miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sanitas Marca Running Series Madrid 10km

Hacía ya dos años que no me enfrentaba a un 10.000, pero animado por mis correligionarios del Aguaverde con la aspiración de mejorar nuestras marcas en esta distancia y conseguir el slot para la San Silvestre Internacional, me animé a ello.
Tengo que decir que lo cogí sin entrenar específicamente, como siempre en esta distancia, sino con el entrenamiento que hice para la maratón de Bilbao, complementado con un par de semanas de series ligeras.
El reto no era fácil, mi mejor marca de 37:15 ya es considerable para un paquete como yo, así que superarla no iba a ser empresa sencilla. Con mis cualidades y lo que entreno, el margen de mejora ya no es muy amplio.
A favor, que la altimetría era bastante favorable y que mentalmente enfrentarme a 10 kms no me supone mucho sacrificio, sólo un calentón como quien dice.
A las 8:15 habíamos quedado en la salida todo el grupo del Aguaverde. Muy buena gente. Todos con la idea de batir marcas. Nos había bajado la novia de Fran en coche.

Un poco de calentamiento y a colocarse temprano en la salida para arrancer lo más delante posible.
Aquí la polémica de siempre desde que las carreras son negocio y cualquier petardo se pone a trotar sin respetar el ritmo ni la posición que debiera ocupar. Miro a mi alrededor y no hace falta ser un águila para saber quien corre de verdad y quien no. Veo de todo, uno con unos cascos más grandes que los de Carl Cox, una muchacha cantando el himno del Atleti, algún entrado en carnes que debiera de estar mucho más atrasado, otros que comentan que a ver si baten su marca de 42', en fin...
El caso es que estoy a pocos metros de la salida, pero delante de mi hay cientos de corredores. Úlltimamente me hago la siguiente reflexión y es que nunca jamás en decenas, puede que cientos de carreras he salido en una posición superior a la que luego he llegado en meta. Y no soy especialmente conservador en las salidas, simplemente respeto, cosa que mucha gente no hace. Luego se cabrean cuando en los primeros metros voy gritando y avasallando, no me jodas!.
En la siguiente imagen aérea se ve mi posición en la salida fácil tengo 300 corredores delante.
Mi posición en la salida

En esta toma aérea se ve mi posición en la salida y cómo delante de mi hay unos 200 a los que hay que sumar otros 200 del Madrid.
POOOOOOO. Salida.

Mucha gente a ritmo lento, sorteo corredores como puedo y al alcanzar ya Castellana me salgo del encintado del circuito para subir adelantando. Al llegar a Cuzco y hacer la rotonda para bajar toda la Castellana ya se puede correr suelto una vez dejados atrás a los corredores más lentos.
Aquí trato de recuperar un poco de fuelle del calentón de la salida adelantando y en subida. Unos cientos de metros para adaptar la zancada y a bajar. Trato de ir cómodo en un ritmo de 3:30-3:40 el km para tratar de hacer sub 37' en meta.
Al poco me pasan Manu y Carlos como una exhalación. No hago ademán de seguirles, deben ir a 3:15 o así.
Voy relativamente bien, coincido aquí con Alberto, el socorrista de la piscina de Barajas y me saluda. Le saludo, va muy bien el tío.
Empiezo a hablar con un tipo que me dice que si mantenemos ese ritmo que de puta madre. Yo le digo que soy muy constante y que se pegue que vamos para hacer 36:30 en ese momento.
Fantástica foto bajando Castellana sin tocar el suelo con el Palacio de Cibeles de fondo


