miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sanitas Marca Running Series Madrid 10km

Hacía ya dos años que no me enfrentaba a un 10.000, pero animado por mis correligionarios del Aguaverde con la aspiración de mejorar nuestras marcas en esta distancia y conseguir el slot para la San Silvestre Internacional, me animé a ello.
Tengo que decir que lo cogí sin entrenar específicamente, como siempre en esta distancia, sino con el entrenamiento que hice para la maratón de Bilbao, complementado con un par de semanas de series ligeras.
El reto no era fácil, mi mejor marca de 37:15 ya es considerable para un paquete como yo, así que superarla no iba a ser empresa sencilla. Con mis cualidades y lo que entreno, el margen de mejora ya no es muy amplio.
A favor, que la altimetría era bastante favorable y que mentalmente enfrentarme a 10 kms no me supone mucho sacrificio, sólo un calentón como quien dice.
A las 8:15 habíamos quedado en la salida todo el grupo del Aguaverde. Muy buena gente. Todos con la idea de batir marcas. Nos había bajado la novia de Fran en coche.

Un poco de calentamiento y a colocarse temprano en la salida para arrancer lo más delante posible.
Aquí la polémica de siempre desde que las carreras son negocio y cualquier petardo se pone a trotar sin respetar el ritmo ni la posición que debiera ocupar. Miro a mi alrededor y no hace falta ser un águila para saber quien corre de verdad y quien no. Veo de todo, uno con unos cascos más grandes que los de Carl Cox, una muchacha cantando el himno del Atleti, algún entrado en carnes que debiera de estar mucho más atrasado, otros que comentan que a ver si baten su marca de 42', en fin...
El caso es que estoy a pocos metros de la salida, pero delante de mi hay cientos de corredores. Úlltimamente me hago la siguiente reflexión y es que nunca jamás en decenas, puede que cientos de carreras he salido en una posición superior a la que luego he llegado en meta. Y no soy especialmente conservador en las salidas, simplemente respeto, cosa que mucha gente no hace. Luego se cabrean cuando en los primeros metros voy gritando y avasallando, no me jodas!.
En la siguiente imagen aérea se ve mi posición en la salida fácil tengo 300 corredores delante.
Mi posición en la salida

En esta toma aérea se ve mi posición en la salida y cómo delante de mi hay unos 200 a los que hay que sumar otros 200 del Madrid.
POOOOOOO. Salida.

Mucha gente a ritmo lento, sorteo corredores como puedo y al alcanzar ya Castellana me salgo del encintado del circuito para subir adelantando. Al llegar a Cuzco y hacer la rotonda para bajar toda la Castellana ya se puede correr suelto una vez dejados atrás a los corredores más lentos.
Aquí trato de recuperar un poco de fuelle del calentón de la salida adelantando y en subida. Unos cientos de metros para adaptar la zancada y a bajar. Trato de ir cómodo en un ritmo de 3:30-3:40 el km para tratar de hacer sub 37' en meta.
Al poco me pasan Manu y Carlos como una exhalación. No hago ademán de seguirles, deben ir a 3:15 o así.
Voy relativamente bien, coincido aquí con Alberto, el socorrista de la piscina de Barajas y me saluda. Le saludo, va muy bien el tío.
Empiezo a hablar con un tipo que me dice que si mantenemos ese ritmo que de puta madre. Yo le digo que soy muy constante y que se pegue que vamos para hacer 36:30 en ese momento.
Fantástica foto bajando Castellana sin tocar el suelo con el Palacio de Cibeles de fondo


Al llegar a Neptuno y girar por Carrera de San Jerónimo, el tema se empina, un repecho de unos 500 metros que hace mucho daño. Aún así adelanto gente como habitualmente en las subidas, aunque he bajado notablemente el ritmo. Un último esfuerzo, corono y de nuevo llano favorable, Puerta del Sol y Calle Mayor para abajo, giramos en Bailén y me empiezo a encontrar muy bien, a gusto, ligero. Voy en tiempo.
Al alcanzar Puerta de Toledo y girar por Pontones la bajada es considerable y lo mismo hasta Pirámides. Desde aquí más o menos llano con un repecho final que hace mucho daño (ni conocía ese repecho y habré pasado por ahí cientos de veces) antes de volver a Pontones para girar a Meta frente al Calderón.
Veo en el marcador de carrera que si esprinto puedo hacer sub 36:30. Así lo hago, entro en meta con 36:26.
Posición 87 de más de 8.000 corredores.
38º de los atléticos y 11º de veteranos.
En meta están ya Manu y Carlos, unos figuras y al poco entran por goteo todos los compañeros, Alfonso, Triker, Migueliño, Anrock, Fran, etc...
Misión cumplida. Mejor marca personal. Slot para San Silvestre (donde no se si participaré con la que se me viene encima) y una gran mañana entre amigos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Bilbao Night Maraton 2013

No apetece mucho ponerse a narrar este episodio porque no tiene el final esperado ni mucho menos.
Pero soy una persona tremendamente realista y siempre saco el lado positivo de todas la experiencias. En esta ocasión hago lo mismo y extraigo conclusiones para aplicar en el futuro.
El caso es que desde hace unos años, cuando oí que la maratón de Bilbao era nocturna, me hizo gracia y siempre había estado ahí en la recámara probar algún día. Bilbao Night Maraton.

