martes, 29 de septiembre de 2015

Madrid 100K Segovia 2015

Por fin llegó el día, se había hecho esperar. Hay que remontarse casi dos años atrás, allá por 2013 tuve conocimiento de esta prueba y me pareció, además de un locura, muy bonito el concepto de salir desde una capital para llegar a otra, desde dos puntos reconocibles de cada ciudad, atravesando la sierra madrileña. Fue entonces cuando decidí hacerla en 2014 como experiencia, sin gen competitivo, sino para disfrutarla conociendo una prueba distinta a todo lo que había hecho hasta entonces.
Todo fue perfecto en 2014, entrenos, disfrutar de las tiradas largas, conocí a muchísima buena gente en las quedadas oficiales conociendo el recorrido y corriendo mucho con mi compañero de fatigas Rosendo…..hasta que 14 días antes crack. Pinchazo en el menisco que me dejó literalmente cojo las semanas siguientes. Pasó el tren. A Rosendo le fue muy bien y este año no iba, pero yo tenía que ir, la espina estaba ahí clavada.

Mi planteamiento para este año ha sido algo diferente porque tengo muy claro que lo primordial haciendo deporte es no lesionarse y hacer lo que la vida te deje con el tiempo de que dispongas. Por eso hice un par de triatlones de media distancia en junio y julio, con lo que empecé a entrenar para la Segovia podemos decir que dos meses antes (9 semanas). Teniendo en cuenta que de estas 9, la previa no haces nada, la primera poco, 3 en Benicassim y una en Galicia, no podía sacar nada fuera del otro mundo.
En total, 559 kms. en dos meses (unos 60 semanales), con 4 tiradas de 3h a 3h15’ y 8 de unas 2 horas. Ritmos lentos generalmente excepto algún fartlek semanal para no perder todo el punch.
Las sensaciones las semanas y días previos eran pésimas, como si me costara correr a 5’30 y pensar en estar haciéndolo más de 10 horas, no sabía qué pensar. Además me sobraban un par de kilos que arrastraba del verano, tampoco nada preocupante.

Y así nos presentamos en la salida, madrugonazo a las 02:15 arriba. Nunca me había levantado tan pronto para una carrera. La salida era a las 05.00. Mi amigo del alma José (mil gracias Piñón) me baja en coche a Plaza de Castilla a las 03.00 y allí me quedo esperando a que lleguen los camiones para dejar las mochilas que van a los puntos intermedios y meta.
Tras entregarlas, hidratarse un poco, no enfriarse y por supuesto nada de calentar. Salgo muy ligero, prácticamente todos los participantes van con mochila de hidratación. Yo voy con un top de triatlón con tres bolsillos donde meto el material obligatorio, un gel y par de pastillas de sal. Frontal y luz trasera.
05:00. Salida. Todo muy tranquilo, salgo trotando, respirando, gente me pasa rápido, no le veo el sentido a ir por debajo de 5 en una carrera de este tipo salvo que salgas a disputarla, pero bueno soy perro viejo y sé de sobra que caerán por su propio peso.

Es curioso el silencio de la capital a las 05.00 corriendo por una calle poco transitada, cuando ya empieza a caer el otoño y hace fresco,  los municipales que cortan las calles están bien pertrechados para el frío, se puede oir la respiración de los de al lado. Al cruzar el nudo norte no puedo dejar de mirar atrás, ahí queda Madrid, ya no la volveré a ver, me voy a Segovia, manda cojones.

En esta parte aún ves gente, hay mini grupos de 3-4 y mucha gente que vamos sólos, cerca unos de otros pero solos. Yo como soy conversador, hablo con unos y otros y tiro un rato junto a alguien. Cuando ya nos adentramos en el pardo y se acaba la civilización de los barrios del norte de Madrid, sí que voy metido en algún grupo sobre todo porque es noche cerrada y mi frontal no alumbra una mierda y me aprovecho de la iluminación de los frontales de otros corredores.

