miércoles, 29 de abril de 2015

Maratón de Madrid 2015

Otra vez en la línea de salida de un maratón y sin problemas físicos, lo cual hace ya muchos meses, que digo meses, casi años que no me pasaba.
Me había propuesto no lesionarme entrenando y así lo hice, muy poco volumen para un maratoniano de mis posibilidades (52 kms. medios semanales en 12 semanas incluyendo el maratón), pero con buenos entrenos y volviendo a disfrutar corriendo.
El primer objetivo era precisamente ese, disfrutar del maratón, sin grandes presiones, un maratón duro, el de mi cuidad, que nunca había hecho antes. Y aprender de él, esta distancia me tiene comida la moral, no doy con la tecla para dominarla y trato de aprender las lecciones que me da.
Estudié el perfil a conciencia y establecí un plan para hacer sub3, no el plan habitual del maratón de ir constante, incluso de menos a más, porque Madrid tiene un perfil muy variable y hay que aprovechar las bajadas y no perder mucho ritmo en las subidas.
Siempre teniendo la mente muy fría para abandonar el plan de sub3 si veía que andaba justo o las cosas no se daban bien, para no acabar totalmente vencido como en otras ocasiones.
La mañana amanecía mal, las previsiones meteorológicas eran malas y se confirmaron, toda la noche lloviendo y antes del maratón también.
Como es costumbre aparco temprano y espero en el coche, llueve incesantemente. No hay ganas de salir y da un poco de pereza dirigirte a la salida, pero hay que ir.
Salgo del coche, llueve más débilmente, entro en el retiro trotando y tengo que dar una vuelta gigantesca porque está todo vallado para que te dirijas al ropero, que yo no iba a utilizar y luego siguiendo flechas para ir a la salida. El caso es que se me ha hecho tarde. Quedan 20' para la salida y ya tenía que estar en mi cajón. Cuando llego a la salida, me doy cuenta que estoy retrasadísimo, en el cajón 4 cuando tengo que estar en el 1 (2:40 - 3:15). Avanzo por el lateral como puedo porque hay miles de corredores dirigiéndose a sus cajones, tensión, nervios. La colocación es primordial para salir con opciones y ritmo. Finalmente entro en el cajón 1 y no hay gran follón, voy metiéndome entre corredores y me pongo bastante delante.
Está Kiko Narváez en el cajón élite haciéndose fotos con los corredores. Parece que va a correr. Todo va rápìdo, tiro la camiseta que me ha protegido de la lluvia, se retira la cinta y nos pegamos a los élite. POOO.

Salida, es limpia, no hay mayor atasco, estoy bastante delante, aún así siempre hay algún corredor muy lento que sigo sin saber qué hacía por allí.
Yo a lo mío, subir tranquilo toda la Castellana, sin forzar en absoluto. El plan era ir a 4:15-4:20 de garmin. En el primer kilómetro me pasan las liebres de sub3 como una exhalación y los dejo ir, van demasiado rápido y no he tenido muy buenas experiencias cuando he viajado en grupos. Me olvido de ellos aunque van ahí delante.

He decidido no salir con botella de isotónico en la mano como tenía planificado, debido a que el día es frío y llueve y necesitaré menos sales. A cambio me meto una pastilla de sal en el km5.

Llegando al final de la subida en Plaza de Castilla miro el pulso medio y voy en 139, ni siquiera llego a 140, muy bajo, buena señal.

Giramos en la zona de la Torres de Florentino y tiramos para abajo, aquí hay que poner ya ritmo ligero con terreno favorable y empiezo a rodar en torno a 4:05. No me voy matando, pero la sensación es de no ir muy ligero, también me va pasando gente que ahora va fresca, pero el maratón es muy largo y además ahora vamos mezclados con gente de la media y no se sabe quien está al maratón y quien no.
Un buen trago de powerade en el km.10 y voy más rápido de lo previsto. 42:16 cuando pretendía pasar en 42:40.
El maratón avanza y voy a mi rollo, sin rodar con nadie, sin hablar con nadie, escuchándome a mi mismo, disfrutando de correr por Madrid en un día lluvioso, de los que me gustan para entrenar. La lluvia está respetando, chispea levemente.
Vamos construyendo un colchón en este terreno favorable. En el km. 13 en Serrano espera mi gran colega Rosendo que ha bajado a saludar y que estará más tarde en casa de campo para darme un poco de isotónico. Me saluda, hablamos, me da ánimos y continuamos.



Juan Bravo, Ponzano y el primer gran repecho en la Calle Santa Engracia, se me atraganta, es largo. En la mitad de la subida está el avituallamiento del km. 15, me tomo un gel con cafeina y entre el esfuerzo, el gel y el trago de agua, no me sienta muy bien de primeras, pero ya está dentro, acaba el repecho y nuevamente a bajar, alguien dice: "ya todo bajada hasta el 25 chicos". Qué alegría oir eso.
Empieza el tramo más bonito del maratón, bajando por San Bernardo, Gran Vía, Preciados, Puerta del Sol. La lluvia empieza a ser fuerte, pero hay una animación terrible, un estrecho pasillo con gente a los dos lados animando, de verdad esto es lo que uno espera sentir en un maratón, gallina en piel como diría Toshack.