Y en esta ocasión, buscando alguna prueba bonita para digamos "retirarme" antes de ser padre me cuadró Bilbao, aunque mejor dicho lo cuadré yo, a capón.
Después de un año con muchas lesiones y problemas (lumbalgia, problemas de cadera, caída en bici con politraumatismos que me provocan aún hoy molestias en las costillas), pinchazos en competiciones (2 de 3) y de haber dejado el triatlón desde aproximadamente finales de junio, hice un verano tranquilo sin correr, dedicándome a las travesías. Una buena experiencia para recuperarte de todos los problemas.
Y cuando decidí hacer maratón de Bilbao lo hice a sabiendas de que sólo iba a poder meter 12 semanas de entreno y muchas de ellas en pleno verano y de vacaciones, en lugares donde no sueles correr viajando de un lado a otro y con horarios más desorganizados. Pero confié en mi experiencia de maratoniano para tirar para delante (error).
Empecé a entrenar el lunes inmediatamente posterior a la travesía de la Escollera de Alicante, el lunes 29 de julio. Dos semanas durísimas de calor en Benicassim metiendo sólo 3 sesiones semanales, dos de técnica y un rodaje de 1h30' tranquilo. Las sensaciones malísimas, todo asfalto, calor terrible lo que me provocaba gran agotamiento muscular después de cada sesión.
Una semana en Madrid con la misma rutina y otros 10 días en Galicia donde apenas pude entrenar porque no hay condiciones para ello en las aldeas desperdigadas gallegas con perros sueltos y agresivos por todos lados y donde hay que entrenar por el arcén de una carretera.
De aquí me llevo uno de los entrenos más bonitos que he hecho, en Betanzos a orillas del río Mandeo, por una pista-sendero que te adentra en el bosque, una zona de pesca donde las truchas saltan, donde apenas hay nadie, la soledad te envuelve. Disfruté mucho, gran recuerdo.
El domingo 1 de septiembre que volví a Madrid aproveché para hacer una tirada larga para ver que la cosa iba muy lenta.
A partir de aquí, el plan era el de meter 5 buenas semanas con calidad, tiradas largas y ritmos de maratón. Y lo hice o al menos lo traté de hacer. Con 4 sesiones semanales, corriendo siempre fuera de asfalto para cuidarme al máximo empecé con la calidad. Ha sido uno de los meses de septiembre más calurosos que yo recuerdo, tanto calor como en verano. Apenas he entrenado ningún día por debajo de 30º, habitualmente de 14:30 a 16:00.
Ese calor no me permitía tener buenas sensaciones, las series largas 3.000 - 4.000 - 6.000 eran un verdadero suplicio, un sufrimiento, así que la mayor parte de veces las he hecho simplemente a ritmo de maratón cuando debieran de hacerse algo más rápido.
Las únicas buenas sensaciones las he encontrado en alguna tirada larga de fin de semana levantándome bien pronto por la mañana con algo más de fresco. Mi tirada clásica de 110 minutos con los últimos 10 km a ritmo de maratón.
Hice una media maratón en principio para ver el estado de forma y adaptarme a correr por la tarde-noche, era a las 19.30, pero la prueba no fue consistente, ya que era una carrera casi de monte, con un barrizal terrible (el único día que llovió en toda mi preparación) y muy poco visibilidad con frontal.
Las dos últimas semana con dudas, pero físicamente bien y confiando en mi experiencia.
El mismo sábado de la maratón viajo con mi gran amigo Eloy (debutante en la distancia) para Bilbao. Me recoge y tiramos por la A-1.
Llegamos pronto a Bilbao, sobre las 12:00, recogemos el dorsal al lado del hotel, hacemos el check-in y nos vamos a dar una vuelta.





Nos dirigimos al Guggenheim para ver el ambiente y los primeros kilómetros por ría y la disposición de todo para hacernos una idea.
Hay ambiente y todo está claro. Volvemos al hotel y la rutina clásica, comida con pasta, siesta y a prepararse para salir.

Había llevado una camiseta vieja para no quedarme frío y tirarla antes de empezar, pero al bajar a la calle para ir andando hasta la salida, la temperatura es increiblemente alta para Bilbao, esas horas y esa época del año. Ni me la pongo. 25º.
Llegamos pronto a la salida, no hay mucha gente. Ya sabíamos que en la maratón éramos pocos, unos 600 y que la inmensa mayoría eran de la media que se hacía a la vez (varios miles), con lo que la primera vuelta iríamos arropados con los de la media y la segunda sería solitaria. Ese era el plan, tranquilos la primera media y a dar lo que se tuviera en la segunda uno mismo.
Rodamos para calentar por la zona de los primeros kilómetros, unas progresiones, estiramientos y a la salida.
Yo tengo un cajón más delantero que Eloy, nos despedimos, nos deseamos suerte y al lío.

