martes, 27 de mayo de 2014

Ironcat 2014

Es difícil ponerse a escribir sobre este Ironman, porque cuando las cosas no salen como uno espera verdaderamente no hay ganas de recordar la experiencia, prácticamente ni siquiera ganas de examinar qué fue lo que falló.
Pero han pasado ya más de dos semanas y me encuentro con algo más de ánimo. Al fin y al cabo hay que aceptar las cosas como vienen porque no hay otra y tener en cuenta que no somos profesionales.
Empecemos por el principio. Después del buen resultado IM Lanzarote del 2013 me encontraba con ganas de hacer un último ironman antes de la retirada parcial que tenía prevista por paternidad. Mi intención era la de hacer un ironman llano para buscar esa marca que Lanzarote por dureza no te da y que no fui capaz de obtener en Ironcat 2012.
Y por comodidad, cercanía, organización y ambiente volví a elegir Ironcat. Logística fácil y ninguna duda respecto a la carrera.

Ahora llegaba lo difícil, ponerse manos a la obra. No había descansado mucho en verano entre travesías y que pronto en agosto me puse a preparar maratón de Bilbao. Tras el fiasco de Bilbao (últimamente mis carreras se cuentan por fiascos), no me dejé ir del todo, hice un par de 10k con MMP y hasta me permití el lujo de correr la San Silvestre Internacional por una vez en la vida, aunque fuera de forma.
Y con el año nuevo empecé a entrenar. Sólo yo se lo que he sufrido entrenando. Tener un bebé de meses en casa es un auténtico torbellino que te atrapa y no te suelta.
Entre semana no tengo mucho tiempo, nunca lo he tenido por mi trabajo, así que tenía que conformarme con una hora de carrera o de piscina. Pero este año planeé meter otra hora antes de ir a trabajar en rodillo (la mitad de las veces no fui capaz por el cansancio acumulado, la falta de sueño y se quedaba en nada o en unos exiguos 45’).
Y los fines de semana, cuando había que empezar a meter volumen en la bicicleta, tuve que hacer auténticas hombradas, salir de noche, con luces, cansado, sin dormir como dios manda, auténticos madrugones para poder estar en casa a las 11 o 12. Y eso no es todo, sino que después ni siquiera podía relajarme piernas en alto o meterme una siesta, tocaba arrimar el hombre con la niña, pasear con ella y echarle un cable a mi mujer. Es lo justo.
La consecuencia es que me faltaba descanso, el cansancio se acumulaba, me saltaba algún doblaje, no me levantaba a la hora prevista por sueño y acababa reduciendo las tiradas largas en una hora o lo que fuera.
A ello se unió que en un chequeo médico me apareció una ligera anemia que apenas tuve tiempo de tratar de solventar porque estaba a un mes de la cita.
Aún así, creo que logré coger un punto de forma en la bici que me permitiría afrontar con garantías la prueba, confiando en mi carrera a pie y tomándome con tranquilidad el agua.
Llegué a la Ampolla con todos los tratos el jueves. Alquilé un apartamento para los 3 a pocos metros de la salida.


Y allí estuvimos muy tranquilos, saliendo a pasear, comer y demás.





El viernes hice 20 kms. del circuito de bici para recordarlo un poco y ver que la bici iba bien y por la tarde acudí al briefing. Ya conocía toda la logística por haber hecho Ironcat antes. Pero aún así acudí a la hora exacta. Mi sorpresa cuando al recoger el dorsal se entrega una bonita sudadera a todos los participantes y sólo hay tallas XL y XXL. No lo entiendo. Si uno da una talla al inscribirse no entiendo que después no te den la que has solicitado. Bueno, un regalo para mi cuñado.


