sábado, 28 de noviembre de 2015

Maratón de Valencia 2015

Segundo maratón del año. Ni mucho menos el objetivo de la temporada que ya estaba hecho con el 2h59’’ de Mapoma y el puesto 19º en la Madrid-Segovia.
Este era por tanto un maratón de disfrutar, de experiencia y de correr junto a mis colegas del barrio de toda la vida Eloy y Villar, ya que no pudimos hacerlo el año pasado en Castellón al caernos dos de nosotros por lesión.
En esta ocasión tampoco iba a poder ser ya que Villar no correría esta vez. Ayyy las lesiones…
Tras la Madrid-Segovia llegaba aparentemente bien, sin dolores ni lesiones. Una semana de descanso y a la siguiente empezaba un plan de 7 semanas, no había más tiempo. Volúmenes limitados y correr mucho a ritmo de maratón era el plan.

La primera semana salió más o menos bien, pero ya a partir de la segunda empezaron los problemas, dolores en ingle, abductores, psoas, glúteo, isquiotibiales, tensor de la pierna izquierda. Corrí la media de Cantalejo a ritmo maratón con los amigos de Aguaverde, con dolores y decidí parar una semana. Visita al osteópata y vuelta a la carga tras la semana de descanso. Y una buena semana de entrenos con 60 kms. El caso, es que me estaba engañando a mi mismo, entrenaba con ibuprofeno y me autoconvencía de que los dolores remitían, pero no era así. A la semana siguiente tras dejar el ibuprofeno y un rodaje de una hora, día siguiente y estaba medio cojo. Nueva visita al osteópata y otra semana parado (13 kms. esa semana).
Semana premaratón de 55 kms. sabiendo que ya iba a llegar con dolores y molestias, así que intentando controlar los entrenos, el descanso y nunca correr dos días seguidos. El test de una hora pulso maratón es muy mediocre, a 4:14 (8 segundos por km más lento que en abril). Bastante con lo que había entrenado.
Semana de maratón muy suave y para Valencia.
El planning era, sabiendo que estaba mucho peor que en abril y medio lesionado, salir a 3h justas con la intención de abandonar el ritmo si me veía con problemas mucho antes de explotar. Eloy se decidió a venir conmigo fiándose de mi experiencia, que no de mi estado de forma.
Y allí estamos en la salida, después de una paellita por la albufera el día anterior y un chuletón de buey para cenar.




Minuto de silencio por los atentados yihadistas de París y al lío. La salida es bella, pero yo creo que sólo desde el aire (la foto que la organización pone por todo lo alto como gancho) con toda la arquitectura de la ciudad de las Artes y las Ciencias, porque desde dentro del maratón no te das cuenta de nada. Salida estrecha y sin escapatorias para 16.000 corredores. Pendiente de no perder ritmo, adelantar, no chocar ni torcerte un pié.

La muchedumbre es muy nutrida, hemos salido bastante delante en el cajón de 2h15 – 2h59, pero por momentos bajamos algo el ritmo por no absorber el circuito el número de corredores. Hay algo de nervios para no caerse o chocar. A partir del km 5 más o menos, al coger la Avda. de los Naranjos, es la primera vez que tengo ya sensación de correr a mi aire sin estorbos. Llevamos los globos de sub3 delante a 50-100m y el grupo es gigantesco. Ahí vamos bien.
Dejamos pasar los kilómetros aprovechando concienzudamente los avituallamientos, pastilla de sal, agua, powerade, gel en el 15, fruta…
Todo va bien, no hay dolores, vamos cómodos, muy frescos al pasar la media, como debe ser en un maratón. En 1h29’20’’.



Ahora empieza el maratón, entramos en amplias avenidas muy animadas, gentío, ánimos, batucadas, aprovechamos las mangueras de los bomberos para refrescar, empieza a hacer algo de calor, buscamos las partes sombreadas de las avenidas.
Por el 25 se empieza a notar algo de desgaste, es lo normal. Habrá que sufrirlo. En el km 30 me tomo mi segundo gel, nada más echarlo a la boca y engullirlo, arcada y vómito ipso facto, algo trago, bajo mucho el ritmo, ha sido duro, voy bebiendo de una botella de agua a ver si me rehago, pensamientos negativos, me paro a mear?. Aflojo ritmo??. Eloy se me ha ido 15-20 metros, me busca con la mirada. No quiero joderle, él va muy bien.
Poco a poco me rehago y llego a su altura, me está esperando, le digo que tire que el sub3 se le va y él dice que no, que se queda ahí. Un grande.
Ese momento de crisis me dura 1km hasta pasar un puente sobre el Turia, cogemos una avenida que me da la sensación que es ligera bajada y retomo sensaciones. A partir de aquí toca sufrir.
He bajado el ritmo unos 5’’ por km y voy esforzándome más en el rodar, pero a partir de ahora descontamos kilómetros a meta, queda sólo un 10.000.
Adelantamos a los dorsales 2 y 3 africanos que van andando, no sé qué les habrá pasado, pero les toca una caminata hasta meta bien maja. Esos pensamientos me evaden del sufrimiento al que me estoy sometiendo. Sobre el 35 hay un giro de vuelta ya en dirección a meta y esperaba ver a los amigos que nos dijeron que allí estarían. No estuvieron, pero ya se me pasó otro km intentando verlos.
En la Avda. del Cid voy bien, de nuevo a ritmos fuertes rondando 4 el km. Hablo con Eloy, creo que lo vamos a conseguir, le digo que es un máquina por esperarme y por correr tan bien como lo está haciendo. Quedan 6 kms. eso no es nada, sólo hay que apretar los dientes.
El zigzag por la plaza de toros y la Calle Colón se me hace duro, pero cuando entramos en la calle que va por el cauce ya hacia la ciudad de las Artes y las Ciencias, esperando ver el km.40 ya es imposible perderlo, el gentío es brutal, animación, la calle se estrecha, lleno de gente. Recibo un empujón en un movimiento al esquivar a un corredor que va muerto y se cruza en un avituallamiento, junto a sonido de desaprobación, como si el muy hijo de puta que me empujó fuera el único que corría. En otra situación, me habría quedado con su cara.

Vamos en ligera bajada, Eloy y yo vamos mucho más fuertes que el resto, adelantamos a decenas de corredores desperdigados que son los que se han ido soltando del grupo sub3. A falta de 500m cogemos a las libres de los globos de 3h y metemos un sprint sostenido (últimos 600m a 3:42) para llegar a meta con las manos unidas en 2h59’15’’.







Un gran maratón, corrido inteligentemente, muy constante, prácticamente dobladas las dos medias, teniendo en todo momento en cuenta nuestra fortalezas y debilidades. Por ello hay que estar muy satisfechos.



En lo personal, sé que es lo mejor que podía hacer dado mi estado de forma, mi volumen de kilómetros y mis molestias físicas y por el lado de mi amigo Eloy, enormemente satisfecho por su rendimiento, por lo que seguro que ha aprendido sobre el maratón en esta carrera y por obtener una marca acorde a su calidad.
Creo que estoy preparado y con confianza para intentar en la próxima ocasión una marca entorno a 2h50, con una preparación específica, un volumen adecuado, un maratón propicio y si me respetan las lesiones. Pero esto será en 2017.
Masaje suave en meta de la organización, para hacerlo tan suave mejor no lo hagas porque te quedas totalmente frío y andando al hotel junto a Marta e Iria que nos estaban esperando.

Después de dos sub3 este año y una carrera de 100 kms toca descansar por fin y recuperar los múltiples dolores que me merman.

Hasta la próxima.

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