Se da la salida, los élite 30'' antes que nosotros, los de 2h45-3h00. Primera curva a izquierda, un poco de apelotonamiento, el paseo es estrecho, pero al salir bien delante no hay mayores problemas, alguna apretura con vallas, conos, pero bien. A mantener el ritmo. Eso hago, a 4:15 siempre.
La primera vuelta transcurre según lo previsto, rodeado de gente de la media maratón, no tienes clara la situación de carrera porque no distingues a unos de otros, eso sí el grupo de sub3 no tiene más de 10 tíos. Lo tengo delante de mi, pero prefiero mantenerme detrás para que no me marquen el ritmo.
Voy bebiendo en todos los avituallamientos y trato de no pegar tirones. El isotónico (el azul de powerade) malísimo.
Paso la media maratón según lo previsto, en 1h30'.
Tras la primera vuelta, la soledad es total, panorama desolador, por los márgenes de la ría, sin apenas participantes. Voy al ritmo, pero las sensaciones no son buenas. A estas alturas tenía que estar más fresco, cuando giro para volver en Olabeaga me doy cuenta que no va a poder ser, que no voy aguantar el ritmo para sub3. De vuelta me cruzo con Eloy (Qué rápido va!), nos saludamos y para delante.
Decido aflojar viendo que no voy a poder con el objetivo y me planteo disfrutar de lo que queda, sin la presión de la marca. Correr a 4:30-4:40 para disfrutar de la maratón y acabar alrededor de 3h05'.
Me mantengo en esos ritmos hasta el 28-29, pero a partir de ahí la sensación de vacío es muy grande, simplemente no voy, el calor y la humedad son altos (veo 25º en los paneles electrónicos de la ciudad) mis piernas se arrastran (por momentos pienso en las maratones de los ironman que son así en muchas ocasiones), mi moral está muy minada.
En estos momentos pienso en seguir, ya recuperaré ritmo, me tomo un gel en el km30, pero voy a peor, empiezo a ver como me cuesta horrores correr a 5 el km, circulando por la parte larga que te lleva a San Ignacio llego a ver 5:24 el último km. y me digo "hasta aquí hemos llegado". La aventura ha durado 34 kms. Aprovecho que cruzando el Puente de Deusto me planto en poco tiempo en la meta y me retiro. Es ridículo seguir para no disfrutar y acabar con un desgaste muscular mayúsculo y sin ninguna meta.
La primera vez que me retiro de una carrera por propia iniciativa, pudiendo continuar.
Cruzo el puente de Deusto y me voy a meta, no entro por el arco, le digo a un juez que me he retirado y salto la valla para avituallarme, recojo la bolsa y cuando una voluntaria me va a poner la medalla le digo que no la quiero que me he retirado y que no la merezco.
Recojo mi mochila y me voy a la zona de masaje. Ahora mismo tengo un frío terrible, la tiritona clásica postmaratón. Estamos a 3 metros de la ría de Bilbao, no hace frío pero la humedad es alta y te entra hasta el tuétano.
Masaje y me voy a una zona donde puedo ver llegar a Eloy, se por el tiempo que lo está pasando mal. Ya lo sabía porque no le vi en zonas donde si hubiera mantenido ritmo nos habríamos cruzado. Y por ahí viene, pasándolo mal, pero sufriendo para cruzar la meta de sus primeros 42 kms. No podía ser de otra forma. 3h22' para él. Lo puede hacer mucho mejor, pero aprenderá de los errores cometidos. Enhorabuena.

Espero mientras él se da el masaje y nos vamos andando al hotel.
Nos comemos una triste especie de media noche que había en la bolsa de meta junto a una barrita. Una ducha y a la cama. No sin antes ir al baño unas pocas de veces, totalmente suelto.
Conclusiones:
Pues varias, la primera es que no había preparado la maratón como hay que hacerlo para un sub3. Es un objetivo que tengo en mente, pero si quiero llegar a él me lo tengo que tomar muy en serio. El hecho de saber que está en mis piernas claramente, que he estado muy cerca no significa que se alcance sin entrenar lo suficiente y con la suficiente calidad.
Dicho esto, no es la mejor fecha para preparar una maratón, teniendo en cuenta que hay que entrenar en verano. Si el calor disminuye mucho el rendimiento, en mi caso lo es mucho más. Lo tengo comprobado. Tanto los entrenos como el día de la carrera fueron días calurosos y eso fue definitivo.
También he estado muy tenso, por el hecho de querer hacer algo grande antes de ser padre y no puede ser. Las cosas tienen su tiempo y si no tocaba ahora, no tocaba.
Simplemente aprender de los errores para que no se vuelvan a producir. Aceptar la experiencia tal y como fue, con la compañia de un gran amigo mío por el que me alegro mucho y con la cabeza alta para tener todo muy presente cuando me proponga afrontar de nuevo el sub3. Estoy plenamente convencido que la próxima será la vencida.
Como anécdota, al día siguiente en el desayuno del hotel están desayunando los 3 etíopes que hicieron el podio en la carrera a nuestro lado. Lo supimos porque cogimos el periódico y no tuvimos más que mirarles a la cara para ver que eran ellos. Uno de ellos con un chándal Kalenji. Humildad, no todo son grandes marcas deportivas ni patrocinios.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Media maratón seminocturna del tapeo

Me inscribí a esta prueba como puesta a punto para la maratón nocturna de Bilbao.
Además no sólo cuadra la clásica media de preparación, sino que también esta era nocturna de tal modo que podíamos probar sensaciones de correr tarde.
Mi buen amigo Eloy venía conmigo y también estará en Bilbao.
Allí nos presentamos los dos con nuestras mujeres y el hijo de Eloy, amenazaba lluvia, pero de momento aguantaba.
Había caído un buen chaparrón a la mañana, pero ahora todo parecía más o menos seco.
Una vez recogidos los dorsales y cuando nos preparamos para calentar, empieza a caer la mundial, tanto que dejamos el calentamiento y todo el mundo corre a refugiarse en la carpa que tiene montada la Casa de Andalucía que tras la carrera pondría cañas y tapas a los participantes.

