domingo, 28 de diciembre de 2014

Madrid - Segovia 100k y Maratón de Castellón por la borda

Hace mucho que no escribo. Seguramente porque la tristeza que uno siente cuando no le salen las cosas le provoca precisamente eso, el no querer hablar de ello.
Pero voy a hacer el esfuerzo porque seguro que mirando hacia atrás, recopilando.. puedes recordar algo que olvidaste, posibles errores, sobreesfuerzos, no se... que te ayuden a no tropezar de nuevo en la misma piedra.
En definitiva, yo sabía que este 2014 iba a ser complicado. Siendo padre primerizo con una niña pequeña, el trabajo y demás...me iban a dejar poco tiempo para entrenar, además de que la nueva responsabilidad paternal hace que uno tenga y deba de estar al lado de su familia, por lo que estar por ahí fuera se acabó de momento.
Después del fiasco del Ironcat donde desfallecí vilmente corriendo, me dejé llevar hasta el short de Riaza donde al menos me divertí sin presión y recuperé las ganas, las sensaciones de hacer un triatlón compitiendo de verdad.
En cualquier caso, el gran objetivo de la segunda mitad de año era la Madrid-Segovia. Mi primera incursión en la ultradistancia. Es una carrera que me llamaba mucho la atención cuando supe de ella. Salir de Madrid para llegar a otra ciudad en otra provincia atravesando la Sierra Madrileña... sonaba fenomenal.
Me inscribí el mayo pensando en después del Ironcat y en pleno verano entrenar tranquilamente, muchos kilómetros al sol pero a ritmos lentos, tratando simplemente de acostumbrar a las piernas a grandes kilometradas.
Y así lo hice. Desde junio, siempre haciendo una tirada de 3 horas o entre 30 y 40 kms. una vez a la semana. Y poco a poco, a ritmos lentos el cuerpo se iba acostumbrando a correr tanto tiempo. En estos entrenos, la mayoría con más de 30 grados es imprescindible hidratarse y comer por lo que salía con mochila, algo completamente nuevo para mi. Al final a todo se acostrumbra uno a pesar de que al principio se me hacía muy raro.
Logré embarcar en esta aventura a mi colega y casi hermano Rosendo, un figura, por lo que en varias ocasiones compartimos buenos entrenamientos.
Las semanas iban avanzando y asistí a varios entrenos planificados por los organizadores de la carrera (Colmenar-Manzanares y vuelta, Colmenar-Cercedilla y Cercedilla-Segovia) donde he de decir que he conocido a gente fantástica y he pasado buenos momentos entrenando (una vez más me doy cuenta de que hay que disfrutar del camino...).





Recuerdo ahora esos entrenos por la Dehesa de mi casa, Tres Cantos, Soto Viñuelas, Fuetelfresno, Ciudalcampo en un recorrido circular de 32 kms., o Benicassim playa casi Castellón-Marina D'or y vuelta de 30 kms con una humedad brutal.
Casi sin darnos cuenta pasa el verano y uno ya está en puertas de la competición, con el puntito de forma cogido, con toda la carrera en la cabeza, la estrategia, hidratación, alimentación, avituallamientos, ritmos, con el recorrido perfectamente memorizado...con muchas ganas.. y llega el batacazo!!!.
Día 4 de septiembre, entreno fácil de 1h15' a ritmo tranquilo por el Parque Juan Carlos I, a 5' de acabar el entreno sufro un pinchazo en la rodilla derecha, hago un miniparón pero sigo corriendo, no le doy mayor importancia, acabo el entreno con una ligera molestia, una de tantas pienso. Es jueves, el viernes descanso y el sábado haré la última tirada de 30 kms. antes de la carrera, quedan dos semanas.
Quedo con Rosendo para hacer el recorrido de 32 circular por mis dominios. Noto la molestia en la rodilla, pero no es preocupante, pero va creciendo, tanto que en el km 14 tengo que parar, continúo andando uno o dos kilómetros con la intención de volver a correr, pero es imposible. Además estoy a mitad de camino de casa, con lo que me toca andar casi 20 kms. Llego tardísimo, cojo y sobre todo preocupado.
Quedan 14 días, lo voy a intentar, traumatólogos, fisios, pruebas, osteópatas... múltiples "diagnósticos", cada uno dice una cosa prácticamente, pero no logro recuperarme, a la semana corrí 2h pero acabé con dolores grandísimos y así era imposible. Incluso llegué a probar el día anterior a la carrera después de ir al osteópata, pero no pude ni correr 3'; este fue el peor momento. Todo el trabajo hecho para nada. Estaba fuera.