Todo transcurre tranquilo, corriendo tranquilamente hasta llegar al carril bici en Tres Cantos que conozco como la palma de mi mano, se me ha hecho rápido. Tenía previsto llegar aquí en poco menos de  1h30’ y clavado, cruzo el puente de la carretera de Colmenar, sello, bebo algo, me tomo el gel que llevaba y de vuelta. Ya queda menos.



Este segundo tramo es uno de los más tensos para mi de toda la carrera. Es el tramo Tres Cantos-Colmenar Viejo. La noche sigue cerrada y en este tramo se vadea un arroyo en múltiples ocasiones, hace bastante frío y hay que mojarse las zapas de vez en cuando al cruzar el arrojo. Además hay una zona técnica de bajada, que entre lo malo que soy bajando, las piedras, que mi frontal no ilumina, lo hago muy lento. Una vez pasado este tramo ya se corre bien, ya he dejado de charlar, se acabaron las tonterías, ya voy sólo, la gente va adaptándose a su ritmo y sensaciones. Cuestón del cementerio de Colmenar que me habían dicho de hacerlo andando, pero no me pareció para tanto, así que lo corro y adelanto gente. Está amaneciendo. Primeros ánimos de la gente en Colmenar km26, supongo que de familiares que se han desplazado. Entrada en el colegio donde está el segundo avituallamiento y primer punto de mochilas. Esperpéntica mi transición, no doy pié con bola, me cambio de calcetines y de zapas (me pongo unas más duras y lentas, ya que he salido con Mizuno Sayonara), me calzo la mochila, pero no acierto a clavar el carton de sellado en un imperdible, sándwich, pedir la mochila, fruta, devolverla… en definitiva penoso para uno que hace triatlón y está acostumbrado a hacer estas cosas rápido. Una vez salgo del colegio, voy comiéndome un sándwich de jamón andando, me pasa gente… para arrancar cuando lo acabo por la subida de una avenida grande en Colmenar y afrontar el tramo Colmenar-Manzanares. Desde aquí conozco todo el recorrido por los entrenos del año pasado y sé lo que voy a encontrarme. Troto ligeramente toda la parte de subida por el pueblo, giro a la izquierda y entramos en el sendero de tierra que nos lleva a Manzanares. Ya se ve perfectamente, un primer tramo algo técnico, aunque se me hizo más fácil que otras veces.

Adelanto algún puesto , incluyendo a la segunda chica que a la postre será la ganadora y llegada muy rápido al avituallamiento del Puente Medieval, sello y me tomo un gel y un ibuprofeno por si acaso y rápido seguimos.

Aquí empieza un tramo de subida constante, pero no muy dura, con algo de piedra. En este tramo sí que adelanto bastantes puestos, me choca que mucha gente vaya andando ya en torno al km 30, es un claro fallo estratégico; no os queda nada pienso. Antes de girar a la derecha para enfilar hacia Manzanares adelanto a la chica que va primera y cruzamos unas palabras.


La estampa de Manzanares al fondo con su castillo y el embalse (muy seco este año) es preciosa.

Tramo divertido de bajada, cruzo el embalse y llano por asfalto hasta el avituallamiento. Sello, relleno botes y allí está mi colega Cifuentes, un máquina. Venía pensando en encontrarme con él desde Colmenar. Ciertamente esta carrera hay que tomársela como en pequeños bloques y es muy mental y cualquier cosa, cualquier ánimo o aliciente que llegue es muy importante para seguir adelante y romper la monotonía. Chocamos las manos y tirando para el camino que lleva a la Pedriza para hacer el siguiente tramo Manzanares-Mataelpino.
Todavía en Manzanares en un tramo de asfalto de subida y por urbanizaciones ando un par de minutos para comerme una barrita, tal cual estaba planificado y tras ello a correr, tranquilamente. Voy hablando con Cifu, cambias el chip de la soledad a estar con alguien, hablar. Empieza a subir la temperatura, aunque aún es agradable. Recordaba este tramo bastante duro, pero ahora se me hace ameno. Sigo adelantando puestos, gente andando, alguno con problemas físicos y tras algún repecho duro duro que ando, entrada a Mataelpino, como un absoluto dios en la Plaza del pueblo, megafonía, aplausos, paso por debajo del arco donde hay alfombra de chips.