Por allí corren comentarios de todo tipo, que el recorrido es un barrizal, que yo no salgo, etc...
Cuando quedan 2-3 minutos nos llaman por megafonía para el arco de salida. El diluvio. Eloy y yo nos miramos ¿Salimos o no?. Escuchamos al organizador que dice que la línea de cal que marca el recorrido está borrada en muchos sitios y que tengamos cuidado que hay mucho barro.

En esos momentos me dan ganas de no salir porque qué tenía yo que ganar, ni se va a poder hacer una buena marca, ni correr en condiciones, ni se va a parecer a Bilbao y lo peor, te puedes lesionar...
Total que se da la salida y como no hubo huevos a abandonar, para adelante.
Salgo con el clásico acelerón de las salidas para adelantar a corredores más lentos que no se colocan debidamente, pero a los 50 m me doy cuenta que voy el primero???.
Y ahí estamos liderando la prueba

siguiendo a la bici que abre carrera



Joder, increible sensación, de hecho tengo que aflojar porque me da un poco de vergüenza dirigir el grupo con algunos metros de ventaja. Voy siguiendo a la bici que abre carrera y miro hacia atrás como esperando que alguien me adelante, pero nadie lo hace hasta por lo menos los 500 m
De ahí hasta que salimos del parque, como en el km. 2 o 3 me coloco a ritmo como en el puesto 6-7 hasta que llega el infierno, es salir del parque y ya campo a través el barrizal es de órdago, no se puede correr, es un barro del que se te pega a la suela de las zapatillas de tal modo que a cada paso pesan más, te resbalas, no puedes correr aunque se intenta desviar la gente por los laterales, es imposible.
Cuando llevo como 500 m así empiezo a notar los gemelos muy cargados por el peso de las zapas y por el modo de correr. Ahí pienso en retirarme, esto no me lleva a ningún sitio, pero sigo.
Cuando se acaba el barro entramos en una zona de tierra con grava y luego algo de asfalto hasta entrar en la vega del Henares. Aquí vuelta al barro en algunos lugares, zonas pedregosas, caminos estrechos donde sólo cabe uno y así voy tirando.
En las zonas de barro me adelanta gente porque no soy capaz de mantener el ritmo ni en las zonas un poco más técnicas, ya no se ve bien y no me la quiero jugar. He tenido varios sustos, resbalones, roces, tropezones.
Al llegar a la parte final para dar la vuelta debo ir como en el puesto 10-11 y un poco más tarde me grita mi colega Eloy que está detrás. Qué fuerte esta este tío pensé.
El caso es que vamos juntos 3-4 kms. y entramos en una zona donde se puede correr bien, una especie de pista forestal. Me vuelvo a poner a ritmo sub 4'/km, pero como en el 15 volvemos a las andadas, caminos, barro, recorrido técnico. Ya es completamente de noche, llevo con el frontal encendido desde aproximadamente el km 8, pero no llevo en la frente porque lo probé esta misma semana y no me adaptaba; lo llevo en la mano y voy enfocando al frente o al suelo.
Aquí en esta zona pierdo un puesto, cuando el recorrido es para correr me acerco a los de delante, pero cuando se vuelve técnico pierdo metros.
Y más o menos así hasta el final. En un par de cruces me perdí, grité a algún voluntario a lo lejos y medio recuperé la trayectoria. Ya en el parque me iba para un lado y unos chicos me dijeron que no era por ahí, a saber dónde habría acabado.
El caso es que llego a meta empapado, embarrado, pero contento.

Puesto 13 con 1h33'52'', 11 minutos más que mi mejor marca lo que da una idea de la dureza del recorrido.
También lo dice el tiempo del primer clasificado 1h25'35' por encima de 4' el km.
Espero a que llegue Eloy que tarda demasiado para venir cerca de mi y me mosqueo un poco, pero al final llega. Se había perdido en un par de sitios igual que yo, pero tardaría en darse cuenta y además tuvo una caída. Llega en el puesto 23, un crack el tío. Lo hará genial en Bilbao.
Ahí están los dos amigos que intentarán conquistar Bilbao

Y allí están nuestras mujeres, congeladas y flipando de los líos en los que nos metemos.
Nuestra imagen es dantesca llenos de barro.
Nos avituallamos brevemente y voy a lavarme  al coche como puedo. Me quito lo gordo con una botella de agua mineral del avituallamiento y me pongo ropa seca y posteriormente lavaría las zapatillas en una fuente que vi en el parque.
Y así, medio aseado, con barro por todos lados, nos animamos a degustar las tapas que nos ofrecían mientras veíamos el derby madrileño.
Las tapas bastante mediocres, pero bueno bien entraban. Allí vimos el 0-1 de Diego Costa.
Para el segundo tiempo nos desplazamos a un bar donde nos trataron fenomenal y nos pusieron unas raciones caseras.
Un día completo, buena compañía, buen entreno y victoria en el derby.
Bilbao allá vamos.

