geles disueltos.
Cena en un italiano con mis mujeres además de Fran, Pati y Luna, una gran familia y buenos amigos.

De vuelta al hotel, vemos parte del recorrido a pie. Mucha cuesta, he de reconocer que me gusta, asfalto, bajadas fuertes, zonas de sombra por parques, es mi terreno para ir a ritmo en las subidas y volar económico en las bajadas. Me veo haciendo un gran parcial.
Es un placer dormir sin el madrugón habitual de estas pruebas. Bajo a desayunar a las 09.30, me pongo las botas porque el triatón arranca a las 14.45. Primer error, porque lo suyo habría sido desayunar más ligero, para 2-3 horas antes comer algo más cerca de la prueba.
A las 10.45 dejo las cosas en la T2 y cogemos el bus a las 11.30 camino de Pareja. Voy con Loko, y con Juan y Sermor a quienes no conocía. Cuando bajamos en Pareja, nos damos cuenta de lo que pega el sol, terrible. Nos sentamos en una sombra bajo un árbol porque aún quedan 2h30’ para el arranque de la prueba. Voy bebiendo ISO, pero no tengo hambre. Me había llevado dos sándwiches y una barrita, pero al final sólo me tomo la barrita 1h antes.

Colocamos las cosas y al azud para arrancar, hace mucho calor, se va a nadar sin neopreno (el agua está a 25,8 grados), lo cual tampoco me preocupa en exceso.
 Con el paso del tiempo le he perdido el respeto al segmento de agua porque dentro de lo mal que nado salgo del agua sin problemas, sin estar cansado y en la primera mitad con creces, lo cual no entiendo porque en la piscina todo el mundo nada mejor que yo… supongo que en competición mantengo un ritmo muy constante, voy muy recto a las boyas, rehuyo los problemas en el agua y no me dejo guiar por otros triatletas que van haciendo eses, parones, etc…


Primero las mujeres y cinco minutos después los hombres. La salida es limpia, dentro del agua, no somos ni 250. Me voy al lado izquierdo, porque hay mucha gente agolpada a la derecha que es por donde se entra. POOOOOOOOOOOOO.

Salida limpia, no hay mucho golpe, voy con poco ritmo, no he nadado casi nada desde la Travesía de Tabarca, se me han empañado un poco las gafas (joder, es que hay que probarlas unos días antes, son las que tengo reservadas para competir y no las había probado).

Pero vamos avanzando, al girar en la isla a izquierdas ya noto que se empieza a nadar mejor, nuevo giro y en la recta larga en donde mejor voy, veo la boya muy lejos desde el primer momento y rectísimo hacia ella, voy sólo a buen ritmo, sin interferencias, giro en la boya y última recta, pero en esta parte ya hay más lío, mucho triatleta haciendo eses, van cansados, desorientados (no hay arco de salida)… y pierdo algo de ritmo, aún así 36:10 para 1950 m, parcial 98. Hay muchas bicis en el box.


Al llegar a la bici, la táctica normal, meterme 500 ml de powerade del tirón, que me suelen venir genial, pues bien el primer trago es como una infusión de caliente, lo escupo, dejo la botella y me voy. Salto sobre la bici y adelantando posiciones rápidamente. La primera parte del recorrido es de repechos cortos, subidas y bajadas. Gano algunas posiciones. Doy los primeros tragos al bidón de geles, pero se me hace muy duro porque está muy caliente, tienen que ser tragos muy cortos, además el agua que llevo también está caliente.
Pasado el km10 comienza la primera subida del día, es larga unos 7 kms y trato de subir alegre con desarrollo ágil y sin matar las piernas. Luego se recuperará en el tramo de bajada que es largo.