En fin, por la tarde prepararlo todo, cenar la clásica pizza de atún y arroz con leche y al sobre.
No duermo bien, siempre dándole vueltas a la carrera y a las 04:30 a pie. Desayuno normal y a boxes.
Entro de los primeros, coloco todo rápido, me enfundo el neopreno y para dentro a tocar agua. Está algo fría, pero se que cuando de comienzo el Ironcat no habrá problema. El mar es un plato y estoy muy tranquilo.
Me coloco en una segunda línea como habitualmente dejando hueco a los primeros que supuestamente serán los que mejor naden y se da la salida.
La salida es limpia, somos 253. Un poco de lío en la primera boya, pero nada del otro mundo y luego ya recto, voy bien, cómodo, los dos giros para volver de vuelta y me empiezo a encontrar genial, descansado, con buen ritmo, gente nadando a mis pies, las boyas se ven con claridad, voy muy recto. Y así segunda vuelta, las únicas interrupciones son para esquivar a gente que nada haciendo eses y te corta el ritmo.
Se me hace corta. 1h06’22’. En lo previsto. Bien para lo malo que soy y para lo poco que entreno. Puesto 89º.
Transición corta y a rodar, salgo enfilado, con muchas ganas porque siempre albergo dudas en el agua, pero una vez terminada y bien me siento ya mucho más confiado en sectores más afines.
Ruedo a 40 km/h con facilidad, yo mismo me sorprendo. Madre mía, qué fácil voy. Pero el circuito guarda sorpresas, al girar hacia Camarles viento en contra y algo también volviendo a L’ampolla, pero la primera vuelta me sale a 37 creo recordar. En estos momentos estoy eufórico (se podría dar un sub 10), las tres siguientes vueltas son más lentas (se ha levantado algo de viento y hay que regular además) pero mantengo una media muy buena de 34-35.

Las dos últimas vueltas sí que me hacen daño. El viento es más fuerte, voy incómodo con el sillín que me hace rozaduras, tengo la espalda y los hombros muy cargados por ir acoplado y el piramidal izquierdo con molestias desde el primer minuto.

Me propongo comer, pero ya no ando con muchas ganas, aún así me bebo casi todo el bidón de geles que llevo (me dejaría 1/4 como mucho de los 15 geles), además de por supuesto agua que voy cogiendo, alguna barrita y algún plátano.
Llego a la T2 en un tiempo de 5h29’ a 33 km/h. También en lo previsto. 5h34' incluyendo las dos transiciones, con el parcial 71 y en la posición 73.
Transición y a correr.
Cuando miro el reloj van 6h40’ y me digo con un maratón de 3h20’ soy sub 10. Me parece difícil pero posible rodar a 4:45, así que en principio salgo en torno a ese ritmo.



Aunque soy realista y pienso que lo más normal sería hacer un maratón de 3h40’ como en Lanzarote el año pasado y hacer en torno a 10h20’ que en la salida era lo previsto (más o menos 10h30’).
Salgo y las sensaciones no son las mejores los primeros kilómetros, pero es normal, el cuerpo tiene que hacerse, pero todo va normal (voy metiéndome un gel cada 5 kms. y una pastilla de sal cada 45’, cogiendo agua en los avituallamientos y hielo en la gorra).


 Va avanzando la maratón y no voy fácil, no voy fresco, así que abandono la idea de sub10 y me pongo en el modo rodaje normal en torno a 5 para hacer el tiempo previsto, pero voy castigado, cada vez voy más forzado y más lento. En el km. 17 llevo una media de 5’15 el km. Y no se muy bien como ni porqué en el avituallamiento del fondo me pongo a caminar para beber bien, pero no soy capaz de arrancar, me tomo un respiro de unos metros más antes de arrancar y el caso es que no arranco. Ya estoy andando, adiós.
Desde aquí al final no se muy bien como me derrumbo, pienso en abandonar, no tengo ganas de correr, pensamientos negativos. Veo a Marta y a Iria muy de vez en cuando porque no es bueno que la niña esté al sol y además hay que darle de comer cada poco y se suben al apartamento.