jueves, 5 de septiembre de 2013

XIV Travesía Ría de Vigo

Siempre había querido hacer esta travesía, en la tierra natal de mis padres, donde tanto tiempo he pasado y aún paso. La maravillosa provincia de Pontevedra.
El caso es que en esta ocasión haciendo encaje de bolillos pude cuadrarla porque jueves y viernes estaba en Coruña y el sábado bajé como un relámpago para hospedarme con mi mujer en un hotel de Baiona.
Esta es la prueba que digamos cerraba temporada, una temporada que empezó a mediados de septiembre del año anterior después de mi viaje de novios por Canadá y entre tantas vacaciones, un día en un sitio y otro en otro lado, llevaba sin nadar prácticamente dos semanas.
El empujón definitivo a participar me lo dió mi amigo del X3M Mario que ya la había hecho algún año y que veranea con la familia en Cangas. Cuando la semana anterior me dijo que participaba me inscribí a falta de sólo 5 días.

La espectacularidad de la travesía sin duda reside en su recorrido. Salida de Moaña y llegada al Club Naútico de Vigo atravesando toda la ría, en principio 3.700 metros, pero debieron ser bastantes más.
La hora de concentración eran las 9 de la mañana. Dejé el coche en el CC A LAXE y me fui para el Naútico. Recogí la bolsa y allí me encontré con Mario. Un poco de charla y me explicó cómo entrar al puerto para ir al Club Naútico porque no era sencillo, había que dar varias curvas entre embarcaciones...
También me encontré por allí con Nico, que trabajaba como fisio en el Hotel Talaso Atlántico donde estaba alojado además de en el Club Naútico. Curiosamente el día anterior me había dado una sesión de fisioterapia porque tenía una fuerte contractura en el trapecio y ya me dijo que estaría por allí en una barca de apoyo de la organización.
Sólo quedaba ya prepararse, dejar las mochilas y esperar al bus.
Allí estábamos Mario y yo los primeros para coger el bus con gafas gorro y neopreno. Los autobuses no llegan, hace fresquete. A la que llega el primero no para en el inicio de la cola con lo cual no lo cogemos, el segundo idem.
Y el caso es que el tercero y el cuarto llegan con mucho retraso. La salida se retrasará. Una vez vamos en el autobús y hacemos el trayecto para ir a Moaña atravesando la ría por el puente de Rande que tantas veces he atravesado en coche te sigue apareciendo increible levantando la vista que vayas a cruzar a nado la ría. Se ve una distancia considerable.
Recorrido
Vista de Moaña desde Vigo


Al llegar a la playa de O Con, con retraso sobre la hora de salida prevista ya avisa la megafonía que la salida llevará un retraso de media hora. Allí está la familia de Mario apoyando.

Cuando me meto en el agua a calentar mínimamente y a mear, ALUCINO de lo fría que está el agua. Es una sensación que pocas veces he tenido, sólo recuerdo Elche en el 2012 y este año en el Terres del Ebre. Muy fría el agua, te parece increible a priori que puedas llegar a aguantar más de una hora en el agua con esa temperatura. Sin embargo, al ya haberlo vivido sabes que cuando te pones a nadar no hay frío que valga.
Además ver a tu alrededor algunos valientes del circuito gallego de aguas abiertas que van sin neopreno ayuda bastante.
Una foto que saqué dos días más tarde justo desde el puerto (zona de llegada) donde se ve Moaña al fondo

El caso es que se da la salida POOOOOOOO....
Lenta, bantante taponado, sólo espero llegar a la primera boya amarilla que este año han alejado un poco más porque hay bajamar y hay que sortear unos escollos antes de ir recto hacia Vigo. Una vez doblo la boya con algo de tráfico y jaleo ya recto, pero el caso es que la visibilidad no es buena, sol de frente y oleaje del lado por el que respiro, curiosamente el agua te envía hacia el mar es decir de la ría hacia fuera, supongo que por que la marea está bajando. El oleaje es considerable por lo que hay que modificar el estilo y sacar bastante la cabeza para respirar, aún así algún traguete de agua sí que meto...
Boya tra boya me voy dando cuenta de que voy haciendo eses como nunca y eso que mi único punto fuerte en la natación es ir bastante recto, pero el oleaje te tira para fuera con lo cual hay que rectificar contínuamente y además tardas bastante en ver la boyas por el sol de frente. Mientras no localizas una boya para ir hacia ella simplemente tiras para delante y sigues algún gorro como orientación y cuando ves una boya ves que te has metido demasiado y tienes que rectificar, así que debí hacer recto-derecha sin ver la boyas y recto-izquierda cuando veía las boyas para rectificar.
Es lo que le debió pasar a la mayoría, que sólo se orientaba cuando veían la boya, por eso a pesar de ser una travesía recta cuando alcanzábamos una boya nos juntábamos muchos y había bastantes golpes por pasarla todos por el lado izquierdo pero muy junto a la boya.
Desde los 500 metros llevaba los dedos gordos de los pies completamente dormidos del frío, pero tampoco notaba frío más allá de eso, me dio tiempo a disfrutar de los barcos que tenía a mi izquierda supongo que los paraban hasta que pasáramos todos y ver algún saludo de los tripulantes mientras sacabas la cabeza para respirar.
Entrada a la bocana del puerto
Club Naútico al fondo