El día de la carrera salí en la bici con mi amigo Cifu y vi el avituallamiento de Tres Cantos desde el carril bici y me moría de envidia sana, el día además fue buenísimo, nublado, fresco, nada que ver con el agobiante calor que habíamos pasado. Incluso de vuelta a casa me crucé con gran cantidad de marchadores que iban para Segovia, fue una imagen impactante, había mucha gente que no daba la imagen de "deportista" ni mucho menos.
Ahora sólo me quedaba esperar buenas noticias de Rosendo y las recibí, vaya si lo hice. Un auténtico figura, un carrerón de 11h3X', una posición de honor en la meta y una experiencia única para él. Me alegro infinito, lo merece.
Su experiencia y su relato debe ser un acicate más para intentarlo el año que viene tras haberme quedado en el camino a última hora.
Además de esto hay que pensar en positivo y ser consciente de lo bien que lo he pasado entrenando, que conozco más aún mis limitaciones y que para bien o para mal conozco ya la carrera y no alberga ninguna de las dudas que sí tenía este año.
Pero como todo en la vida, el tiempo pasa rápido y de pensar que estaba bien jodido a ponerme a correr en poco tiempo.
Me hice una resonancia magnética que no demostró rotura alguna, sino simplemente un pinzamiento en el menisco, tocado desde hace mucho años por una antigua lesión, igual que el cruzado anterior. La recuperación, simplemente potenciar muscularmente la pierna y correr progresivamente. Y de este modo la segunda semana de octubre estaba corriendo con normalidad.
Como aún estaba a tiempo, decido seguir con el plan inicial y hacer maratón de Castellón, con un planning específico de 8 semanas. Era un planning de 6 días semana, pero que dadas las circunstancias tuve que modificar para dejarlo en 4 y alguna semana de 5.
Las primeras semanas fueron duras, porque estaba muy lejos de forma y las series costaban de lo lindo, pero con el paso de las semanas fui encontrándome mejor.
Como tests había planteado una competición casi cada fin de semana, para ayudarme a entrenar fuerte. Hice un 10k muy suave (el primer día de entreno) en 40:20, la media de Fuenlabrada a ritmo maratón en 1h28'10'' y tristemente ya lesionado de nuevo el Trail 20k de La Adrada y el 10k derby de la aficiones en 36:40''.

Media maratón de Fuenlabrada

El caso es que en la 4ª semana de entreno, cuando ya empezaba a encontrarme mejor y asimilar entrenos noto una molestia en la planta de pié zona exterior, no le doy mayor importancia, pero al día siguiente la molestia en mayor y al siguiente mayor y el viernes ya es dolor importante.
Ese domingo con dolor hago el trail de La Adrada, muy técnico para mi con bajadas peligrosas y entre los dolores que se multiplican bajando, lo ténico de la bajada, que voy acojonado y pisando mal, me acabo cayendo, ligero esguince, me levanto y sigo hasta meta.
Esa tarde ya en frío, me doy cuenta de que estoy nuevamente jodido.
Quizás lo único positivo de todo esto fue esta bonita foto del trail.