Estoy completamente sólo allí, todo el mundo se ofrece a ayudarme, protección civil, voluntarios… relleno botes y tirando al próximo tramo Mataelpino-La Barranca.
Cifu sigue adelante conmigo, pensé que aquí se daría la vuelta, echo a andar en el repecho duro de salida del pueblo para tomarme otro gel (sigo la estrategia al pie de la letra) y a correr tranquilos, cuando ya alcanzamos la carretera de Navacerrada se corre por un lateral, un sendero muy divertido, muy mullido de subidas y bajadas cortas en las que disfruto mucho y voy rápido, me encuentro de lujo, muy fresco, disfrutando dejándome caer en las bajadas y aprovechando la inercia en las subidas; nada me molesta ni me duele y no hay signos de cansancio. Hechos unos kilómetros Cifu dice que se vuelve, un abrazo y hasta la vista. GRACIAS MÁQUINA.
Sigue el tramo divertido de sube y baja, aquí voy más o menos con gente que tiene buena pinta, aunque al tran tran les voy pasando porque voy un puntito más. Casi sin darme cuenta enfilo la subida de La Barranca, voy tan bien que siento que puedo correrla entera, pero sigo la estrategia de 1’ andar y 2’’ correr y adelanto otros 3-4 puestos. En uno de los minutos de andar me tomo una barrita. Llego arriba, se me ha hecho corto, sello, rellenando botes, sólo estoy rellenando uno, no hace calor, el otro va vacío y en los avituallamientos bebo coca cola y aquarius y relleno los botecitos pequeños de 200ml de aquarius.
Giro a la izquierda para bajar por la carretera y hacer el siguiente tramo La Barranca-Cercedilla, este tramo de asfalto se hace duro aunque sea de bajada. Hay que ver lo que desgasta el asfalto, cuando llevas casi 60 kms. te das cuenta. Pronto nos metemos de nuevo a un camino por el monte,  otros 3-4 adelantamientos, poco a poco voy ganando puestos.

Nadie me ha adelantado desde Colmenar y sin embargo habré pasado a varias decenas. Aquí hay un repecho del demonio, puede que de los peores de la carrera, a andar. Tras hacerlo, nuevamente bajada para cruzar la carretera del puerto de Navacerrada y seguir otro tramo de 2 kms. de asfalto. Gano otros dos puestos. Giro a la izquierda para coger sendero de bajada a Cercedilla y adelanto a otro. Voy muy bien, recuerdo lo duro que se me hizo el entreno de 40k Colmenar-Cercedilla que hice con gente de la Segovia el año pasado, el 30 de agosto recuerdo, pero claro, se hizo más rápido y con mucho más calor.
El caso es que bajo con alegría, un grupo de senderistas me pregunta cuántos kms. llevo y digo 65 y flipan… me dan ánimos… 


