domingo, 17 de junio de 2012

Triatlón olímpico Villa de Madrid

Empecemos por decir que no todos los días son fiesta. Y ahora paso a narrar yo diría que el peor triatlón que he hecho, por las sensaciones, desde que practico este deporte.
Digamos que todos los objetivos grandes de la temporada (Ironcat y maratón de Castellón) y los intermedios (Elche y DLD Sueca) ya estaban cumplidos. A partir de ahora sólo había que disfrutar en las competiciones sin presión hasta finalizar la temporada.
En esa línea me plantaba en el olímpico de la Casa de Campo, al que no he faltado desde que practico triatlón.
En las últimas semanas, noto que las sensaciones no son buenas, ando un poco más cansado de la cuenta, muscularmente mal cuando hago entrenos de calidad, pierdo peso con facilidad si no como a todas horas, se que el calor me afecta y moralmente me destruye mucho cuando tengo que correr en estas fechas...
El caso es que me tomé la semana como de descarga y el último entreno que hice me dejó buenas sensaciones.
El objetivo en principio era rebajar las 2h30' del año anterior y meterme entre los 100 primeros, un objetivo en principio asequible, ya que desde que me inicié en esto todos los años has mejorado un poquito.
Pues bien, caliento un poco y el agua digamos fresca para el baño, se agradecía meterte en las verdosas aguas de la cdc con el calor que hacía a las 16.00 de la tarde.
Salía en la primera serie, con los buenos, con los que se juegan el pastel.

Así que me puse en el medio del pantalán, con la intención de que cuando se compactara el grupo por el centro, tratar de seguir un poco a alguno en el que me mantuviera cómodo y así poder ganar un minutillo...
Hasta la primera boya bien, voy con mucha gente. la natación limpia y el giro de boya donde otros años había hostias a tuti, también limpio.
A partir de ahí o la gente aprieta o se tuerce mucho, pero ya somos triatletas desperdigados, no hay un grupo claro y me limito a nadar sólo visualizando bien las boyas. Salgo de nuevo al pantalán en 14'10'' la primera vuelta, bien para hacer 28'.

Me lanzo de nuevo, se me descolocan un poco las gafas en el zambullizo, las coloco rápido y tirando... Estoy nadando bastante recto, la gente creo que va un poco cansada porque aquí pillo algún golpe cuando ya deberíamos ir muy estirados, algún triatleta que va cruzado... primera boya, giro y de vuelta, ya casi llegando a la segunda boya que está relativamente cerca del final, me llevo una hostia de un competidor muy seria, yo diría que un puñetazo. Miro al tronco, él me mira (se da cuenta del hostión que me ha dado) y seguimos, joder la peña nada muy torcida, metros de más muchos.... porque yo fui recto recto toda la prueba, cada tres brazadas mirada adelante para visualizar la boya.
Me doy cuenta en los siguientes metros que llevo sangre en la boca, supongo que de la hostia me he mordido y noto el sabor férrico de la sangre. Me da un poco de rabia, pero bueno, nada grave, el caso seguimos que ya estamos casi fuera... miro el reloj y 29 y pico.... joder, que mal la segunda vuelta (mucho más lenta), no tenía la sensación de haber nadado peor.... da igual, supuestamente ahora llega mi momento.

Transición larguísima, alguna piedra cabrona bajo la alfombra y salgo a la bici con Tortugo, compañero de Club y gran ciclista, buenas perspectivas.

Tiramos para delante y yo ya veo que me cuesta un poco, voy forzado, otros años hacía todo el recorrido a plato y pronto veo que no va a poder ser.
Hacemos un grupo de unos 5 que llevamos un buen ritmo, yo veo que voy demasiado forzado y sólo puedo dar un relevo en el llano. A mitad de la tercera vuelta, nos doblan los primerísimos y el grupo trata de pegarse; es mi final, yo no hago ni ademán de hacerlo porque ya iba jodido en mi grupo... me quedo.

A partir de aquí, malas sensaciones, no voy fino, voy sólo y la media de velocidad va bajando... tras estos 20 kms en solitario llego a la T2 con más pena que gloria en 33km/h, calculo que unos 2 minutos perdidos respecto al año pasado. Corriendo el 10.000 en 42', cumpliría el objetivo y eso con lo mal que he ido.
No las tenía todas conmigo, porque las sensaciones nunca fueron buenas, pero el caso es que voy cómodo, en la parte de subida voy ligero, sombrita, duchas... primera vuelta 10'30'', en tiempo. Voy corriendo a 4.15 - 4.20 y fácil. Intención seguir así y la última vuelta darlo todo.

Segunda vuelta y sigo fácil, pero inexplicablemente al final de la vuelta, bajando... sin ir especialmente fuerte, dolor en la parte baja de las costillas, parte izquierda, entiendo que flato, el dolor es muy agudo, me hace bajar el ritmo y finalmente andar. Sigo trotando muy lento con el dedo metido en la zona que me alivia un poco, pero el dolor es grande. Como hace tantos y tanto años que no tengo flato, dudo si es o no, porque ya no me acuerdo ni siquiera, donde se localizaba.
En estos momentos, fuera de objetivo, con estos dolores y sin ser mi guerra, pienso en retirarme, pero me pilla un Clavería por detrás, que me anima y tiro con él para delante, me empieza a contar sus penas, el tío es de los buenos, pero también hoy no era su día y vamos hablando, contándonos nuestras batallitas de la temporada y tal.... trotando nos pasa hasta el apuntador y llegamos a meta en 2h40', 10 u 11 minutos más que el año anterior.