Al llegar a Neptuno y girar por Carrera de San Jerónimo, el tema se empina, un repecho de unos 500 metros que hace mucho daño. Aún así adelanto gente como habitualmente en las subidas, aunque he bajado notablemente el ritmo. Un último esfuerzo, corono y de nuevo llano favorable, Puerta del Sol y Calle Mayor para abajo, giramos en Bailén y me empiezo a encontrar muy bien, a gusto, ligero. Voy en tiempo.
Al alcanzar Puerta de Toledo y girar por Pontones la bajada es considerable y lo mismo hasta Pirámides. Desde aquí más o menos llano con un repecho final que hace mucho daño (ni conocía ese repecho y habré pasado por ahí cientos de veces) antes de volver a Pontones para girar a Meta frente al Calderón.
Veo en el marcador de carrera que si esprinto puedo hacer sub 36:30. Así lo hago, entro en meta con 36:26.
Posición 87 de más de 8.000 corredores.
38º de los atléticos y 11º de veteranos.
En meta están ya Manu y Carlos, unos figuras y al poco entran por goteo todos los compañeros, Alfonso, Triker, Migueliño, Anrock, Fran, etc...
Misión cumplida. Mejor marca personal. Slot para San Silvestre (donde no se si participaré con la que se me viene encima) y una gran mañana entre amigos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Bilbao Night Maraton 2013

No apetece mucho ponerse a narrar este episodio porque no tiene el final esperado ni mucho menos.
Pero soy una persona tremendamente realista y siempre saco el lado positivo de todas la experiencias. En esta ocasión hago lo mismo y extraigo conclusiones para aplicar en el futuro.
El caso es que desde hace unos años, cuando oí que la maratón de Bilbao era nocturna, me hizo gracia y siempre había estado ahí en la recámara probar algún día. Bilbao Night Maraton.

Y en esta ocasión, buscando alguna prueba bonita para digamos "retirarme" antes de ser padre me cuadró Bilbao, aunque mejor dicho lo cuadré yo, a capón.
Después de un año con muchas lesiones y problemas (lumbalgia, problemas de cadera, caída en bici con politraumatismos que me provocan aún hoy molestias en las costillas), pinchazos en competiciones (2 de 3) y de haber dejado el triatlón desde aproximadamente finales de junio, hice un verano tranquilo sin correr, dedicándome a las travesías. Una buena experiencia para recuperarte de todos los problemas.
Y cuando decidí hacer maratón de Bilbao lo hice a sabiendas de que sólo iba a poder meter 12 semanas de entreno y muchas de ellas en pleno verano y de vacaciones, en lugares donde no sueles correr viajando de un lado a otro y con horarios más desorganizados. Pero confié en mi experiencia de maratoniano para tirar para delante (error).
Empecé a entrenar el lunes inmediatamente posterior a la travesía de la Escollera de Alicante, el lunes 29 de julio. Dos semanas durísimas de calor en Benicassim metiendo sólo 3 sesiones semanales, dos de técnica y un rodaje de 1h30' tranquilo. Las sensaciones malísimas, todo asfalto, calor terrible lo que me provocaba gran agotamiento muscular después de cada sesión.
Una semana en Madrid con la misma rutina y otros 10 días en Galicia donde apenas pude entrenar porque no hay condiciones para ello en las aldeas desperdigadas gallegas con perros sueltos y agresivos por todos lados y donde hay que entrenar por el arcén de una carretera.
De aquí me llevo uno de los entrenos más bonitos que he hecho, en Betanzos a orillas del río Mandeo, por una pista-sendero que te adentra en el bosque, una zona de pesca donde las truchas saltan, donde apenas hay nadie, la soledad te envuelve. Disfruté mucho, gran recuerdo.
El domingo 1 de septiembre que volví a Madrid aproveché para hacer una tirada larga para ver que la cosa iba muy lenta.
A partir de aquí, el plan era el de meter 5 buenas semanas con calidad, tiradas largas y ritmos de maratón. Y lo hice o al menos lo traté de hacer. Con 4 sesiones semanales, corriendo siempre fuera de asfalto para cuidarme al máximo empecé con la calidad. Ha sido uno de los meses de septiembre más calurosos que yo recuerdo, tanto calor como en verano. Apenas he entrenado ningún día por debajo de 30º, habitualmente de 14:30 a 16:00.
Ese calor no me permitía tener buenas sensaciones, las series largas 3.000 - 4.000 - 6.000 eran un verdadero suplicio, un sufrimiento, así que la mayor parte de veces las he hecho simplemente a ritmo de maratón cuando debieran de hacerse algo más rápido.
Las únicas buenas sensaciones las he encontrado en alguna tirada larga de fin de semana levantándome bien pronto por la mañana con algo más de fresco. Mi tirada clásica de 110 minutos con los últimos 10 km a ritmo de maratón.
Hice una media maratón en principio para ver el estado de forma y adaptarme a correr por la tarde-noche, era a las 19.30, pero la prueba no fue consistente, ya que era una carrera casi de monte, con un barrizal terrible (el único día que llovió en toda mi preparación) y muy poco visibilidad con frontal.
Las dos últimas semana con dudas, pero físicamente bien y confiando en mi experiencia.
El mismo sábado de la maratón viajo con mi gran amigo Eloy (debutante en la distancia) para Bilbao. Me recoge y tiramos por la A-1.
Llegamos pronto a Bilbao, sobre las 12:00, recogemos el dorsal al lado del hotel, hacemos el check-in y nos vamos a dar una vuelta.