La siguiente semana decido prácticamente parar a ver si mejoro, sólo un controlado de 10k el miércoles a pulso bajo de maratón que sale a 4'07'' el km. y el domingo como no había mejorado, pero me subía por las paredes decido ir a la carrera del Marca ya que en mi profundo subconsciente siempre había estado la idea de volver a hacer la internacional, pero como no levantaba cabeza, pues no era claro.
El caso es que me presento en la carrera, con cierta desmotivación porque voy con bastante dolor. No me coloco bien en la salida, muy taponado, porque tampoco voy con el nervio de dejarlo todo en la carrera. El primer km es lento con mucho tráfico, pero cuando empiezo a bajar cojo ritmo y aún con bastante dolor y sin poder forzar todo lo que podría llego a meta en un 36:40 sólo 15 segundo peor que el año anterior, lo cual me demostraba que estaba en forma porque de no haber estado lesionado podría haber hecho calculo unos 40'' segundos menos. Vuelvo a tener marca para la internacional, pero de qué me vale si no puedo correrla.
El caso es que sigo bien jodido. Y empiezo de nuevo a visitar traumatólogos, podólogos, fisios...
Cada uno dice una cosa, que me haga plantillas, fascitis plantar, fibromatosis, tendinitis de los peroneos, fractura por stress del quinto metatarsiano... o edema óseo...
No hay un diagnóstico definitivo, pero la ecografía descarta la fascitis y la placa descarta la fractura clásica,
Lo que más me acaba cuadrando por sintomatología es que en definitiva tengo tocado el quinto meta, ya sea fractura interna por stress o edema óseo. Si se mira bien la placa se puede apreciar un cuerpo libre que seguramente pudiera ser un desprendimiento óseo que haya provocado el edema.


Como no mejoro, me acaban pinchando corticoides y la mejoría es espectacular. Pero lo que importa es lo que hayas mejorado una vez desaparezca su efecto. Y efectivamente mejoré, pero no lo suficiente.
Me acabo cansando de médicos, el maratón de Castellón está descartado una vez más y lo que hay que hacer es parar, descansar, recuperarse y pensar en nuevos objetivos una vez estemos bien (el mapoma no queda tan lejos como pueda parecer).
Una vez más, un dorsal y una camiseta que no puedo sudar

Y en esas estamos, acaba el año y seguimos jodidos. No creo que el 2015 pueda ser peor, a ver si es verdad.

domingo, 10 de agosto de 2014

Travesía Playa del Gurugú 2014

Segundo año consecutivo que hacía la travesía. Es por el simple hecho de competir, ya que a estas alturas ya estoy fuera de entrenos y especialmente nadando, a lo que si le sumamos mi pésimo nivel natatorio, pues apaga y vámonos.
La travesía me pilla a 1 km andando desde el apartamento de mis suegros en Benicassim donde paso unos días de vacaciones con la familia, así que oportunidad perfecta para quitarte un poco el óxido.
Recogida de dorsales, bastante caótica. No una ni dos, sino tres colas había que hacer. Una para el chip, otra para el marcaje y el gorro y una última para el guardarropa. Muy mal. A las 9:30 ya pega un calor considerable en la playa.
Desplazamiento en bus a la salida.

 y el tradicional teatrillo. El año pasado de piratas y este año de superhéroes.
Super Gurugú y el Hombre de Arena.





Me coloco en una segunda línea tras toda la gente joven de clubes de natación, con una pinta de nadar mucho mucho.






Y en efecto. Salida y salen a fuego, me pasa gente por detrás, se meten en la playa como leones. Yo tranquilamente como globeraco de las aguas. Hay que hacer 300m hasta la primera boya y luego toda la costa paralelo a la playa para otros 300-400 hasta el arco de meta.
De camino a la primera boya se ve claro que el mar ya se ha puesto tonto, mucho oleaje. Está claro que la hora de salida, las 10 que al final con el teatrillo y el retraso se va a las 10.30, es muy tarde y el mar empieza a picarse. Hay que salir más temprano. En el calentamiento la mar estaba mucho más tranquila, pero según avanza el día ya se sabe.


