martes, 26 de febrero de 2013

Maratón de Sevilla 2013

Cuando planifiqué la temporada 2013, no estaba en mis planes hacer maratón y menos a estas alturas de año, ya que el gran objetivo desde hace tiempo es el Ironman de Lanzarote en mayo. Sin embargo, como tampoco es que uno se tome esto tan en serio y aunque pueda interferir en la planificación del gran objetivo el preparar una maratón sólo 12 semanas antes, decidí hacerla allá por diciembre.
No de un modo 100% maratoniano, sino por lo menos con una sesión de agua y otra de bici a la semana y corriendo sólo 3-4 días semanales, con poco volumen y mucha calidad (lo cual me dejó en el dique seco 4-5 días con una lumbalgia aguda de tanto asfalto y series).
En principio iba a ser un fin de semana completo en Sevilla en casa de la familia política de mi amigo Cifu, pero las cosas se torcieron y al final sólo con mi mujer en hotel (cortesía de mi tocayo), lo cual tampoco está mal, pero sí que los cambios a pocas fechas siempre trastocan algo la idea que tenías.
Había hecho MMP en media maratón en Getafe (1h22'58'''), lo cual me daba moral para afrontar por primera vez sub3 horas en maratón. Así que no había excusas. Una vez superada la lumbalgia, habiendo descansado las dos semanas previas y sin dolores ni molestias, ese era el único objetivo.
Viajamos por carretera el sábado por la mañana. El viaje no se hizo tan largo y directamente al estadio a recoger el dorsal.

Una vez allí y viendo que aún había tiempo para ir al último turno de la comida de la pasta, nos animamos a ver qué se cocía. Nos dirigimos al "Fuerte" en Isla Mágica y a pesar de la cola que hubo que esperar hasta entrar y recoger la comida, más o menos mereció la pena.
Plato de macarrones boloñesa con queso, fruta, agua, barrita, picos de pan, patatas fritas... y además podías pimplar toda la cerveza que quisieras (si me hubieran pillado en otra ocasión se iban a cagar...), también coca cola, fanta, ya que había un stand de Cruzcampo y otro de Coca-Cola.

De ahí al hotel Vértice, al otro lado de la ciudad, en la zona este. Check-in y directamente a la siesta.
Se había hecho algo tarde al levantarnos, pero decidimos ir a dar un paseo por el centro para despejarnos. Cogimos el autobús y fuimos a la zona del Parasol desde hay unas magníficas vistas de la ciudad. Un café por la zona y de vuelta al hotel.
Para cenar un arroz a banda en la arrocería del hotel y a prepararlo todo antes de ir a la cama.
Despertador a las 05:50. A las 06.00 estaba en recepción para recoger el picnic-desayuno que había dejado dicho que me prepararan. La verdad es que algo pobre, todo frío, un sandwich, algo de fruta, agua, unas galletas...
Me comí el sandwich y por lo demás algo de lo que yo llevaba, barritas, plátanos, ciruelas...
Sin más dilación al coche y para el estadio. Sorprende la temperatura (2º). Llego al estadio sobre las 07.10 y no está abierto el parking de asfalto (primera cagada) que tenía previsto y tengo que aparcar en un descampado que era un auténtico barrizal, porque aún no habían abierto el parking en cuestión. De aquí extraemos que a los que madrugan les dan por culo y les metemos en el peor sitio, para luego según llegan los que madrugan menos ir metiéndoles en los sitios buenos uno tras otro para no colapsar, cojonudo.
Dejando esto aparte, mi rutina habitual, alarma y a dormitar con las luces apagadas y la calefacción. Me tomo un plátano y un aquarios antes de las 08.00 (a partir de ahí nada). Siento ganas de ir al baño, pues no había ido y me dirijo al estadio. Resulta que no encuentro baños y me meto en la cafetería del estadio. La cola es de órdago. Espero entre bromas mi turno y hago lo mío rápido porque imagínate cómo estaba el tigre.
Voy justo de tiempo, vuelta al coche, preparo dorsal, me visto, radiosalil y trotando a la salida. Unos pocos estiramientos y unas progresiones y al cajón.
Todo bien organizado, la gente respeta los cajones en su mayoría, además de que hay control en ellos.
Se da la salida y todo tranquilo. Larguísima avenida, espacio y viendo a ver qué se cuece.
En principio tenía pensado ir a mi ritmo como siempre suelo hacer, sin fijarme en nadie, ni en liebres, pero al final veo que estoy a la altura de la liebre del globo de sub3h y me da buena sensación, un tipo fino de elegante zancada y decido meterme tras él.
Rápidamente se forma un grupo nutrido de gente.
Todo transcurre con normalidad, vamos un poco más rápido del ritmo objetivo, como a 4:10. Incluso la liebre se para a mear, entre las bromas del resto. Poco después de volver, ya rebasado el km.10 pierde el globo, pero ya todos sabíamos quien era.

