martes, 21 de julio de 2015

Half Triatlón Vitoria-Gasteiz

Segundo y último triatlón de la temporada. Una temporada que iba a ser casi en blanco y al final me hago dos medios en un mes, con el entreno justo y encima me compro una bici nueva. Si es que mejor no hacer planes…. Y a lo que venga.

Pues el caso, es que en Zarautz volví a disfrutar el triatlón, sin presión, sin exigencias, sin echarle interminables horas de entreno. Simplemente regulando, tratando de exprimir lo que hay que no sería mucho y sobre todo disfrutando del triatlón, del ambiente, los paisajes, los rivales…
Así que me animé a Vitoria a última hora y cambié el dorsal a unos compis del club que se quitaron de en medio tras Lanzarote. Para esta ocasión reservé hotel 4 noches, así podría estar con Marta y la pequeña Iria unos días de vacaciones.
La previa fue jodida, porque me llegó la bici nueva el miércoles por la tarde y me quedé hasta las mil a montarla y además desmontar la Time que voy a pintar. Apenas dormí 4 horas para levantarme pronto y hacer una hora escasa y ver que todo estaba en su sitio. Y con eso para Vitoria.

Viaje viernes, recogido dorsal, hay algunos pros por allí tomando algo y quedamos con Pablo y Lucía para tomar una cañas y con David y Manuela para ir a la cena de la pasta (un poco cutre, pero es lo que hay).
El sábado 10’ de carrera camino de la ferretería para comprar bridas y agarras un portabidón a los acoples y habíamos quedado con Pablo/Lucía para comer. Acabamos en el Sagartoki. Espectacular sitio, lo pasamos de lujo, música soul y r&b con DJ en directo, decoración espectacular y buena comida. Y por supuesto bebida. Se nos fue un poco de las manos, pero ya somos mayores (cocktail de sake para entrar, prácticamente botella de blanco Enate por barba ya que las mujeres apenas bebían y para cerrar gin tonic).

El caso, es que ya salimos de allí tocadetes y teníamos que movernos a prisa para llevar la bici a la T1 (pretendíamos nadar allí 15’) y la bolsa de la T2 al centro.
Pues ya fatal de tiempo, entre llegar al hotel, echarse un poco y arrancar de nuevo. Somos de los últimos en llegar a Landa. Lo único bueno es que pudimos aparcar cerca, ya todo el mundo se iba. Curioso el cambio de temperatura allí, mucho más nublado y fresco. Dejamos las bicis y como ya es tarde y hace frío y vamos “tocados” no nos metemos a nadar.

Además habíamos quedado a cenar con los del Tri Trail 3 Team y ya íbamos tardísimo. Pues eso, llegamos una hora tarde, un poco tocata y un poco pegados para cenar. El día ha sido ajetreado, todo lo contrario a lo que debiera ser el día pre-competición.
Al final pasadas las 00.00 me voy a la cama y la alarma a las 04.30 para coger el primer autobús de las 05.20 (no me gusta ir con apreturas). He remoloneado un poco y no me da tiempo apenas a desayunar, bajo con dos tostadas sin tostar por el ascensor. He metido una barrita y un arroz con leche en la bolsa.
Echo una cabezada en el bus hasta la llegada al pantano. Cuando bajamos, oscuridad total, está lloviendo y hace frío. En ese momento el bajón es total, qué necesidad hay de estar ahí en ese momento, un poco resacoso, pasando frío, sin apenas haber dormido ni desayunado… estamos locos.
Cuando llego a las bici está totalmente empapada. Ha llovido por la noche y el papel burbuja que dejé se ha movido. Pero vamos, que da igual. Más tarde llega Pablo, colocamos todo y tenemos tiempo de sobra. Estamos ahí en ese momento, tiempo desapacible sin ni siquiera poder sentarnos, todos está mojado y nos envuelve el tantas veces repetido “qué coño hacemos aquí”.

Cuando queda media hora, Pablo dice, arriba, hay que espabilar y activarse, así no vamos a ningún lado y a eso. Dejamos la bolsa en el camión, nos enfundamos el neopreno y a nadar un poco. La sensación no es buena, el agua turbia, algo de mareillo, pero el agua está bastante templada.
La colocación para entrar a cámara de llamadas es algo angosta y estamos mucho tiempo de pie esperando… las salidas se están retrasando mucho. Primero las mujeres y luego nosotros. Nos colocamos en una segunda línea por centro derecha, no nos hemos podido poner más adelantados.

POOOOOOOOOOOOO…..





La salida de las más sucias que recuerdo, no hay ritmo, la gente no avanza, veo triatletas nadando incoherentemente, hiperventilando, mucho golpe, cosas muy extrañas siendo una recta en la gente puede tirar y abrirse…. Tardo 200m  por lo menos en poder empezar a nadar medio normal, la visión de las boyas es espectacular, en este sentido el mejor triatlón en el que he estado, boyas grandes tanto las de giro como las de señalización de la línea. Voy cogiendo ritmo, sólo a veces estorbado por triatletas que hacen eses. No lo entiendo, la boya amarilla se ve perfectamente desde a tomar por culo, pues cojones, ve recto hacia ella. Pues nada, a veces me toca hacer alguna ese para esquivar a gente que no se a qué juega. Giro abierto y el siguiente ya lo cierro algo más.



De vuelta un par de problemas, el arco de salida de ha deshinchado, ya no existe por lo que no hay referencia y además tenemos sol de frente derecha. Voy siguiendo un poco a grupos, pero nuevamente algo de jaleo, también sigo las boyas de referencia, pero no se hacia donde tirar al fondo, así que sigo a gente.