Giro a los 300m y a hacer la larga recta hasta el Gurugú. Aquí sí se nota el oleaje que viene de izquierdas, se ven mal las boyas según estés encima de la ola o no y es imposible no torcerse, estamos a merced del océano.
Voy avanzando y creo que me pasa mucha gente, trato de coger algún grupete pero no soy capaz se me van yendo irremediablemente.
En algún momento algún topetazo con gente que nada haciendo eses, nunca lo entenderé. Esquivo y vuelta a coger ritmo.
Llegando a la última boya voy con otro nadador que se mete para acortar por la boya y en la escaramuza tragazo de agua. JUAAAA, toso y tal y sigo... en 15'' me recupero y tengo al tío delante. Mi única lucha ahora es aguantarle y esprintarle en la playa sabedor de que difícil corra más que yo aunque sean 50m.
Se me hace largo de cojones a favor de oleaje y tardo en llegar al arco, veo gente a pie pero no avanzan andando así que sigo nadando hasta que prácticamente toco arena con las manos.
Una vez me pongo de pie veo que somos varios los que vamos andando hacia meta y esprinto para ganar algunos puestos. Perdí de vista al colega, pero da igual.

Tiempo final. 45'20''. 5 minutazos más que el año pasado por la mala mar.
Pero analizando tiempos a todo el mundo le pasó lo mismo. El tiempo del primero 3'30'' más lento que en 2013.
Puesto 126º de un total de 216 y 31º de mi categoría Master B de un total de 79.
De esto se extrae que la gente joven nada mucho mucho porque en mi categoría no quedo tan atrás.
Hasta el año que viene.

Short Riaza 2014

Segundo triatlón y último del año. En principio Ironcat iba a ser el único, pero después del fiasco y quedando tanta primavera, verano.... me propuse hacer algo cortito para al menos no abandonarme y seguir nadando y sacando la bici una vez a la semana un par de horas.
Ya conocía el recorrido del Half hace dos años donde me tocó abandonar por un corte al salir del agua a la T1. Me queda a una hora de casa y era pronto lo cual me permitía competir sin que apenas en casa se dieran cuenta estando para comer sobradamente.
El formato era algo así como un olímpico sin drafting. 950 - 42 - 10 (que luego serían unos 10.6 porque un tramo se hacía tres veces y no dos).
La salida en el agua donde hubo que esperar bastante porque la entrada al agua es de uno en uno y además el haber dos transciones hace que mucha gente se retrase con la logística no fue todo lo limpia que me gustaría.
Me coloco en una segunda línea como siempre y a pesar que en el inicio no hay mucho contacto, a los 200 metros sí que empieza a haberlo, hay cantidad de gente que va haciendo eses y se tuerce y entorpece y tienes que esquivar, algún tortazo, que quitan la concentración. Es sin duda, después de los años lo que más me jode en las travesías y triatlones, que la gente no mire donde va y vayan haciendo eses contínuamente. Es creo la razón por la que un lamentable nadador como yo que en pisicna no vale nada, sale del agua en los triatlones relativamente delante y en las travesías en la zona media. Y es que voy rectito a las boyas y nadando todo el rato a ritmo, no haciendo eses ni metido en grupos ni jaleos.
El caso es que no salgo a gusto del agua por todo esto y sin apenas dar patada ni nadando con cojones como hay que hacer en una distancia tan corta. Aún así parcial 119º con 17'23''.

Transición no todo lo rápida que me gustaría (83º) y a por la bici.