El km10 lo paso en 41:59 reales. Un colchón de 31 segundos sobre el ritmo.

El tema es que voy con muy buenas sensaciones, muy tranquilo y fresco.
Todo va con normalidad, un poco de follón en los avituallamientos al ir en un grupo tan grande, algún tropezón, empujón y demás, pero reina el buen ambiente en el grupo, se comparten bebidas y demás...
Aquí hay que apuntar que el hecho de que la bebida se de en vasos es un punto muy negativo para la organización, se bebe con mucha mayor dificultad, se pierde más tiempo y al final se bebe menos. Coger una botella e ir dándole sorbos en los kms. siguientes no tiene nada que ver con esto. Además, con todo este lío siempre te descuelgas algo del grupo y luego tienes que hacer un esfuerzo extra para volver a entrar.
Pasamos la media en 1:28:37, con casi 1 minuto y medio de margen. No me planteo en ningún momento que vamos demasiado rápido, porque voy bien, sin forzar.
Sin embargo, empiezo a notar un dolor cada vez más agudo en la parte externa de la rodilla izquierda (zona meniscal) que no me había pasado nunca, pero cada vez es más molesto. Saco la bolsa de pasas que llevaba y empiezo a comérmelas, me relajo en la parte trasera del grupo.
No me entran bien, como habitualmente en carrera y sólo soy capaz de meterme dos bocados. El dolor va a más y las sensaciones ya no son tan buenas. En el 25 como medio plátano, entra bien. El caso es que al llegar al campo del Betis en el km. 30 voy un poco justo y hago la goma con el grupo, lo tengo a 10-15 segundos, pero se me va yendo. Se que viene un grupo mucho más grande por detrás porque al pasar mucha gente comenta "mira todos los que vienen por ahí".
Paso el km. 30 en 2h:06:20 reales. Todavía mantengo más de un minuto de margen, aunque empiezo a notar una bajada en el rendimiento.
En estos momentos estoy rodando en torno a 4:20 - 4:23.
Entramos en el parque de María Luisa y me pilla el grupo que viene por detrás (se ve bien en la foto anterior la masa de corredores que llevo detrás).
En el parque todo cambia, mucho curveo sin sentido, se pierde ritmo, se dan vueltas, giros, los corredores van recortando el recorrido. Creo que un fallo de la organización, que por hacer más vendible el recorrido, lo haces menos corrible (puro marketing). Aquí se viene a correr no a dar vueltas a las plazas!.
El caso es que me pego al grupo y hago los kilómetros del parque de nuevo en ritmo de sub3. En el 34 veo a mi buen amigo sevillano Tasio, que me da ánimos para seguir adelante. Pero al salir del parque voy fuera de ritmo, entramos en una zona céntrica con adoquines muy duros, menos estabilidad, los surcos del tranvía, agujeros con focos y resaltos en las aceras. Además pica un poco para arriba y empiezo a sufrir de verdad.



Vuelvo a perder el grupo, en realidad salta en mil pedazos porque ya cada uno va a su ritmo.
Ruedo malamente por debajo de 4:30, aún con el objetivo en mente si vuelven las fuerzas.
Al llegar al puente de la Barqueta en el 37, veo que voy cascado muscularmente, no puedo ir con zancada alegre, aunque vaya bien de pulso, las piernas no van. Al llegar al 38 miro el crono y veo 2h4155'', hago un cálculo rápido y justo tendría que ir al ritmo objetivo de 4:15 para hacer sub3, pero hace ya varios kms. que no voy a ese ritmo y la bajada en el rendimiento ya es definitiva.
Aquí me doy cuenta de que no va a ser posible, pongo la pantalla del tiempo en el garmin, sin mirar el ritmo y a llegar a meta. No se a qué ritmo voy, pero tiene que ser muy lento. Se me hacen interminables estos últimos 4 kms por el parque del Alamillo.
Cuando entro en el estadio, con un pronunciada bajada estoy a punto de partirme, las piernas están muy cascadas y no aguantan los apoyos fuertes de la bajada.


