domingo, 7 de julio de 2013

Travesía Pantano de Guadalest 2013

En la tradicional travesía que hacemos los colegas todos los años, cortesía de mi amigo Héctor que amablemente nos ofrece su casa de Alicante para pasar el fin de semana entre amigos, este año decidimos cambiar Sueca por Guadalest. Muchas ventajas, ya que cambiábamos mar por pantano (aguas más tranquilas), más cerca de casa y mucho mejor horario evitanto el madrugón, ya que se disputaba por la tarde.
Nos hacíamos a la idea por las fotos que habíamos visto que el entorno sería de montaña, pero no nos imaginábamos que tanto, una presa embutida entre montañas y pies de un pueblo al que hay que subir mucho para llegar. Entorno privilegiado. Aguas turquesas.


Villar, Eloy y yo

Tras aparcar en la angosta carretera de acceso al pantano vamos a secretaría y cogemos todo.
Miramos el mapa, parece claro, un rectángulo bordeando el pantano.
Bastante expectación de familiares y gentes que pasan el día por allí.


Después de prepararnos y guardar todo nos dirigimos a la pequeña plataforma de acceso; nuestro colega Iván que nos ha acompañado nos guarda las chanclas porque el terreno de acceso es pedregoso. La salida será desde el agua, vemos que todo el mundo se hace el remolón para no estar más tiempo del debido en el agua esperando. En algún triatlón esa espera además de proporcionar un mínimo desgaste, fundamentalmente te deja frío al estar parado.
El caso es que vamos para dentro, pero muchísima gente no quiere entrar, llevamos ya varios minutos y la gente sin llegar. Empezamos a estar fríos, a tiritar un poco y al estar mucho nadadores juntos algún golpe con brazos, piernas, codos al hacer los movimientos propios para flotar.
Sin aviso previo se da la salida, POOOOOO, me pilla totalmente de espaldas mirando hacia detrás, me giro y para delante. Curiosamente salida muy limpia.
Mucha gente ha quedado rezagada por la salida de improviso y me empiezan a pasar los buenos nadadores. Algún neopreno que se ha permitido para ironmaníacos, pero que no entran en clasificación. El caso es que pronto me empiezo a encontrar cómodo, veo bien las boyas y voy con mi ritmo y frecuencia de 4 ciclos antes de mirar hacia delante.
Al girar en la boya del fondo para atravesar el pantano, sorpresa corriente fuerte, se nota y mucho, sobre todo en el centro del pantano que va más fuerte.
Cuando se vuelve a girar para ir contra corriente, pues eso a luchar.
Tampoco se hace tan incómodo, estoy al principio detrás de algún nadador para no relajar, pero pronto no me convencen los ritmos y me veo fuerte, empiezo a adelantar gente, cuando quedan 200 metros para el último giro antes de dirigirnos a meta, veo que estamos un grupo de unos 15 bastante juntos y digo, voy a llegar el primero a la boya, a tope... y creo que lo consigo, giro el primero y con las fuerzas restantes hasta la meta que se aborda uno por uno, ya que no hay espacio, con la ayuda de un voluntario que te hace sortear las rocas en la llegada.
Tiempo final 53:13 para 2.650 metros. Puesto 126 de 284 finalizados. Satisfecho.

Villar y Eloy también contentos con 56 y 59 minutos respectivamente.
Bonita travesía, bonito entorno y animada competición.
Posiblemente se pueda volver a repetir.

Olímpico Astromad 2013

Tenía ganas de hacer un olímpico después de estar tan centrado en la larga distancia estos dos últimos años. El caso es que no las tenía todas conmigo porque después de Lanzarote acabé muy castigado físicamente, no por el ironman en sí, sino por la caida que sufrí 6 días antes y que me dejó para el arrastre después de acabar.
Tanto es así que lo primero que hice al llegar a Madrid fue anular mi inscripción al Ecotrima media distancia porque si bien no estaba físicamente, tampoco a nivel moral. Sí que fui a Lanzarote dispuesto a sufrir después de tantas y tantas horas de entreno, sabiendo que iba a soportar dolores, pero al Ecotrimad no, era un objetivo secundario.
Sin embargo y aunque seguía con dolores iban menguando poco a poco y busqué un prueba alternativa para cerrar la temporada de triatlón. Y encontré el Astromad, un olímpico largo, con 57 kms. de bici llana por un recorrido que tengo trillado de entrenar y sin drafting. Un circuito que en teoría se adaptaba perfectamente a mis posibilidades con muchos kilómetros para recuperar lo que perdiera en el agua.
Llega el día y tengo muchas ganas, sobre todo de correr, me encontraba con una chispa maja con la intención de correr muy fuerte, a reventar.