Sin duda no las tenía nada conmigo. Apenas 300 kms. de bici en dos meses y medio es apenas nada (el volumen de una semana de carga). Y ya en la subida de la T1 a la T2 me daba la sensación de que no tenía piernas.
El caso es que salgo adelantando, pero es lo normal. Gente que nada bien, pero son mediocres ciclistas. En breve me veo engullido por un grupo draftero llegando a Riaza, pero como conozco el recorrido y se de la dureza y los repechos, se que caerán como fruta madura.
Dicho y hecho. Al salir de Riaza el primer repechaco. Pongo plato pequeño, cadencia y adelanto a todo dios.
Al llegar a la cima de los repechos no llego tostado de piernas e inmediatamente puedo poner plato e ir a tope en la bajadas y llaneando con lo que sigo adelantando.
Esa es la estrategia todo el tiempo y voy adelantando contínuamente. En el punto de giro cuento que voy el 44º, no está mal.
A la vuelta ya cuesta más adelantar, cada vez los ciclistas tienen más nivel. Hay un grupo de unos 10-15 que nos vamos viendo, adelantando y demás. Cerca de la T2 adelanto a Jorge del Ecosport y entramos todos en poco tiempo en la T2.
Parcial 41 en la bici con muy buenas sensaciones. Totalmente inesperado para mi.
Entro hablando con Jorge y cagadón, le sigo en su línea y me doy cuenta a la mitad que no es la mía. Tengo que llegar hasta el final y dar la vuelta hacia atrás hasta mi sitio. Super cagada, se me han ido todos a los que había pasado antes de la T2 (calculo que unos 10 o así que entramos todos muy cerca).
T2 parcial 208 lamentable error de novato. Perdí unos 45''.

Ahora me tocaba adelantar a todos de nuevo. Y así lo hice, pero mi carrera no fue tan buena como yo quería. En lugar de correr a 4' correría en torno a 4'20 - 4'25 (ni siquiera llevaba Garmin). Y eso fue todo. Parcial 68º a pie que no está mal dado el error en T2. Carrera con algún tobogán, una parte que se hacía tres veces (de la T1  a la Plaza Mayor) por lo que salieron más de 10 kms. y de terreno variado. Tenía a Jorge en la retina, pero dos segundos me separaron de él. 100 m más y era mío, buahhhhhhhh...



Finalmente posición 47 (en realidad 45º porque hay dos delante en la clasificación que sólo dieron una vuelta de carrera o hicieron record del mundo en 10k, pero viendo sus otros parciales me da que no). No se como la organización no los descalifica. Se ve que pasan de currar. De un total de 403 llegados a meta está creo que correcto llegar en torno al 10% de los primeros.
Si hubiera afinado en las transiciones habría quedado en torno al 40º que para lo poco que había entrenado y para no ir a muerte me deja satisfecho.
En resumen, un triatlón bonito que me deja buen sabor de boca para cerrar temporada de triatlón y sabe dios cuando volveré a hacer otro dadas las circunstancias paternales.
Sin duda acostumbrado a la larga distancia, me encontré en general falto de chispa, muy cómodo en todo momento pero sin sufrir lo que es obligado sufrir para la corta.
Me alegró ver a viejos conocidos, Víctor Gómez, Óscar, Fresno y Briquero, Almo y demás compañeros de Club, especialmente Juanito con el que luego me tomé una cerveza e hizo un gran triatlón.
Hasta la temporada que viene.

lunes, 30 de junio de 2014

Travesía Pantano de Guadalest 2014

La ya clásica travesía vacacional con mis colegas Eloy y Héctor.
Cuarto año consecutivo. Los dos primeros travesía de Sueca y los dos últimos Guadalest. Este pequeño y precioso pueblo con un entorno privilegiado en las montañas donde es un placer nadar en su pantano de color turquesa.

No había muchas ganas la verdad antes de la salida porque me he destensado mucho después del Ironcat y apenas estoy nadando, centrado principalmente en correr para el objetivo Madrid-Segovia de septiembre.
Sin embargo, una vez en el agua sí que dan ganas de nadar.