Ni siquiera esprinto para rebajar algo de tiempo. Se que voy a hacer más de 3 horas y dos minutos y me dejo ir hasta la meta.



Estoy decepcionado. Tengo la sensación de que la carrera ha podido conmigo y no yo con ella. Que no he cumplido el objetivo, para el que no tengo duda que estoy preparado. Hay que analizar porqué no ha salido.
En los bajos del estadio voy vagando, cojo algunas bebidas y hago cola para el fisio, pero al rato dicen que sólo si estás lesionado te atienden... pues vaya. Como no tenía nada en el guardarropa, me voy. Tengo un frío terrible, mucho más en el estadio que fuera (que está soleado).
Me cuesta horrores subir un repecho para salir del estadio al parking. Ya en el coche llamo a Marta que ha ido a verme y llega pronto. Ahora me encuentro bien, con el sol de la mañana y la compañía de mi mujer.
No me apetece ni ducharme con el follón que he visto en la llegada. Cantidad de peña quejándose del lío en el ropero y con las duchas.
Así que me aseo un poco en seco y me cambio.
Luego quedo mi amigo Tasio que ha acompañado a su hermano los últimos kilómetros y su mujer Lucía que ha hecho media maratón. Intercambiamos impresiones y chascarrillos y nos despedimos. Tiramos para Madrid.
A unos 100 kms. de Sevilla nos paramos a comer en un restaurante donde hay gran número de maratonianos y me meto no uno, sino dos solomillos de ternera a la brasa con unos ibéricos para entrar.
Todo el viaje de vuelta voy reflexionando acerca de qué ha pasado, por qué no se ha podido lograr la marca deseada.
Pienso que a lo mejor me falta hidratarme más, pero no creo que sea cuestión de eso, bebí aquarius y agua en casi todos los avituallamientos, más el medio plátano, más las pasas...
Voy más bien a que quizás estoy justo para hacer ese 2h59 y que fui pelín más rápido en la primera media de lo debido y que ello unido al dolor meniscal me hizo venirme un poco abajo y al final no tenía fuerzas de ningún tipo.
Siempre se dice que hay correr la maratones de menos a más, pero luego es difícil hacerlo, sobre todo con las buenas sensaciones que iba sintiendo. Tampoco es que fuéramos en el grupo sin pecho para delante, pero me gustaría pensar que si hubiera ido unos 5''/km más lento en los primeros 21 kms. (1 minuto 45'' menos), habría podido mantener el ritmo en la segunda media y lograrlo; tampoco me benefició nada (ni a mi ni a nadie) la bebida en vasos que te obliga a perder tiempo para beber y luego hacer un esfuerzo para volver a entrar en el grupo, a lo que hay que añadir que paré a mear sobre el 18 y me pegué un buen sprint para de nuevo entrar en el grupo y quizás eso lo pagué a largo plazo. No se. Eso habrá que verlo en la siguiente.
De todas maneras y como consuelo personal, el recorrido medido por el garmin sale 500 metros más largo, con lo cual virtualmente soy sub3, jajajaja... Una cosa está clara, desde el inicio se marcaban unos 10m más por km. y el km.42 estaba marcado fuera del estadio, con lo que entrar al estadio y dar una vuelta casi completa al mismo serían unos 500 m y no los 195 de rigor, pero bueno, no hay excusas, lo que importa es el crono oficial y cuándo pasas por el arco de meta.
Una vez más, al acabar no tienes ningunas ganas de repetir, pero dos días más tarde ya estás pensando cuándo será la próxima intentona. Veremos.

1 comentario:

  1. Enhorabuena Alberto , otra maraton al saco y esta claro que la proxima vez que te pille bien tu sub-3 sera holgado. Super valiente lo que has hecho teniendo Lanzarote cerca, ole esa aficion!Un abrazo Javi

    ResponderEliminar