Piso tierra, miro el reloj y 33:50. Lo normal en un medio, quizás algo lento, he llegado a hacer 32’, pero con la salida ajetreada y lo que he entrenado está bien.

Transición, se me suelta la cinta del portadorsal, le hago un nudo, corro con la bici, salto y ya estamos…. Al principio voy ligero, pasando a mucha gente, el circuito es de toboganes, adelantamos a muchas mujeres que han salido antes, algo de follón a veces, somos demasiados.
La media algo más allá de los 36 por hora, zonas de asfalto regular, botoso y pestosete. De vuelta a Vitoria ya empiezan a formarse algunos grupos nada legales, a mi eso me fastidia. Siempre es igual, ves que alguien te adelante, pero detrás viene otro y otro… miras para atrás y son 8-10. Obviamente grupo.

En ocasiones me pongo en el trenecito guardando distancia, pero en una ocasión veo un juez tirando de tarjetas y me desconcentro “todavía pillo yo me digo”. Y dejo pasar grupos que puedo seguir, pero no quiero verme envuelto en lios. Al poco me pasa Pablo, que alegría, va fuerte, me dice que no pierda a uno que va de negro que va muy fuerte, intento ir a por él, me he despistado en el avituallamiento, pero va fortísimo. Puedo llegar hasta él, pero no es el ritmo y me dejo ir.
Pasado Vitoria el tema cambia, viento en contra y me he quedado muy sólo y empiezo a pensar en todos esos grupos que estarán tirando para delante de manera no muy legal y yo ahí luchando sólo contra el viento. Aquí lo paso mal, ando falto de fuerzas. Empiezo a estar algo molesto de hombros y demás, bici nueva, habrá que mover algo, poco entreno acoplado, de donde no hay…. Pero la Metta transmite buenas sensaciones en general.

Hasta que llego de nuevo a la salida de Landa y el viento entra lateral y vuelvo a coger sensaciones, sigue habiendo grupetes y ahí vamos intentando respetar, aunque seguramente en ocasiones no lo hagas porque es imposible. 1.000 tíos a la vez en un half, no salen las cuentas. Por lo menos 700 saldremos del agua en 6’ de diferencia. Eso son más de 100 triatletas por minuto, casi dos por segundo… es imposible que no haya grupos queriendo o sin querer.
El caso, vamos tirando, un poco desencantado por la situación, mi ritmo ha bajado ostensiblemente en la segunda vuelta y dándole vueltas al tema del drafting. Una vez más se demuestra que en pruebas masificadas siempre hay drafting. Tiene que haber voluntad por parte del triatleta, pero si el organizador mete a tanta gente es imposible.
Ya llegamos a Vitoria, trato de no tostarme en exceso para intentar correr a mi ritmo. Llego a las T2 a 35,3 km/h de media. Te pilla la bici un voluntario y bajas a la T2 por un pasillo humano brutal de animación, increíble Vitoria.
T2 lentísima para lo que soy yo, me siento, lo cual no hago nunca, he perdido el dorsal, me acabo quitando el porta…. En fin….
Salgo a correr lentillo, como suelo hacer, para coger ritmo y acelerar, me adelantan un par de ellos, pero cuando pongo el ritmillo 4:20 vuelvo a cogerlos. A partir de aquí fácil, ese es el ritmo cómodo, voy pasando a mucha gente, conversando, veo a Pablo que va un poco más adelante, Dani del X3M, Garry del Aguaverde….



La carrera es amena, sombreada, cómoda, primera vuelta en ritmo, pero veo que no voy a bajar de 4h50’’, así que no me voy a apretar en exceso, Pablo está ahí pero no acabo de cogerle, al final yo creo que me espera y vamos juntos, charlamos, comentamos la bici, él va mejor que yo, que empiezo a ir justo, pero vamos tirando a ritmo cómodo 4’30’’ calculo. Cuando quedan apenas 2 kms. tirón en el vasto interno, no puedo seguir, me paro a estirar, pero tampoco, pruebo a andar y tampoco, joderrrrrrrrr… al final masajeo un poco la zona y pruebo a tirar muy despacio haciendo una zancada irregular y más o menos voy, poco a poco voy acelerando y cuando veo que parece que no hay peligro aprieto un poquillo.
Fantástico el paso por la catedral y el centro, la gente anima a tope, esprinto últimos metros, gano algunas posiciones y meta. 4h56’’. Posición 124º masculino de 788º llegados a meta y 38º sobre 212 en mi GE.


Allí está Pablo, un abrazo, algo de avituallamiento y rápido para fuera donde están nuestras esforzadas mujeres.
Llegamos ambos muy frescos, ya son muchos años y la experiencia es un grado.
Conclusiones: Pues que los circuitos más o menos llanos no me gustan, son circuitos de fuerza y no me van en exceso. Soy un tipo más bien fino, que se mueve mejor por terrenos con subidas más largas y repechos, además de que el drafting en esos terrenos disminuye. Cuestión aparte es que 1.000 tios en un half son demasiados por eso no volveré a Vitoria, aunque el triatlón está bien organizado por lo demás y el ambiente es cojonudo.
También veo que entrenado lo justo, sin presiones y demás estoy en tiempos consistentes, lo que me hace pensar que si un año de estos entreno en serio, podría estar bastante delante ganando varios minutos en cada sector.
Pero lo importante a estas alturas de la vida está logrado y es disfrutar con el deporte sin agobios ni presiones de marcas, pasarlo bien con familia y amigos, echarse unas risas, comer, beber y ser feliz.
Ya veremos qué nos depara el triatlón la temporada que viene. Ahora mismo no está nada claro.


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