Cuando cojo Calle Mayor veo que tengo al grupo de sub3 ahí, no me había dado ni cuenta. Y decido quedarme a cola relajado. En ese momento coincido con un conocido de vista de la zona de Barajas donde entreno, nos saludamos y charlamos un poco.
El grupo de sub3 no está formado por más de 20 personas. Aquí me doy cuenta de que estamos en un maratón grande, pero eminentemente popular, donde el nivel no es muy alto y donde los populares buenos van a otros maratones más benévolos por perfil para buscar sus marcas personales.
Pasamos la media en 1:28:33 exactamente como tenía previsto. Me como tranquilamente medio plátano que me sienta muy bien y una segunda pastilla de sal. Y bajamos tranquilamente Paseo Camoens, Parque Oeste, la zona de bajada más fuerte del maratón y donde me habían dicho que había que desgastarse muscularmente lo menos posible.
Cuando giramos en el Puente de los Franceses se llanea hasta Príncipe Pío, ahí veo que la gente flojea, es el momento clave del maratón, donde el que va bien ahora se siente fuerte y el que no se siente justo y aún queda la vida. Voy ganando posiciones en el grupo y el ritmo empieza a no convencerme. Alguien dice a las liebre que relajen un poco que la gente va justa. Me pongo en cabeza en la la zona estrecha de bajada entre príncipe pío y la entrada a casa de campo. En el avituallamiento de entrada cojo un par de geles por si acaso. Y es en el avituallamiento donde el grupo debió partirse en mil pedazos (ya no lo volví a ver más). Un poco más adelante está Rosendo con una botella de Powerade, me acompaña y me va dando bebida, hay unos 2 kms de subida y otros tantos de bajada. En los de subida sufro y tengo momentos de duda, me da la sensación de que nuevamente no voy a poder con el maratón y que el grupo de sub3 me va a engullir en breve.
Sin embargo, acaba la subida y comenzamos a bajar y vuelvo a coger ritmo. En el km. 30 hay un gran repecho para salir de la casa de campo, me meto un segundo gel con cafeína que llevaba, pero se me olvida coger agua, se la pido a un corredor que llevo un poco más adelante y amablemente me cede su botella para echar un trago y digerir el gel.
Rosendo se despide, le agradezco la ayuda y ahora empieza de verdad el maratón, a partir del km. 30.
Bajo muy cómodo por Avda. Portugal, noto fuerzas renovadas. Cogemos paseo de la Emita del Santo y empieza a jarrear agua espectacularmente, voy adelantando a gente, en estos momentos ya cada uno va a su ritmo, no hay grupos que valgan, Puente de los Melancólicos, Estadio Vicente Calderón (mi casa) y me encuentro corriendo en contra a Manu del Aguaverde que dejó caer que estaría en el km34 y a su hermano Nico. Se ponen a rodar conmigo y dicen que me acompañan. Por mi perfecto.
Virgen del puerto está totalmente encharcado, al principio trato de evitar charcos, me subo a las aceras, pero al final desisto, es imposible.
Giramos en Calle Segovia y repechazo, que tantísmas veces he subido andando, pero ahora hay que correrlo y ligero. No me mato para subirlo, es corto y lo supero sin un esfuerzo matador, Manu me anima y me va dando consejos, descanso un poco en Paseo Melancólicos antes de Imperial, donde empieza la subida de verdad hasta el 40.
Se ha formado un pequeño grupito de 5 y Manu me dice que me peque que es el bueno, pero lo dejo ir un poquito, hago cálculo mentales y se que subiendo en torno a 4:30 el sub3 estaría ahí, así que le digo a Manu que me marque ritmo a 4:30 y así lo hace, voy tras él, es un tío muy bueno y muy estricto y me lleva a ritmo. Decido meterme uno de los geles que cogí en casa de campo, no tengo agua así que no me lo tomo entero, al principio alguna arcada, pero acaba entrando.
Sigo tirando, Manu anima y me dice que hasta Embajadores es duro, pero luego suaviza. Seguimos sufriendo un poco, pero aún tengo fuerzas y la meta cada vez más cerca.
Atocha, aquí llueve a cántaros, vamos por el lateral subiendo el Prado, a tope de charcos, superando a gente, ya cada uno va como puede, giramos en Colón y el repecho de Goya que tanto temía no se me hace muy duro, pero los 300m de Velázquez sí, interminables, pero no aflojo porque es el último esfuerzo. Cuando acaba, giramos Ortega y Gasset, Plaza Marqués de Salamanca y finalmente a bajar por Príncipe de Vergara, paso el km 40 en 2h50'11''. Estamos ahí ahí, el sub3 está pero hay que bajar otra vez a 4:15 por lo menos, voy más justo que en el km. 15, pero las piernas responden y bajo con ritmo, en el giro de O'Donnell está Triker, le saludo y nos da ánimos, entrada en Retiro, el sub 3 está. Manu me anima, me dice que todo lo que gane ahora ya va para la galería. Ahora disfruto a tope, veo la meta, miro el reloj y el sub3 está hecho, voy sonriendo, es la hostia, cuanto me ha costado y ahora no parece tan difícil.



Entro lleno de satisfacción en meta en 2:59:36. Manu me da la enhorabuena y el tío casi ipso facto desaparece, llueve a cántaros y se va para casa. Mil gracias amigo por tu inestimable colaboración. Sigo andando y hablo con algún corredor de los que hemos entrado en sub 3, recojo avituallamiento, medalla y demás... y de vuelta obligado hasta el guardarropa, no me dejan acortar saliendo antes.
Empiezo a quedarme frío, me han puesto un plástico que no hace nada por encima, voy muy cargado, congelado, tiritando. Tardo 45' en llegar al coche, sufriendo mucho, pero hiper feliz. He dominado al maratón y no él a mi como otras veces ha pasado y se que en las próximas ocasiones iré con más confianza a enfrentarme a él.
Veremos cuando es la próxima.
Ahí queda el resumen. Casi exacto a como lo planifiqué.


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