Nos dirigimos al Guggenheim para ver el ambiente y los primeros kilómetros por ría y la disposición de todo para hacernos una idea.
Hay ambiente y todo está claro. Volvemos al hotel y la rutina clásica, comida con pasta, siesta y a prepararse para salir.

Había llevado una camiseta vieja para no quedarme frío y tirarla antes de empezar, pero al bajar a la calle para ir andando hasta la salida, la temperatura es increiblemente alta para Bilbao, esas horas y esa época del año. Ni me la pongo. 25º.
Llegamos pronto a la salida, no hay mucha gente. Ya sabíamos que en la maratón éramos pocos, unos 600 y que la inmensa mayoría eran de la media que se hacía a la vez (varios miles), con lo que la primera vuelta iríamos arropados con los de la media y la segunda sería solitaria. Ese era el plan, tranquilos la primera media y a dar lo que se tuviera en la segunda uno mismo.
Rodamos para calentar por la zona de los primeros kilómetros, unas progresiones, estiramientos y a la salida.
Yo tengo un cajón más delantero que Eloy, nos despedimos, nos deseamos suerte y al lío.

Se da la salida, los élite 30'' antes que nosotros, los de 2h45-3h00. Primera curva a izquierda, un poco de apelotonamiento, el paseo es estrecho, pero al salir bien delante no hay mayores problemas, alguna apretura con vallas, conos, pero bien. A mantener el ritmo. Eso hago, a 4:15 siempre.
La primera vuelta transcurre según lo previsto, rodeado de gente de la media maratón, no tienes clara la situación de carrera porque no distingues a unos de otros, eso sí el grupo de sub3 no tiene más de 10 tíos. Lo tengo delante de mi, pero prefiero mantenerme detrás para que no me marquen el ritmo.
Voy bebiendo en todos los avituallamientos y trato de no pegar tirones. El isotónico (el azul de powerade) malísimo.
Paso la media maratón según lo previsto, en 1h30'.
Tras la primera vuelta, la soledad es total, panorama desolador, por los márgenes de la ría, sin apenas participantes. Voy al ritmo, pero las sensaciones no son buenas. A estas alturas tenía que estar más fresco, cuando giro para volver en Olabeaga me doy cuenta que no va a poder ser, que no voy aguantar el ritmo para sub3. De vuelta me cruzo con Eloy (Qué rápido va!), nos saludamos y para delante.
Decido aflojar viendo que no voy a poder con el objetivo y me planteo disfrutar de lo que queda, sin la presión de la marca. Correr a 4:30-4:40 para disfrutar de la maratón y acabar alrededor de 3h05'.
Me mantengo en esos ritmos hasta el 28-29, pero a partir de ahí la sensación de vacío es muy grande, simplemente no voy, el calor y la humedad son altos (veo 25º en los paneles electrónicos de la ciudad) mis piernas se arrastran (por momentos pienso en las maratones de los ironman que son así en muchas ocasiones), mi moral está muy minada.
