domingo, 28 de diciembre de 2014

Madrid - Segovia 100k y Maratón de Castellón por la borda

Hace mucho que no escribo. Seguramente porque la tristeza que uno siente cuando no le salen las cosas le provoca precisamente eso, el no querer hablar de ello.
Pero voy a hacer el esfuerzo porque seguro que mirando hacia atrás, recopilando.. puedes recordar algo que olvidaste, posibles errores, sobreesfuerzos, no se... que te ayuden a no tropezar de nuevo en la misma piedra.
En definitiva, yo sabía que este 2014 iba a ser complicado. Siendo padre primerizo con una niña pequeña, el trabajo y demás...me iban a dejar poco tiempo para entrenar, además de que la nueva responsabilidad paternal hace que uno tenga y deba de estar al lado de su familia, por lo que estar por ahí fuera se acabó de momento.
Después del fiasco del Ironcat donde desfallecí vilmente corriendo, me dejé llevar hasta el short de Riaza donde al menos me divertí sin presión y recuperé las ganas, las sensaciones de hacer un triatlón compitiendo de verdad.
En cualquier caso, el gran objetivo de la segunda mitad de año era la Madrid-Segovia. Mi primera incursión en la ultradistancia. Es una carrera que me llamaba mucho la atención cuando supe de ella. Salir de Madrid para llegar a otra ciudad en otra provincia atravesando la Sierra Madrileña... sonaba fenomenal.
Me inscribí el mayo pensando en después del Ironcat y en pleno verano entrenar tranquilamente, muchos kilómetros al sol pero a ritmos lentos, tratando simplemente de acostumbrar a las piernas a grandes kilometradas.
Y así lo hice. Desde junio, siempre haciendo una tirada de 3 horas o entre 30 y 40 kms. una vez a la semana. Y poco a poco, a ritmos lentos el cuerpo se iba acostumbrando a correr tanto tiempo. En estos entrenos, la mayoría con más de 30 grados es imprescindible hidratarse y comer por lo que salía con mochila, algo completamente nuevo para mi. Al final a todo se acostrumbra uno a pesar de que al principio se me hacía muy raro.
Logré embarcar en esta aventura a mi colega y casi hermano Rosendo, un figura, por lo que en varias ocasiones compartimos buenos entrenamientos.
Las semanas iban avanzando y asistí a varios entrenos planificados por los organizadores de la carrera (Colmenar-Manzanares y vuelta, Colmenar-Cercedilla y Cercedilla-Segovia) donde he de decir que he conocido a gente fantástica y he pasado buenos momentos entrenando (una vez más me doy cuenta de que hay que disfrutar del camino...).





Recuerdo ahora esos entrenos por la Dehesa de mi casa, Tres Cantos, Soto Viñuelas, Fuetelfresno, Ciudalcampo en un recorrido circular de 32 kms., o Benicassim playa casi Castellón-Marina D'or y vuelta de 30 kms con una humedad brutal.
Casi sin darnos cuenta pasa el verano y uno ya está en puertas de la competición, con el puntito de forma cogido, con toda la carrera en la cabeza, la estrategia, hidratación, alimentación, avituallamientos, ritmos, con el recorrido perfectamente memorizado...con muchas ganas.. y llega el batacazo!!!.
Día 4 de septiembre, entreno fácil de 1h15' a ritmo tranquilo por el Parque Juan Carlos I, a 5' de acabar el entreno sufro un pinchazo en la rodilla derecha, hago un miniparón pero sigo corriendo, no le doy mayor importancia, acabo el entreno con una ligera molestia, una de tantas pienso. Es jueves, el viernes descanso y el sábado haré la última tirada de 30 kms. antes de la carrera, quedan dos semanas.
Quedo con Rosendo para hacer el recorrido de 32 circular por mis dominios. Noto la molestia en la rodilla, pero no es preocupante, pero va creciendo, tanto que en el km 14 tengo que parar, continúo andando uno o dos kilómetros con la intención de volver a correr, pero es imposible. Además estoy a mitad de camino de casa, con lo que me toca andar casi 20 kms. Llego tardísimo, cojo y sobre todo preocupado.
Quedan 14 días, lo voy a intentar, traumatólogos, fisios, pruebas, osteópatas... múltiples "diagnósticos", cada uno dice una cosa prácticamente, pero no logro recuperarme, a la semana corrí 2h pero acabé con dolores grandísimos y así era imposible. Incluso llegué a probar el día anterior a la carrera después de ir al osteópata, pero no pude ni correr 3'; este fue el peor momento. Todo el trabajo hecho para nada. Estaba fuera.