Sabía que estaba cerca de la última boya antes de entrar al puerto, pero no me di cuenta con lo que no me percaté y había ya que entrar al puerto. En ese momento no tenía nada claras las indicaciones de Mario para entrar en la bocana del puerto por lo que me limité a seguir a un nadador que tenía delante y que parecía que sabía donde iba. Y eso hice, entrar en el puerto doblando a la izquierda, luego recto, derecha y derecha hasta el Club Náutico. Me costó ponerme en pie por lo dormidos que llevaba los dedos, pero arriba. Tiempo final 1 horas 12 minutos 32 segundos. Mucho más de lo que en teoría haría en esa distancia con neopreno, pero es que debieron ser muchos más metros y el oleaje también influyó mucho.
Puesto 79 de 200 participantes está bien para mi nivel. 68º masculino.
Un gustazo hacer esta travesía; Mario llegó 3 minutos después. Algo de avituallamiento, duchazo en el Naútico y a la salida cuando me dirigía ya a coger el coche del Centro Comercial me encuentro con la Vuelta Ciclista a España, así que no tuve más remedio que esperar y sacar unas fotos. No puedo salir. otros 30 minutos esperando a que pasaran y por fin caminos de Baiona.
Ahí vemos al Astaná, equipo del lider, tirando del pelotón

Con el autobús del Movistar al día siguiente en Pontevedra

Hasta la temporada que viene.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Travesía Playa del Gurugú 2013

Tenía planeadas dos travesías en la zona de Castellón aprovechando mis vacaciones en Benicassim, aunque al final sólo hice esta.

Por mencionar la que no hice que era una semana más tarde (travesía playas de Benicassim) decidí no salir viendo que la organización de la prueba era prácticamente inexistente. No había chip, ni gorro, ni recorrido claramente delimitado, ni casi participantes. Ante el panorama desolador y la bandera amarilla decidí no salír.
Volviendo a la travesía del Gurugú, recogí dorsal, dejé el petate en el guardarropa y me subí al autobús de la organización que te llevaba a la salida.
Allí había sombra y botellines de agua fría para los nadadores. Muy bien por la organización.
El mar estaba graciosete, oleaje, bandera amarilla (curioso que de 15 días en Benicassim, los dos únicos días con mar picado y bandera amarilla fueran los dos días de ambas travesías), algo de calentamiento dentro para probar el agua y listo.
Después de varias tandas del autobús, la gente ya se disponía en la zona acotada de salida. Pero faltaba el paripé del día.

Se retrasaba la salida y es que venía un pirata en una balsa, entre la mierda de balsa y el mar picadillo no llegaba a la playa. Si no llega a ser por dos nadadores que le ayudaron, no llega.
Nos da una charla graciosilla antes de la salida y POOOOO!!.

Al agua, lo habitual, algo de follón, pero trato de mantener posición hasta llegar a la boya de giro. Creo que llego bastante bien, pero nadando en paralelo a la playa no voy muy cómodo. Me adelanta gente, creo que el nivel en general bastante alto.
El caso es que la travesía se me hace bastante corta acostumbrado a nadar últimamente distancias más largas.
Giro y a la playa, aprieto para ganar alguna posición y a meta donde me esperaban mi suegro y mi mujer.

Tiempo final 40'11''. Puesto 93 de 176. Mitad de tabla como acostumbro.
Avituallamiento muy rico y variado en meta y entrega de camiseta de obsequio.
En definitiva, travesía barata y muy bien organizada. Sin duda para repetir.

martes, 13 de agosto de 2013

84º Travesía Vuelta a la Escollera de Alicante

Segunda travesía del año a la que me animé a participar una vez no salí agraciado en el sorteo de la Travesía de Tabarca-Santa Pola. Era lo más parecido en distancia sin neopreno que encontré y que me cuadrara. Además por la misma zona lo que me permitía cuadrarlo con las vacaciones sin distorsionar demasiado. Otro aliciente era la participación de mi colega Héctor que se está haciendo asiduo a estas pruebas.

Me tomé la prueba con normalidad, el día anterior de viaje, check en el hotel y toda la tarde con amigos y sus hijos. Cena de pizzas y cerveza y a la cama. El Hotel estaba al lado de la salida con lo cual no tuve que madrugar. Quedé con Héctor en el Postiguet, recogimos el gorro y a esperar a la sombra.
Cuando quedaban 20 minutos nos preparamos, mochilas al guardarropa y tiramos a la zona de salida. La verdad es que es una sensación rara el hecho de tener que tirarte al puerto (hay un salto grande) a unas aguas presumiblemente sucias por los combustibles y rodeado de barcos, yates y embarcaciones.
No había muchos participantes, algo menos de 200. Esperando a la salida, no me daba la sensación de estar muy sucia el agua la verdad. Algo nervioso eso sí porque nunca había nadado 4.300 sin neopreno.