Entro en Cercedilla con un corredor que es el único que me ha aguantado ritmo desde pasado Mataelpino, nos hemos ido adelantando. Entrada en el polideportivo con arco y lectura de chip, aquello está tranquilo. Aquí me imaginaba un gran follón, gente destrozada, retirándose algunos según había leído, refrescándose, comiendo, pero el caso es que no, estamos allí 4 tíos. Pillo mi mochila y decido no cambiar de zapas, voy bien con éstas, me echo réflex en las rodillas y repongo geles-barritas.
Tenía pensado comer paella, pero me digo que no hay que hacer pruebas, voy fresco, bebo algo, como alguna fruta y como veo que la gente se va rápido decido irme también, qué coño hago allí. Recuerdo que había dicho a Marta que aquí la avisaría, así que voy con un sándwich en la mano y el móvil en otro y voy enviando audios por whatsapp a todos los grupos que me han seguido, a la familia para decirles que llego a las 16-16:30 si todo va bien, los de Alcorcón, Rosendo, los trigloberos… Llevo exactamente 6h:45, todo va bien, es justo el tiempo de paso que me había marcado para tener a tiro el sub11h. A por ello vamos digo. Voy con mucho ánimo.
Aquí ya me olvido de tramos, para mi es ya Cercedilla-Segovia, con 14 kms hasta coronar Fuenfría, otros 14 de bajada a la carretera de Riofrío y el final llano hasta Segovia.
Guardo el móvil y sigo andando comiéndome un sándwich de jamón, hay gente por la calle que te da ánimos y te aplaude, familiares, gente en las terrazas. Echo a correr porque el sándwich se come bien y el terreno es favorable, me meto también un paracetamol. Llego a la carretera de las Dehesas y empieza lo duro (11 kms. de subida). La parte de carretera tiene pendientes muy duras en las que ando y otras que lo son menos en las que trato de correr algo intercalando correr y andar. Miro hacia atrás a ver si viene alguien, pero no se ve a nadie, tampoco por delante. Ya cogiendo la calzada romana sigue habiendo mucha pendiente y piedras y terreno desigual y es difícil correr. Así voy, pendiente de las cintas que marcan el recorrido para no perderme y andando y corriendo hasta que finalmente cojo la pista de la fuenfría y el avituallamiento de la calzada romana. Pregunto qué tal voy y me dicen que el 22º y veo la hoja donde van apuntando los dorsales y efectivamente en la línea 22, no me lo esperaba. Tras el avituallamiento empiezo a correr trechos largos, lento pero relativamente fresco. La gente que baja me va animando, algunos son conscientes que venimos corriendo desde Madrid, pero otros no. Pendientes duras ando, pero corro mucho tiempo. De repente escucho un Araújooooooo, es Toledano del aguaverde que baja de la Fuenfría, me dice que voy muy bien de los 20 primeros, le digo que el 22 y sigo. En la parte final de la subida adelanto a 2 y prácticamente llego a la cumbre con otro corredor. Me avituallo algo, sello y para abajo. Esta parte sabía que me sería dura, pies delicados y zona de bajada con mucha piedra, sin zapas de trail, voy con mucha atención para ir por la zona de menos piedras y al poco adelanto al que llegó a la cima antes que yo. Va cascadete, baja con un compañero que va en bici. Voy el 19º. Le pierdo de vista en poco tiempo. Hago mis cuentas mentales y el sub11h está bastante claro si no pasa nada y pienso que en cuanto acaben las piedras voy a correr superfácil, PUES NO SERÁ ASÍ!.
Debí haber comido algo tras coronar Fuenfría, pero empezaba a no entrarme, a tener el estómago cerrado, es muy mala señal. Alguien con experiencia bien lo sabe; no hace calor, menos mal porque estoy empezando a beber poco. Cuando llega la zona de asfalto y bajada para dirigirte al avituallamiento del Corral de la Desesperada tengo un bajón físico importante, ya no puedo correr ligero, voy cansado de repente y las piernas no responden. 