El calor ha sido lo peor de la subida. Cojo medio plátano en el avituallamiento y un gel y agua fresca. Me como el plátano. Intento beber del bidón de geles con un trago seguido de trago de agua fría, pero me dan arcadas, tengo que mantener el mejunje caliente en la boca y luego añadir el agua y tragar del tirón y me sienta mal. El tramo favorable de bajada que es bastante largo, unos 20kms. tenemos algo de viento en contra, a veces se va muy rápido, pero a veces hay que luchar contra el viento en las zonas más abiertas.
Al girar a la derecha hacia Tomellosa se vuela literalmente, voy a 45 sin esfuerzo y me sorprende adelantar a tanta gente, veo a Loko, va genial, me debe sacar unos 15’. Punto de giro, agua bien fría para refrigerarme y para beber, de los geles ya soy incapaz de beber, pero también soy incapaz de pensar que si no como no voy a poder mantener el ritmo en carrera, es curioso como dejamos de pensar en cosas obvias cuando vas metido en faena.
Al dar la vuelta viento totalmente en contra, es el peor tramo de viento. Se acaba al girar a derechas para hacer la segunda subida. Me habían hablado de un asfalto malísimo y así es pero me lo esperaba peor, así que por mi parte voy con alegría, ganando posiciones. Agua fría arriba. No veo comida.
Bajada corta y rápida y la última subida. Esta sí se hace dura, tiene porcentajes considerables y buen asfalto, pero se hace larga. Zona de llano con algo de viento en contra y bajada rapidísima a Guadalajara, medio por arcenes entre conos, con los coches parados por la Guardia Civil. En este momento valoro y creo que he hecho buena bici, he disfrutado del recorrido, no he ido a tope, me he guardado y voy a empezar a correr, el sector donde soy mejor si se puede decir, para hacer los 4:5x que hago en casi todos los MD. Parcial 99 a casi 30 km/h para 83 kms. Bici dura.
Dejo la bici y me pongo a correr, al principio torpemente por el césped, ya cogeré ritmo, no se muy bien por donde hay que ir. Y entro en la pista de atletismo, primer avituallamiento allí mismo y estoy un poco despistado, mi estrategia siempre es un gel en el 5, otro en el 10 y otro en el 15, con alguna pastilla de sal. Y nada más.
Sin embargo, pillo una botella de agua y meto un trago. Me sienta fatal, me ha cortado el estómago, voy con un nudo/dolor en la parte alta del estómago, bajo el esternón, joder. Y eso que lo había leído de gente que decía que le pasaba con el agua tan fría.
Intento rodar a mis ritmos de 4:15, alegre, sin forzar, como siempre, pero me cuesta muchismo, no voy. Entre el dolor y que las piernas es como si no tuvieran fuerza para elevarse no bajo de 4:30 y muy incómodo.
Sigo rodando, esperando ver a Marta e Iria, pero no las veo. No tengo excesivo calor, ni el recorrido me parace durísimo, hay mucha agua y muy fría en los avituallamientos y me refrigero con ella. Cada vez la sensación de pesadez de piernas es mayor, en la fuerte bajada hacia el parque en la que debería ir a 3.50 sin problemas, noto que voy forzado, que me cuesta, cuando no debiera ser así. Al girar, en la subida, ya me doy con la dura realidad, no tengo ni pizca de fuerza, sólo puedo avanzar. Aquí me doy cuenta, no he comido, no tengo gasolina, estoy condenado.
La primera vuelta salvo los muebles a 4:45, pero a partir de aquí, aunque intento alguna solución (comer naranjas, un gel) ya es demasiado tarde. Sigo con el estómago cerrado, con molestias y sin fuerza para correr. Llegado este momento sólo cabe o retirarse o aceptar la cruda realidad y llegar a meta totalmente muerto, siendo rebasado continuamente y de los últimos e intentar aprender de lo que le sucede a tu cuerpo cuando está así . Al principio de la segunda vuelta veo a Marta, me da un par de hielos, que meto bajo la gorra, en realidad no tengo mucho calor porque tampoco estoy corriendo y por tanto no me sube la temperatura. Y pienso en la única vez que me he retirado de una competición por este motivo, por no cumplir las expectativas, el maratón de Bilbao de 2013. Y pienso que siempre me he arrepentido de haberme retirado en aquella ocasión, que no es deshonroso hacer una marca muy inferior a la que deberías, que los errores te llevan a estas cosas y que hay veces que  las cosas salen bien y otras veces en las que salen mal.

Decido seguir, me dejo caer en las bajadas y trato de andar rápido en las subidas. Así hasta meta, perdiendo posiciones y viendo correr a la gente y pensando cuando veía a alguien correr suelto que eso es lo que tendría que estar haciendo yo, pero hoy no es el día.
5:28:30 en meta. Más de dos horas de carrera para 19.400m, madre mía.


Como reflexión e intentando sacar algo positivo al fin y al cabo, espero que esto me sirva para otorgar la importancia que tiene la nutrición/hidratación de cara a Marina D’or y a los entrenos. Y estar atento a cualquier cosa que se tuerza para poder cambiarla sobre la marcha. En el agua sé que estaré en mis tiempos y si logro hacer un buen septiembre, debería hacer una bici con cabeza, comiendo y bebiendo, un punto conservadora y estar en tiempos normales para después poder correr con alegría. Veremos si es así.