El caso es que antes de saltar al agua me había dicho una persona de la organización que íbamos a esperar a que el Kontiki (una barco que iba a Tabarca con un montón de viajeros) partiera, ya que estaba justo a nuestro lado. Mucha gente no debía saberlo porque como ya era la hora, al dar un bocinazo el barco la mitad de los nadadores lo interpretó como la salida y salieron echando leches... Como no se daban cuenta de que no era la salida, tuvieron que ir algunas embarcaciones y motos de agua de la organización a su altura para decirles que era salida falsa. Un buen apretón de 200 metros se llevaron. Una vez arrancó el Kontiki con las consiguientes coñas con los viajeros, saludos y demás.... se da la salida POOOO!!.
Sin agobios, hay espacio y no somos muchos, además me he puesto retrasadillo porque se vislumbraba bastante nivel. El caso es que veo que pronto muchos nadadores me sacan mucho espacio, mucho nivel. Tras los primeros 500 para ir ya hacia la escollera de salida del puerto me instalo detrás de un grupo de unos 5-6 siempre a la vista. Se nada cómodo y la travesía es larga. Al llegar al punto de giro de la escollera veo grandes bloques de cemento cerca, me asusto y rocas... supongo que no estarán tan cerca como me parece.
Al girar y salir a mar abierto se nota el oleaje, no es mucho, pero se me hace divertido y creo que me adapto mejor que otros nadadores que se tuercen mucho o alguno se para... el caso es que adelanto algunas posiciones en este tramo de unos 1.500 metros que se hace algo largo aunque voy fresco. Cuando ya se ve la playa al fondo aprieto pensando que ya está, pero tras 200-300 metros me doy cuenta de que la playa está bastante más lejos de lo que parece. La corriente es a favor pero estoy un poco liado porque hay boyas que no se si hay que pasar por derecha o izquierda o entre boyas... y cada nadador lo hace por un lado y vamos todos muy desperdigados. Una vez veo el arco de meta lo que hago es ir hacia él. En un momento como a 500 metros de la llegada me doy cuenta que estoy en una zona de rocas, las toco con las manos (me hago algún pequeño corte), las paso como puedo tocándolas con las manos y avanzando; una vez pasadas a lo que puedo hasta la meta intentando ganar alguna posición (2 o 3 ganaría). Toco tierra y feliz entrando en meta con mi mujer Marta esperándome para la foto de rigor.





Tiempo final 1h20'45'', puesto 83, mitad de tabla como habitualmente. Mención especial pero negativa al avituallamiento en meta con 4 cajas de fruta muy pasada que apenas nadie cogía (normal), coca cola en vasos y botellines de agua. Los últimos ya no tenían agua. Tampoco ningún detalle ni obsequio al participante. Yo creo que por 20 euros algo se podría haber hecho, pero bueno... Quitando estos detalles cutres, la travesía me pareció organizada y segura. Quizás repitamos algún año si cuadra.

domingo, 7 de julio de 2013

Travesía Pantano de Guadalest 2013

En la tradicional travesía que hacemos los colegas todos los años, cortesía de mi amigo Héctor que amablemente nos ofrece su casa de Alicante para pasar el fin de semana entre amigos, este año decidimos cambiar Sueca por Guadalest. Muchas ventajas, ya que cambiábamos mar por pantano (aguas más tranquilas), más cerca de casa y mucho mejor horario evitanto el madrugón, ya que se disputaba por la tarde.
Nos hacíamos a la idea por las fotos que habíamos visto que el entorno sería de montaña, pero no nos imaginábamos que tanto, una presa embutida entre montañas y pies de un pueblo al que hay que subir mucho para llegar. Entorno privilegiado. Aguas turquesas.


Villar, Eloy y yo

Tras aparcar en la angosta carretera de acceso al pantano vamos a secretaría y cogemos todo.
Miramos el mapa, parece claro, un rectángulo bordeando el pantano.
Bastante expectación de familiares y gentes que pasan el día por allí.


Después de prepararnos y guardar todo nos dirigimos a la pequeña plataforma de acceso; nuestro colega Iván que nos ha acompañado nos guarda las chanclas porque el terreno de acceso es pedregoso. La salida será desde el agua, vemos que todo el mundo se hace el remolón para no estar más tiempo del debido en el agua esperando. En algún triatlón esa espera además de proporcionar un mínimo desgaste, fundamentalmente te deja frío al estar parado.
El caso es que vamos para dentro, pero muchísima gente no quiere entrar, llevamos ya varios minutos y la gente sin llegar. Empezamos a estar fríos, a tiritar un poco y al estar mucho nadadores juntos algún golpe con brazos, piernas, codos al hacer los movimientos propios para flotar.
Sin aviso previo se da la salida, POOOOOO, me pilla totalmente de espaldas mirando hacia detrás, me giro y para delante. Curiosamente salida muy limpia.
Mucha gente ha quedado rezagada por la salida de improviso y me empiezan a pasar los buenos nadadores. Algún neopreno que se ha permitido para ironmaníacos, pero que no entran en clasificación. El caso es que pronto me empiezo a encontrar cómodo, veo bien las boyas y voy con mi ritmo y frecuencia de 4 ciclos antes de mirar hacia delante.
Al girar en la boya del fondo para atravesar el pantano, sorpresa corriente fuerte, se nota y mucho, sobre todo en el centro del pantano que va más fuerte.
Cuando se vuelve a girar para ir contra corriente, pues eso a luchar.
Tampoco se hace tan incómodo, estoy al principio detrás de algún nadador para no relajar, pero pronto no me convencen los ritmos y me veo fuerte, empiezo a adelantar gente, cuando quedan 200 metros para el último giro antes de dirigirnos a meta, veo que estamos un grupo de unos 15 bastante juntos y digo, voy a llegar el primero a la boya, a tope... y creo que lo consigo, giro el primero y con las fuerzas restantes hasta la meta que se aborda uno por uno, ya que no hay espacio, con la ayuda de un voluntario que te hace sortear las rocas en la llegada.
Tiempo final 53:13 para 2.650 metros. Puesto 126 de 284 finalizados. Satisfecho.