Marta va siguiendo el IM según las indicaciones de tiempo que le di y todo iba según lo previsto, pero ahora empiezo a ir más lento y ella se da cuenta cuando me ve. Qué pasa?. Le digo que voy mal, veo a Iria y le digo que voy a acabar, que no me retiro. Que quiero entrar en meta con ella. No tenía intención de hacerlo, pero ahora ya el tiempo final me da igual. Sólo quiero entrar en meta con mi hija y no contemplo la retirada. Ya me retiré en maratón de Bilbao y no volveré a hacerlo nunca por no cumplir con el tiempo previsto.
Así voy avanzando, medio corriendo y medio andando, pero cuando corro es a ritmo ridículos a 6 y pico y 7 y pico…


Intento seguir con la hidratación y nutrición y con los geles… pero no me vengo arriba, no recupero fuerzas y llega un momento en que ni siquiera puedo caminar, estoy derrotado.



Me tiro a un lado en una zona de césped y sombra y miro al cielo. Algunos triatletas me ven y me dicen si estoy bien, si llaman a la ambulancia y yo les digo que no, que estoy descansando. Gente del público que se ofrece a ayudarme a estirar, me ofrecen geles, bebida…
No se cuanto tiempo estuve allí tirado, perdí por completo la noción del tiempo. Calculo que unos 20’. Y por fin me dije, aquí no pintas nada, o sigues o te vas para meta y te retiras. El caso es que me incorporo y sigo caminando en dirección de la carrera y voy tirando. Así hasta el final, caminando y corriendo a ritmos impropios.
Ya vas conociendo a mucha gente del público, otros triatletas, voluntarios de los avituallamientos que te van dando ánimos y por fin me dan la pulsera blanca que te lleva a meta.
Voy a hacer más de 12 horas, pero me da igual, he visto a mi mujer y mi hija cuando voy hasta el final del puerto y se que a la vuelta allí estarán. Cuando las veo a 50m de la meta se me saltan las lágrimas, cojo a mi pequeña y mi mujer se va a meta a hacerme una foto, la gente aplaude, es una escena bonita.




Estoy orgulloso. Soy un paquete, no he cumplido con las expectativas, he hecho uno de los peores maratones de todos los participantes siendo un corredor bastante decente, pero he sabido sufrir, sacar fuerzas de flaqueza. Este maratón de 5h26’ es el más duro que he hecho con mucha diferencia.
Tiempo en meta 12h07’ en la posición 140 y el parcial 196!!!. Es lo de menos. Me da rabia no hacer el tiempo que tengo en la piernas y más aún fallar en la carrera a pie que es mi sector, pero habrá que ver porqué ha sido. Yo empiezo a intuir que no se me dan bien los recorridos de bici llanos pedaleando el 100% del tiempo….. no se.
Pues nada, ahora a centrarse en la familia y a pegarle un empujón a las maratones, que también tengo cuentas pendientes.

Las cuentas pendientes del Ironman tendrán que esperar unos años.

5 comentarios:

  1. Araujo, eres un puto crack! Que jodida es la maratón del IM, sólo quienes hemos estado ahí sabemos lo que es. Qué cierto es ese "no sé porque pero voy andando y no tengo cojones a empezar a correr" cuando llevas 8h-9h-10h dando fogata al cuerpo. Enhorabuena por tu carrera, un IM es un IM, no sólo por la competición sino por el manejo de lo impredecible, vamos al límite.

    Está bien que lo suspendas por razones de la vida pero no lo pierdas de vista, sabes que esta "mierda" la llevamos en vena.

    Abrazo.
    Paulus

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    1. Muchas gracias amigo.
      Espero que nuestros destinos se vuelvan a juntar en Lanzarote en unos años.

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  2. Ya hablamos de lo complicado que es un recorrido de 180 kms acoplado .... y eso, sí, tiene sus facturas. Hay que entrenarlo y llevarlo superado. yo también tengo una cuenta con este iron y volveré algún día a domarlo más. :) ánimo y a por lo que ahora toca: Iria!!!! :) nos vemos en segovia!!!!

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    1. Muchas gracias Bocina.
      Las cerves en Segovia corren de mi cuenta.

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  3. Enhorabuena Alberto!! Ironmans asi son los mas dificiles de acabar,y lo has hecho. Mi ironman en vitoria 2013 es calcado a este tuyo Sufriendo la cara amarga del IM en la Maraton pero no te rendiste! Bravo por la foto-finisher con Iria,toda mi admiracion! Abrazos,Javi

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