CONCLUCIONES:
Yo siempre saco las conclusiones positivas sobre todo de lo negativo y en esta ocasión tengo que darme cuenta de que ahora mismo no estoy fino, no estoy en forma, también es normal, mi pico de forma estuvo al principio de la temporada, entre Sueca e Ironcat.
A partir de ahora, hay que descansar cuando te lo pida el cuerpo y a ver si encontramos un punto de forma digno para hacer Pálmaces con buenas sensaciones.
Entrenaré a partir de ahora fundamentalmente intensidad, poco volumen, entrenos cortos para liberarme y tener la sensación de que no estoy entrenando mucho y que la mente esté tranquila.
Como dije al principio, cabeza, que no todos los días son fiesta y no somos profesionales.

domingo, 3 de junio de 2012

Cicloturista Sierra Norte 2012

Ya digerido el regustillo fantástico de haberte convertido en un ironman finisher, me planteaba el resto de la temporada haciendo cositas variadas, para disfrutar. Sin largos desplazamientos ni logísticas.
Por eso me animé a hacer la Sierra Norte, cerca de casa, por carreteras que conozco y por parajes de gran belleza.
Sabía que iba a ser duro, he salido por la zona muchas veces, se hace parte del recorrido de Ecotrimad y hay que subir el Puerto de la Puebla y el de la Hiruela, pero eso no es lo más difícil digamos, sino el contínuo sube y baja con toboganes y rampones por todo el camino, que te van desgastando y haciendo mella en las piernas y lo que es peor en la mente....
Llegábamos allí 3 miembros del Aguaverde. Luis, Ibit y servidor.
Se había inscrito además mi amigo de toda la vida David Vázquez que está empezando en esto del triatlón y al que le convencí que probara una cicloturista para irse acostumbrando a las buenas kilometras.
Primera anécdota al recoger el dorsal, con las centenas tachadas, de lo más cutre; luego me dí cuenta que todos los dorsales más bajos estábamos igual, es decir, que ahorraron digamos dorsales sobrantes de otras carreras de cifras altas, tachando las centenas y convirtiéndolos en centenas bajas, bueno es una anécdota.

La carrera comenzaba en El Berrueco, supuestamente se harían 40 kms. circulares neutralizados a ritmo controlado. UNOS COJONES CONTROLADO, por encima ampliamente de 30 por hora y dando cera contínua, bajando a muerte (algún susto, frenazos...) y subiendo a fuego (la subida de Torrelaguna aunque no sea un puerto, es digna de mención).
Cuando llegamos de nuevo al Berrueco, vía libre, contínuo sube y baja, ahí me doy cuenta de que esto va a ser duro de cojones.
Luis iba por delante, sólo le vi en la salida y cuando se paró a mear sobre el km. 30 y fui con Ibit un tiempo, como hasta el 50, hasta que me dí cuenta de que no estaba para ese ritmo.
A la llegada a Robledillo, se gira a la derecha buscando Puebla de la Sierra. Conocía esta carretera en pésimo estado y la temía, se hace muy larga, pero como en anteriores ocasiones la he atravesado con mal tiempo, hasta se me hizo amena.
Cantidad de baches, desconchones, asfalto suelto, muy peligroso bajando... en una curva hubo una caída en un bache-socabón, ví al coche de asistencia sanitaria con el ciclista dentro, esperemos que entero...
Yo a lo mío, bastante tostadete, cuidando las bajadas con tan pésimo estado de la calzada y disfrutando de los paisajes brutales de esta zona (riscos, barrancos, naturaleza en toda su expresión).
Me pongo las botas en el avituallamiento y llegamos a la Puebla, justo donde yo quería estar, puertecitos, buen asfalto y nada de grupos a arreones.
La Puebla es un puerto que me gusta, al principio no andaba muy fino, pero cuando quedaban 2-3 kms. me empiezo a encontrar cómodo junto con otros dos ciclistas, vamos conversando.
Pequeña bajada, para girar a la derecha y subir la parte final del puerto de La Hiruela e inmediatamente bajarlo entero.
Hay coches entre los ciclistas, frenan más que nosotros y es peligroso, adelantamos incluso a alguno. En una curva cerrada se ve a la ambulancia, ha habido una caída, parecía chungo el tema, al pasar un ciclista, totalmente ensangrentado dentro de la ambulacia, pero pude oir que hablaba.
A partir de ahí y ya en la provincia de Guadalajara, contínuo sube y baja, como no, pero iba más cómodo.
Otro avituallamiento y me voy encontrando con la misma gente con la que he coincido en partes de la carrera y otros avituallamientos, chasacarrillos, "qué duro es esto" y para delante, estaremos por los 100 kms.
Seguimos toboganes y subimos una pequeña tachuela, el alto del Cardoso, bajada y giramos a la izquierda para hacer el puerto de la Hiruela, me encuentro bien, adelanto a gente y pillo a un grupo más nutrido.
Ya está todo hecho, bajada muy buena a Prádena del Rincón y de ahí con repechos variados, aunque siempre predominando bajada hasta la meta en el Berrueco, compartiendo charleta con otros ciclistas.
Al llegar veo a Ibit que estaba por ahí corriendo (yo había quedado con él). Menos mal, así no tuve que inventarme excusa alguna.
Mientra él corría me fui a por mi caldereta reglamentaria y cervecita.
Y aproveché para hacerme una foto con Alejandro, un ciclista con el coincidí muchas veces en el recorrido.

Total, una marcha tan bonita como dura, una paupérrima media de 24,52 km/h, parando en todos los avituallamientos como no podía ser de otra forma en una cicloturista no?. Todo el mundo decía lo mismo, sube y baja contínuo, peor que otras carreras con puertos (la Perico, la Carlos Sastre...), pero una experiencia más al saco. Al final algo menos de 6 horas en la posición 224 de 302 llegados meta (Cómo anda la gente...!)