Villar y Eloy también contentos con 56 y 59 minutos respectivamente.
Bonita travesía, bonito entorno y animada competición.
Posiblemente se pueda volver a repetir.

Olímpico Astromad 2013

Tenía ganas de hacer un olímpico después de estar tan centrado en la larga distancia estos dos últimos años. El caso es que no las tenía todas conmigo porque después de Lanzarote acabé muy castigado físicamente, no por el ironman en sí, sino por la caida que sufrí 6 días antes y que me dejó para el arrastre después de acabar.
Tanto es así que lo primero que hice al llegar a Madrid fue anular mi inscripción al Ecotrima media distancia porque si bien no estaba físicamente, tampoco a nivel moral. Sí que fui a Lanzarote dispuesto a sufrir después de tantas y tantas horas de entreno, sabiendo que iba a soportar dolores, pero al Ecotrimad no, era un objetivo secundario.
Sin embargo y aunque seguía con dolores iban menguando poco a poco y busqué un prueba alternativa para cerrar la temporada de triatlón. Y encontré el Astromad, un olímpico largo, con 57 kms. de bici llana por un recorrido que tengo trillado de entrenar y sin drafting. Un circuito que en teoría se adaptaba perfectamente a mis posibilidades con muchos kilómetros para recuperar lo que perdiera en el agua.
Llega el día y tengo muchas ganas, sobre todo de correr, me encontraba con una chispa maja con la intención de correr muy fuerte, a reventar.

Lo tradicional en todos los triatlones, llego pronto, preparo todo, boxes y al agua a calentar. Voy con el neopreno convencido de que se usaría, pero al probar el agua, está calentita... ufff... a que no se usa?? y estoy lejos del coche para dejarlo y descalzo. Empiezo a preguntar por ahí porque veo a gente sin él y me confirmar que sí que por sólo dos décimas. El agua está a 21.8º.
Se da la salida primero del Half Astromad y a continuación la nuestra. Allí me encuetro con mi colega David del Virgin Active, saludo y al lío.
Salida desde el agua, bantante limpia, línea recta para ir, dos giros próximos de 90 y vuelta. El caso que excepto alguna molestia al encontrarse a veces cerrado o algún encontronazo, natación bastante limpia. Piso tierra y 24:00 clavados. Muy bien, aunque pienso que no debe haber 1.500 m, sino menos.

El caso es que voy a por la bici, con ganas. Arranco, me monto en la cabra  y me doy cuenta que no he cambiado desarrollo y tengo metido lo más flojito 39-28 (que monté para Lanzarote). Me desestabilizo con tanta pedalada, no meto pies dentro de las zapas y tengo que bajarme. Arranco las zapas de los pedales, me las pongo y adelante. No perdí gran cosa.

Ya en la bici, recorrido perfectamente conocido. Voy tranquilo, sin matarme, llevo una media de 36.1 km/h, he chupado un gel y me queda otro para antes de llegar a la T2. Una pastillita de sal y bebiendo de mis dos bidones. Buena media, voy fresco y ya apretaré un pelín al final.
Poca gente me pasa, excepto auténticos grupos (una vergüenza lo del drafting) organizados quebrantando el reglamento, aún así me la suda, yo respeto las reglas.
Tengo las extraña sensación desde el inicio de ir flojo de la rueda delantera, pero la media es buena y tampoco es que se note mucho la falta de presión. Sin embargo, ya el km. 40 es ostensible, le pregunto a uno si voy pinchado y me dice que sí.
Me paro, meto la espuma de Zefal y un cartucho co2 y no repara. Joder.
A continuación quito obús, meto líquido Tufo, vueltas, obús y cartucho de co2. Todo parece ir bien, pero al llegar a determinada presión, pufffffffff, salta el pinchazo. Se acabó. Mala suerte.
Me toca volver andando, me descalzo para no quedarme sin calas y además ir más cómodo. Una moto de la organización me dice que no me pueden recoger, que vaya a la siguiente rotonda y que Protección Civil me busca un coche.
Llego a la rotonda de Soto después de unos 2 kms. y Protección Civil se lava las manos, que hable con Guardia Civil. Ellos tratan de enviarme un coche, pero no lo consiguen, están hasta arriba.
Viendo el panorama y que hasta Manzanares hay otros 7 kms. más o menos, decido hacer autostop. El primer coche que paro junto con una chica de protección civil, me lleva. Un amable ciclista con su hijo, vienen de una carrera de montain bike, me carga la cabra en el porta bicis y a Manzanares.
Me deja allí, muy amable y al llegar al coche cambio el tubular porque rozada freno y demás y quería ir con ella hasta el box para hacerme con mis cosas y no dejarla en el coche a la vista.
Recojo mis cosas y final de temporada agridulce.
Luego, viendo clasificaciones veo que salí del agua el 57, seguramente mi mejor natación en estos 4 años. Muy mal se me tenía que haber dado para no quedar muy muy delante en la clasificación. Lástima.
No pasa nada, el gran objetivo está hecho. A ver que nos depara 2014.
Ahora a centrarse en disfrutar de las travesías.