La salida desde el interior del agua es un poco caótica. Ya sabíamos del año pasado que la gente va accediendo con cuentagotas y que los primeros en lanzarse tienen que estar muchos minutos esperando a que se de la salida.
Por eso este año entramos al agua de los últimos y así fue sólo esperamos un minuto más o menos en el agua. La salida fue apelotonada porque las dos boyas de salida sólo distaban unos 10 metros. Eso para 300 nadadores es muy poco.
Algún apretón en la salida, pero pronto busco mi hueco y puedo nadar a mi ritmo, siempre tirando porque no me gusta ir a pies.
La primera recta se me hace interminable, sólo es una boya intermedia y la de giro (más de 1000 m), pero por fin llega. Igual que el año anterior al atravesar el pantano de lado a lado hay oleaje!!!, en esta parte hay un tipo que va haciendo eses increibles, le voy observando para evitar que me atice, pero irremediablemente me acaba dando un mamporro. Me le quedo mirando y el tío se percata de que no me ha gustado y se deja caer para no nadar a mi lado.
Rápido llega el giro de vuelta y empiezo a nadar con algo más de fuerza. Voy adelantando a gente, algún grupo y pasando boyas hasta la última que no se veía muy bien al ser de color amarillo y el fondo de la presa en esa parte blanco. Desde ahí sprint hasta la salida del pantano (de uno en uno) para al menos no perder ninguna posición.
Tiempo final 51:16 (dos minutos menos que el año anterior, aunque el año pasado hubo mucho más corriente por el viento). Posición 158 de 294.

Clásico avituallamiento final con mis compis que llegaron un par de minutos después y de vuelta a casa.
En definitiva una prueba aconsejable, con buen ambiente, un sitio fantástico para nadar y muy buena organización.

martes, 27 de mayo de 2014

Ironcat 2014

Es difícil ponerse a escribir sobre este Ironman, porque cuando las cosas no salen como uno espera verdaderamente no hay ganas de recordar la experiencia, prácticamente ni siquiera ganas de examinar qué fue lo que falló.
Pero han pasado ya más de dos semanas y me encuentro con algo más de ánimo. Al fin y al cabo hay que aceptar las cosas como vienen porque no hay otra y tener en cuenta que no somos profesionales.
Empecemos por el principio. Después del buen resultado IM Lanzarote del 2013 me encontraba con ganas de hacer un último ironman antes de la retirada parcial que tenía prevista por paternidad. Mi intención era la de hacer un ironman llano para buscar esa marca que Lanzarote por dureza no te da y que no fui capaz de obtener en Ironcat 2012.
Y por comodidad, cercanía, organización y ambiente volví a elegir Ironcat. Logística fácil y ninguna duda respecto a la carrera.

Ahora llegaba lo difícil, ponerse manos a la obra. No había descansado mucho en verano entre travesías y que pronto en agosto me puse a preparar maratón de Bilbao. Tras el fiasco de Bilbao (últimamente mis carreras se cuentan por fiascos), no me dejé ir del todo, hice un par de 10k con MMP y hasta me permití el lujo de correr la San Silvestre Internacional por una vez en la vida, aunque fuera de forma.
Y con el año nuevo empecé a entrenar. Sólo yo se lo que he sufrido entrenando. Tener un bebé de meses en casa es un auténtico torbellino que te atrapa y no te suelta.
Entre semana no tengo mucho tiempo, nunca lo he tenido por mi trabajo, así que tenía que conformarme con una hora de carrera o de piscina. Pero este año planeé meter otra hora antes de ir a trabajar en rodillo (la mitad de las veces no fui capaz por el cansancio acumulado, la falta de sueño y se quedaba en nada o en unos exiguos 45’).
Y los fines de semana, cuando había que empezar a meter volumen en la bicicleta, tuve que hacer auténticas hombradas, salir de noche, con luces, cansado, sin dormir como dios manda, auténticos madrugones para poder estar en casa a las 11 o 12. Y eso no es todo, sino que después ni siquiera podía relajarme piernas en alto o meterme una siesta, tocaba arrimar el hombre con la niña, pasear con ella y echarle un cable a mi mujer. Es lo justo.
La consecuencia es que me faltaba descanso, el cansancio se acumulaba, me saltaba algún doblaje, no me levantaba a la hora prevista por sueño y acababa reduciendo las tiradas largas en una hora o lo que fuera.
A ello se unió que en un chequeo médico me apareció una ligera anemia que apenas tuve tiempo de tratar de solventar porque estaba a un mes de la cita.
Aún así, creo que logré coger un punto de forma en la bici que me permitiría afrontar con garantías la prueba, confiando en mi carrera a pie y tomándome con tranquilidad el agua.
Llegué a la Ampolla con todos los tratos el jueves. Alquilé un apartamento para los 3 a pocos metros de la salida.