En estos momentos pienso en seguir, ya recuperaré ritmo, me tomo un gel en el km30, pero voy a peor, empiezo a ver como me cuesta horrores correr a 5 el km, circulando por la parte larga que te lleva a San Ignacio llego a ver 5:24 el último km. y me digo "hasta aquí hemos llegado". La aventura ha durado 34 kms. Aprovecho que cruzando el Puente de Deusto me planto en poco tiempo en la meta y me retiro. Es ridículo seguir para no disfrutar y acabar con un desgaste muscular mayúsculo y sin ninguna meta.
La primera vez que me retiro de una carrera por propia iniciativa, pudiendo continuar.
Cruzo el puente de Deusto y me voy a meta, no entro por el arco, le digo a un juez que me he retirado y salto la valla para avituallarme, recojo la bolsa y cuando una voluntaria me va a poner la medalla le digo que no la quiero que me he retirado y que no la merezco.
Recojo mi mochila y me voy a la zona de masaje. Ahora mismo tengo un frío terrible, la tiritona clásica postmaratón. Estamos a 3 metros de la ría de Bilbao, no hace frío pero la humedad es alta y te entra hasta el tuétano.
Masaje y me voy a una zona donde puedo ver llegar a Eloy, se por el tiempo que lo está pasando mal. Ya lo sabía porque no le vi en zonas donde si hubiera mantenido ritmo nos habríamos cruzado. Y por ahí viene, pasándolo mal, pero sufriendo para cruzar la meta de sus primeros 42 kms. No podía ser de otra forma. 3h22' para él. Lo puede hacer mucho mejor, pero aprenderá de los errores cometidos. Enhorabuena.

Espero mientras él se da el masaje y nos vamos andando al hotel.
Nos comemos una triste especie de media noche que había en la bolsa de meta junto a una barrita. Una ducha y a la cama. No sin antes ir al baño unas pocas de veces, totalmente suelto.
Conclusiones:
Pues varias, la primera es que no había preparado la maratón como hay que hacerlo para un sub3. Es un objetivo que tengo en mente, pero si quiero llegar a él me lo tengo que tomar muy en serio. El hecho de saber que está en mis piernas claramente, que he estado muy cerca no significa que se alcance sin entrenar lo suficiente y con la suficiente calidad.
Dicho esto, no es la mejor fecha para preparar una maratón, teniendo en cuenta que hay que entrenar en verano. Si el calor disminuye mucho el rendimiento, en mi caso lo es mucho más. Lo tengo comprobado. Tanto los entrenos como el día de la carrera fueron días calurosos y eso fue definitivo.
También he estado muy tenso, por el hecho de querer hacer algo grande antes de ser padre y no puede ser. Las cosas tienen su tiempo y si no tocaba ahora, no tocaba.
Simplemente aprender de los errores para que no se vuelvan a producir. Aceptar la experiencia tal y como fue, con la compañia de un gran amigo mío por el que me alegro mucho y con la cabeza alta para tener todo muy presente cuando me proponga afrontar de nuevo el sub3. Estoy plenamente convencido que la próxima será la vencida.
Como anécdota, al día siguiente en el desayuno del hotel están desayunando los 3 etíopes que hicieron el podio en la carrera a nuestro lado. Lo supimos porque cogimos el periódico y no tuvimos más que mirarles a la cara para ver que eran ellos. Uno de ellos con un chándal Kalenji. Humildad, no todo son grandes marcas deportivas ni patrocinios.