El día de la carrera salí en la bici con mi amigo Cifu y vi el avituallamiento de Tres Cantos desde el carril bici y me moría de envidia sana, el día además fue buenísimo, nublado, fresco, nada que ver con el agobiante calor que habíamos pasado. Incluso de vuelta a casa me crucé con gran cantidad de marchadores que iban para Segovia, fue una imagen impactante, había mucha gente que no daba la imagen de "deportista" ni mucho menos.
Ahora sólo me quedaba esperar buenas noticias de Rosendo y las recibí, vaya si lo hice. Un auténtico figura, un carrerón de 11h3X', una posición de honor en la meta y una experiencia única para él. Me alegro infinito, lo merece.
Su experiencia y su relato debe ser un acicate más para intentarlo el año que viene tras haberme quedado en el camino a última hora.
Además de esto hay que pensar en positivo y ser consciente de lo bien que lo he pasado entrenando, que conozco más aún mis limitaciones y que para bien o para mal conozco ya la carrera y no alberga ninguna de las dudas que sí tenía este año.
Pero como todo en la vida, el tiempo pasa rápido y de pensar que estaba bien jodido a ponerme a correr en poco tiempo.
Me hice una resonancia magnética que no demostró rotura alguna, sino simplemente un pinzamiento en el menisco, tocado desde hace mucho años por una antigua lesión, igual que el cruzado anterior. La recuperación, simplemente potenciar muscularmente la pierna y correr progresivamente. Y de este modo la segunda semana de octubre estaba corriendo con normalidad.
Como aún estaba a tiempo, decido seguir con el plan inicial y hacer maratón de Castellón, con un planning específico de 8 semanas. Era un planning de 6 días semana, pero que dadas las circunstancias tuve que modificar para dejarlo en 4 y alguna semana de 5.
Las primeras semanas fueron duras, porque estaba muy lejos de forma y las series costaban de lo lindo, pero con el paso de las semanas fui encontrándome mejor.
Como tests había planteado una competición casi cada fin de semana, para ayudarme a entrenar fuerte. Hice un 10k muy suave (el primer día de entreno) en 40:20, la media de Fuenlabrada a ritmo maratón en 1h28'10'' y tristemente ya lesionado de nuevo el Trail 20k de La Adrada y el 10k derby de la aficiones en 36:40''.

Media maratón de Fuenlabrada

El caso es que en la 4ª semana de entreno, cuando ya empezaba a encontrarme mejor y asimilar entrenos noto una molestia en la planta de pié zona exterior, no le doy mayor importancia, pero al día siguiente la molestia en mayor y al siguiente mayor y el viernes ya es dolor importante.
Ese domingo con dolor hago el trail de La Adrada, muy técnico para mi con bajadas peligrosas y entre los dolores que se multiplican bajando, lo ténico de la bajada, que voy acojonado y pisando mal, me acabo cayendo, ligero esguince, me levanto y sigo hasta meta.
Esa tarde ya en frío, me doy cuenta de que estoy nuevamente jodido.
Quizás lo único positivo de todo esto fue esta bonita foto del trail.

La siguiente semana decido prácticamente parar a ver si mejoro, sólo un controlado de 10k el miércoles a pulso bajo de maratón que sale a 4'07'' el km. y el domingo como no había mejorado, pero me subía por las paredes decido ir a la carrera del Marca ya que en mi profundo subconsciente siempre había estado la idea de volver a hacer la internacional, pero como no levantaba cabeza, pues no era claro.
El caso es que me presento en la carrera, con cierta desmotivación porque voy con bastante dolor. No me coloco bien en la salida, muy taponado, porque tampoco voy con el nervio de dejarlo todo en la carrera. El primer km es lento con mucho tráfico, pero cuando empiezo a bajar cojo ritmo y aún con bastante dolor y sin poder forzar todo lo que podría llego a meta en un 36:40 sólo 15 segundo peor que el año anterior, lo cual me demostraba que estaba en forma porque de no haber estado lesionado podría haber hecho calculo unos 40'' segundos menos. Vuelvo a tener marca para la internacional, pero de qué me vale si no puedo correrla.
El caso es que sigo bien jodido. Y empiezo de nuevo a visitar traumatólogos, podólogos, fisios...
Cada uno dice una cosa, que me haga plantillas, fascitis plantar, fibromatosis, tendinitis de los peroneos, fractura por stress del quinto metatarsiano... o edema óseo...
No hay un diagnóstico definitivo, pero la ecografía descarta la fascitis y la placa descarta la fractura clásica,
Lo que más me acaba cuadrando por sintomatología es que en definitiva tengo tocado el quinto meta, ya sea fractura interna por stress o edema óseo. Si se mira bien la placa se puede apreciar un cuerpo libre que seguramente pudiera ser un desprendimiento óseo que haya provocado el edema.


Como no mejoro, me acaban pinchando corticoides y la mejoría es espectacular. Pero lo que importa es lo que hayas mejorado una vez desaparezca su efecto. Y efectivamente mejoré, pero no lo suficiente.
Me acabo cansando de médicos, el maratón de Castellón está descartado una vez más y lo que hay que hacer es parar, descansar, recuperarse y pensar en nuevos objetivos una vez estemos bien (el mapoma no queda tan lejos como pueda parecer).
Una vez más, un dorsal y una camiseta que no puedo sudar

Y en esas estamos, acaba el año y seguimos jodidos. No creo que el 2015 pueda ser peor, a ver si es verdad.

1 comentario:

  1. Animo Alberto, como bien apuntabas ya hay otro camino en marcha, que libre de lesiones te llevara a algun sitio o competicion no prevista. Espero te puedas recuperar y volver a disfrutar en 2015, un abrazo tri-atletico!!!

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