Y allí estuvimos muy tranquilos, saliendo a pasear, comer y demás.





El viernes hice 20 kms. del circuito de bici para recordarlo un poco y ver que la bici iba bien y por la tarde acudí al briefing. Ya conocía toda la logística por haber hecho Ironcat antes. Pero aún así acudí a la hora exacta. Mi sorpresa cuando al recoger el dorsal se entrega una bonita sudadera a todos los participantes y sólo hay tallas XL y XXL. No lo entiendo. Si uno da una talla al inscribirse no entiendo que después no te den la que has solicitado. Bueno, un regalo para mi cuñado.


En fin, por la tarde prepararlo todo, cenar la clásica pizza de atún y arroz con leche y al sobre.
No duermo bien, siempre dándole vueltas a la carrera y a las 04:30 a pie. Desayuno normal y a boxes.
Entro de los primeros, coloco todo rápido, me enfundo el neopreno y para dentro a tocar agua. Está algo fría, pero se que cuando de comienzo el Ironcat no habrá problema. El mar es un plato y estoy muy tranquilo.
Me coloco en una segunda línea como habitualmente dejando hueco a los primeros que supuestamente serán los que mejor naden y se da la salida.
La salida es limpia, somos 253. Un poco de lío en la primera boya, pero nada del otro mundo y luego ya recto, voy bien, cómodo, los dos giros para volver de vuelta y me empiezo a encontrar genial, descansado, con buen ritmo, gente nadando a mis pies, las boyas se ven con claridad, voy muy recto. Y así segunda vuelta, las únicas interrupciones son para esquivar a gente que nada haciendo eses y te corta el ritmo.
Se me hace corta. 1h06’22’. En lo previsto. Bien para lo malo que soy y para lo poco que entreno. Puesto 89º.
Transición corta y a rodar, salgo enfilado, con muchas ganas porque siempre albergo dudas en el agua, pero una vez terminada y bien me siento ya mucho más confiado en sectores más afines.
Ruedo a 40 km/h con facilidad, yo mismo me sorprendo. Madre mía, qué fácil voy. Pero el circuito guarda sorpresas, al girar hacia Camarles viento en contra y algo también volviendo a L’ampolla, pero la primera vuelta me sale a 37 creo recordar. En estos momentos estoy eufórico (se podría dar un sub 10), las tres siguientes vueltas son más lentas (se ha levantado algo de viento y hay que regular además) pero mantengo una media muy buena de 34-35.

Las dos últimas vueltas sí que me hacen daño. El viento es más fuerte, voy incómodo con el sillín que me hace rozaduras, tengo la espalda y los hombros muy cargados por ir acoplado y el piramidal izquierdo con molestias desde el primer minuto.

Me propongo comer, pero ya no ando con muchas ganas, aún así me bebo casi todo el bidón de geles que llevo (me dejaría 1/4 como mucho de los 15 geles), además de por supuesto agua que voy cogiendo, alguna barrita y algún plátano.
Llego a la T2 en un tiempo de 5h29’ a 33 km/h. También en lo previsto. 5h34' incluyendo las dos transiciones, con el parcial 71 y en la posición 73.
Transición y a correr.
Cuando miro el reloj van 6h40’ y me digo con un maratón de 3h20’ soy sub 10. Me parece difícil pero posible rodar a 4:45, así que en principio salgo en torno a ese ritmo.



Aunque soy realista y pienso que lo más normal sería hacer un maratón de 3h40’ como en Lanzarote el año pasado y hacer en torno a 10h20’ que en la salida era lo previsto (más o menos 10h30’).
Salgo y las sensaciones no son las mejores los primeros kilómetros, pero es normal, el cuerpo tiene que hacerse, pero todo va normal (voy metiéndome un gel cada 5 kms. y una pastilla de sal cada 45’, cogiendo agua en los avituallamientos y hielo en la gorra).