Corro por un lateral de la carretera donde se acumula la hoja de pino para ir más amortiguado, pero en los repechos echo a andar, incluso los que no son pronunciados. Miro para detrás, pero no viene nadie. La sensación de cansancio y soledad es muy grande, nadie por delante, ni por detrás, ya no hay senderistas, es la hora de comer y yo ahí EN MEDIO DE LA NADA camino de Segovia. Necesito cambiar el chip. Recuerdo que llevaba los cascos para ponerme música si algo asi pasaba. Jamás he corrido con música en 10 años, ni entrenando ni en carrera, pero tampoco había hecho 100 kms antes.
Pongo un poco de house de calidad (My Joy de Quentin Harris, Love sweet sound de Groove Armada, Only in New York de Demon Ritchie…) y lo cierto es que me anima y voy canturreando, aunque sigo un poco grogui. Finalmente tras mucho sufrimiento llego al avituallamiento del corral de la desesperada, me ofrecen de todo, pero nada me apetece, bebo algo y engancho un par de gominolas, las pruebo y nada, las escupo. Ya ni relleno botes, los tengo llenos.
Veo delante de mi a dos tipos, ya los veía hace un rato y me digo sí que deben ir mal, porque yo voy fundido y les estoy pillando. Tenía la esperanza de que el asfalto acabara pronto, pero no era así, aún queda tela.
En un momento dado en zonas de visibilidad dejo de ver a los dos de delante y empiezo a preguntarme si me habré perdido, varias veces tentado de darme la vuelta, casi seguro de haberme saltado un desvío, creía ver Segovia a la derecha (era La Granja). De repente casi de refilón veo a un chica en medio de la nada sentada comiéndose una manzana y le pregunto si ha pasado alguien corriendo hace un rato y me dice que sí. Uffff, menos mal.
Sigo avanzando a ritmo obsceno, no se cual porque no llevo gps, voy un cronómetro y listo; hasta que por fin desvío a la izquierda y cartel de km.90. Volvemos a la tierra. Bien. Se ve Segovia perfectamente, la catedral y el alcázar.
En esta parte bajo con más alegría, nada del otro mundo, pero siendo tierra, viendo Segovia, terreno favorable y vuelvo a ver a los 2 de delante, me vengo un pelín arriba. Llegada a la carretera de Riofrío y coincido con los de delante. Parece que corredor sólo es uno de ellos, el otro acompaña. Me dice que va fatal de los isquios, ánimos y para delante. Voy 18º supongo.
En esta zona de llano voy completamente vacío, sin piernas, he estado varias veces en esta situación. Recuerdo mucho el Ironcat del 2014 donde fui completamente desfallecido casi todo el maratón, veo claramente que el sub11h ya no es posible a los ritmos a los que voy, pero ya me da igual, no estoy disfrutando, sólo quiero llegar y tomarme algo y sobre todo ver a mi familia que se han metido un cochinillo en Casa Cándido de órdago.
Me adelanta un tío a muy buen ritmo, tanto que pienso que no es de la carrera, pero tanto me da. Voy arrastrándome, no llego a Segovia nunca, ya hace calor, es una zona muy expuesta sin sombras, un auténtico secarral.
Llego a Segovia, voy lentísimo, algunas personas de las terrazas aplauden, se me está haciendo larguísimo. Pendiente de las cintas para ir por el sitio correcto. Llego a la altura de un grupo de 3-4 personas que aplauden a tope, no sé si familiares o lo que sea, con bocinas… y veo el acueducto, por fin, estoy al lado ya. Unos 20’’ después vuelvo a escuchar el follón, “joder viene alguien por detrás”, me toca defender el puesto, acelero como puedo, pero veo que ya estoy al lado, curva y veo el arco, el acueducto, la gente aplaude, saludo, qué gran sensación. Lo he hecho, he ido corriendo de Madrid hasta Segovia, me parece increíble. En 11 horas 12 minutos y 40 segundos. Puesto 19º.





Veo a Anna de la organización la saludo y le doy las gracias por hacer posible la carrera, veo también a Marta, a Nines, Antonio y como no a mi pequeña Iria. Les saludo. También a Toledano del Club y voy a avituallarme. No me entra mucho y además no parece que haya gran cosa, pido Cola y no hay, así que me salgo para fuera con mi gente. Qué placer parar de correr. Me meto una coca cola en una terraza, pero tampoco me está entrado bien y veo a Jota también del Club que ha quedado nada más y nada menos que tercero con menos de 10 horas, increíble ENHORABUENA, ya se ha duchado y todo.



Y para allá que voy a ducharme al polideportivo a 500m. Como robocop. Sobre todo las uñas de los pies. Ya en las duchas compruebo ampollas y tal y hay algún estropicio, pero qué menos. Ducha y converso con los que están por ahí. Una buena experiencia y buena gente.
Finalmente ya duchado un par de cervezas sin alcohol y una pizza enterita en una terraza con la familia frente al acueducto y de vuelta a Madrid a ver el Eibar-Atleti como si de un día normal se hubiera tratado ;-D.