Lo tradicional en todos los triatlones, llego pronto, preparo todo, boxes y al agua a calentar. Voy con el neopreno convencido de que se usaría, pero al probar el agua, está calentita... ufff... a que no se usa?? y estoy lejos del coche para dejarlo y descalzo. Empiezo a preguntar por ahí porque veo a gente sin él y me confirmar que sí que por sólo dos décimas. El agua está a 21.8º.
Se da la salida primero del Half Astromad y a continuación la nuestra. Allí me encuetro con mi colega David del Virgin Active, saludo y al lío.
Salida desde el agua, bantante limpia, línea recta para ir, dos giros próximos de 90 y vuelta. El caso que excepto alguna molestia al encontrarse a veces cerrado o algún encontronazo, natación bastante limpia. Piso tierra y 24:00 clavados. Muy bien, aunque pienso que no debe haber 1.500 m, sino menos.

El caso es que voy a por la bici, con ganas. Arranco, me monto en la cabra  y me doy cuenta que no he cambiado desarrollo y tengo metido lo más flojito 39-28 (que monté para Lanzarote). Me desestabilizo con tanta pedalada, no meto pies dentro de las zapas y tengo que bajarme. Arranco las zapas de los pedales, me las pongo y adelante. No perdí gran cosa.

Ya en la bici, recorrido perfectamente conocido. Voy tranquilo, sin matarme, llevo una media de 36.1 km/h, he chupado un gel y me queda otro para antes de llegar a la T2. Una pastillita de sal y bebiendo de mis dos bidones. Buena media, voy fresco y ya apretaré un pelín al final.
Poca gente me pasa, excepto auténticos grupos (una vergüenza lo del drafting) organizados quebrantando el reglamento, aún así me la suda, yo respeto las reglas.
Tengo las extraña sensación desde el inicio de ir flojo de la rueda delantera, pero la media es buena y tampoco es que se note mucho la falta de presión. Sin embargo, ya el km. 40 es ostensible, le pregunto a uno si voy pinchado y me dice que sí.
Me paro, meto la espuma de Zefal y un cartucho co2 y no repara. Joder.
A continuación quito obús, meto líquido Tufo, vueltas, obús y cartucho de co2. Todo parece ir bien, pero al llegar a determinada presión, pufffffffff, salta el pinchazo. Se acabó. Mala suerte.
Me toca volver andando, me descalzo para no quedarme sin calas y además ir más cómodo. Una moto de la organización me dice que no me pueden recoger, que vaya a la siguiente rotonda y que Protección Civil me busca un coche.
Llego a la rotonda de Soto después de unos 2 kms. y Protección Civil se lava las manos, que hable con Guardia Civil. Ellos tratan de enviarme un coche, pero no lo consiguen, están hasta arriba.
Viendo el panorama y que hasta Manzanares hay otros 7 kms. más o menos, decido hacer autostop. El primer coche que paro junto con una chica de protección civil, me lleva. Un amable ciclista con su hijo, vienen de una carrera de montain bike, me carga la cabra en el porta bicis y a Manzanares.
Me deja allí, muy amable y al llegar al coche cambio el tubular porque rozada freno y demás y quería ir con ella hasta el box para hacerme con mis cosas y no dejarla en el coche a la vista.
Recojo mis cosas y final de temporada agridulce.
Luego, viendo clasificaciones veo que salí del agua el 57, seguramente mi mejor natación en estos 4 años. Muy mal se me tenía que haber dado para no quedar muy muy delante en la clasificación. Lástima.
No pasa nada, el gran objetivo está hecho. A ver que nos depara 2014.
Ahora a centrarse en disfrutar de las travesías.