 Va avanzando la maratón y no voy fácil, no voy fresco, así que abandono la idea de sub10 y me pongo en el modo rodaje normal en torno a 5 para hacer el tiempo previsto, pero voy castigado, cada vez voy más forzado y más lento. En el km. 17 llevo una media de 5’15 el km. Y no se muy bien como ni porqué en el avituallamiento del fondo me pongo a caminar para beber bien, pero no soy capaz de arrancar, me tomo un respiro de unos metros más antes de arrancar y el caso es que no arranco. Ya estoy andando, adiós.
Desde aquí al final no se muy bien como me derrumbo, pienso en abandonar, no tengo ganas de correr, pensamientos negativos. Veo a Marta y a Iria muy de vez en cuando porque no es bueno que la niña esté al sol y además hay que darle de comer cada poco y se suben al apartamento.

Marta va siguiendo el IM según las indicaciones de tiempo que le di y todo iba según lo previsto, pero ahora empiezo a ir más lento y ella se da cuenta cuando me ve. Qué pasa?. Le digo que voy mal, veo a Iria y le digo que voy a acabar, que no me retiro. Que quiero entrar en meta con ella. No tenía intención de hacerlo, pero ahora ya el tiempo final me da igual. Sólo quiero entrar en meta con mi hija y no contemplo la retirada. Ya me retiré en maratón de Bilbao y no volveré a hacerlo nunca por no cumplir con el tiempo previsto.
Así voy avanzando, medio corriendo y medio andando, pero cuando corro es a ritmo ridículos a 6 y pico y 7 y pico…


Intento seguir con la hidratación y nutrición y con los geles… pero no me vengo arriba, no recupero fuerzas y llega un momento en que ni siquiera puedo caminar, estoy derrotado.



Me tiro a un lado en una zona de césped y sombra y miro al cielo. Algunos triatletas me ven y me dicen si estoy bien, si llaman a la ambulancia y yo les digo que no, que estoy descansando. Gente del público que se ofrece a ayudarme a estirar, me ofrecen geles, bebida…
No se cuanto tiempo estuve allí tirado, perdí por completo la noción del tiempo. Calculo que unos 20’. Y por fin me dije, aquí no pintas nada, o sigues o te vas para meta y te retiras. El caso es que me incorporo y sigo caminando en dirección de la carrera y voy tirando. Así hasta el final, caminando y corriendo a ritmos impropios.
Ya vas conociendo a mucha gente del público, otros triatletas, voluntarios de los avituallamientos que te van dando ánimos y por fin me dan la pulsera blanca que te lleva a meta.
Voy a hacer más de 12 horas, pero me da igual, he visto a mi mujer y mi hija cuando voy hasta el final del puerto y se que a la vuelta allí estarán. Cuando las veo a 50m de la meta se me saltan las lágrimas, cojo a mi pequeña y mi mujer se va a meta a hacerme una foto, la gente aplaude, es una escena bonita.




Estoy orgulloso. Soy un paquete, no he cumplido con las expectativas, he hecho uno de los peores maratones de todos los participantes siendo un corredor bastante decente, pero he sabido sufrir, sacar fuerzas de flaqueza. Este maratón de 5h26’ es el más duro que he hecho con mucha diferencia.
Tiempo en meta 12h07’ en la posición 140 y el parcial 196!!!. Es lo de menos. Me da rabia no hacer el tiempo que tengo en la piernas y más aún fallar en la carrera a pie que es mi sector, pero habrá que ver porqué ha sido. Yo empiezo a intuir que no se me dan bien los recorridos de bici llanos pedaleando el 100% del tiempo….. no se.
Pues nada, ahora a centrarse en la familia y a pegarle un empujón a las maratones, que también tengo cuentas pendientes.

Las cuentas pendientes del Ironman tendrán que esperar unos años.