lunes, 19 de febrero de 2018

Maratón de Castellón 2018 y un año antes

Prácticamente un año sin escribir por aquí, tampoco había mucho que contar la verdad, ni muchas ganas. Lo cierto es que después del fiasco de Rotterdam el año pasado y de algún intento de triatlón en verano con más fiascos (DNF en Guadalajara), me dí cuenta de que definitivamente era la temporada en la que tenía que quitarme del trideporte.

A modo de despedida del triatlón, me permití el lujo de hacer una prueba por equipos con grandes amigos de Aguaverde, la vieja guardia. Buena gente. Me lo pasé espectacular y cosas del deporte, quedamos cuartos clasificados por centésimas cuando nos habían cantado terceros, TONGO, TONGO…. Así son estas cosas.

Sin más dilación al día siguiente, hice mi primer entreno con mi nuevo Club, el San Sebastián de los Reyes – C.C. Menorca. Siempre los había visto por ahí, no en vano entrenan a un kilómetro escaso de mi casa. Y en los pódiums y diferentes carreras. Tienen gente de mucha calidad, lo que no esperaba es que humanamente hubiera tanta calidad o más, una familia.

Mi intención desde un primer momento era aprender en un Club de Atletismo, ver qué se cocía, quizás probar el tartán a ver si no hago mucho el ridículo (a ver si me animo…) y mejorar un poco marcas en ruta ya de paso.
Desde el 1 de septiembre he ido conociendo a mucha gente del Club, es un gustazo entrenar en grupo y dejarte llevar por gente con experiencia y ritmo y me he ido acomodando poco a poco.
El plan en mi cabeza se fue cociendo a fuego lento y finalmente lo que cuajó era hacer algunos 10k, crosses e ir paulatinamente metiéndome en el entreno de maratón para el 18 de febrero en Castellón, aunque me lo pensé mucho viendo que a Sevilla iba muchísima gente del Club y que iba a estar muy arropado.

Entre medias, La Zaporra, El Rey de las populares (36:40), San Silvestre Vallecana (36:05), duatlón de Valdebebas (que gran alegría reencontrarme con mi gran amigo Luis Paulino y correr a su lado) con puesto 17º de la general y algún cross (los poetas o Manoteras – 4º veterano).




Después de Vallecas con MMP, aunque esperaba hacer sub36 que se me va por 5 segundos y a falta de 7 semanas para Castellón, me encontraba genial, con muchas ganas, a un mes de la media de Getafe como gran test y luego relajar. Todo parecía encaminado para ir metiendo volumen y finalmente ganar el punto de forma óptimo para el maratón. Pero está claro que nunca te puedes confiar.
Numerosos problemas desde entonces, un pinchazo en el pie (que solventó mi gran fisio Paco) y fundamentalmente la segunda gripe del invierno. El primer día malo fue el 21 de enero, hice la tirada larga de 26kms pero el pulso 10 ppm por encima de lo normal y una fatiga muscular repentina que no era normal. Por la tarde noche, escalofríos y fiebre, la gripe había llegado. Quedaba tiempo, no me preocupaba en exceso, pero se me agarró fuerte. 2 días sin ir a trabajar (jamás me había pasado) y una semana de 40 kms (todos ellos corriendo con fiebre) y por supuesto adiós a la Media de Getafe. Quedan 21 días para Castellón. Esta semana con febrícula al principio y tos con moco en garganta que se me ha quedado. Meto 80kms, pero estoy débil, sin sensaciones y el pulso altísimo respecto a semanas anteriores.
El fin de semana prefiero ir a la Doble Legua Fuente de la Chopera y tener sensaciones de competir que hacer una tirada larga y suave. La cuestión es que me encuentro falto de fuerzas, no corro con soltura y voy perdiendo puestos en carrera.

Penúltima semana, el lunes nevada de escándalo no se puede hacer nada, el miércoles miles con el grupo, voy forzadete para lo que suelo ser yo en los miles, el pulso sigue alto, si bien el fin de semana se atisba una recuperación, si bien no voy a las 120 a las que suelo rodar, pero tampoco a las 127-129 a las que voy rodando desde la gripe, veo 124. Recuperación?.
El sábado he hecho el test de 8kms a 3:40 de pista, no iba nada motivado, pero el resultado, aún yendo incómodo, no es malísimo. Es para tirar en el maratón a 4:05- 4:10.
La semana del maratón se confirma la recuperación, vuelvo a rodar a 120 por debajo de 5 el kilómetro. Mentalmente iré a Castellón, con la incertidumbre de no saber bien como estoy (última tirada larga hace un mes), pero sabiendo que hay síntomas de recuperación física.
El plan es tirar a 4:10, lejos del 4:04 del plan inicial para 2:52, pero visto lo visto es lo coherente.
El maratón es muy cómodo para mi, conozco el trayecto, la ciudad, dispongo de vivienda (gracias suegros) y la prueba es modesta y familiar, puedes aparcar a 500m de la salida sin ningún problema. Arranco el sábado por carretera después de comer. A las 18.30 pillo el dorsal y me encuentro con Rafa Ortigosa, el otro Menorca que corría el maratón, charlamos un rato y sin más me voy al apartamento, ni dios por el paseo de Benicassim, me doy un paseíto.

Tranquilidad en casa, algo de tv, abrigarse, dejar todo preparado y a dormir. Definitivamente correré con Sketchers go run 5 (lo máximo que he hecho son 11 kms con ellas, pero me adapto bien a este tipo de zapatillas con poco drop).

Arriba a las 06.00, desayuno, tranquilidad, todo dispuesto. Al bajar a las calle 10º, lejos de los -1º que hay en Sanse. Correré sin guantes ni braga.
A las 08.00 aparcado, un paseo por la zona de meta, es temprano, dejo las cosas en el ropero, movilidad articular y al arrancar a trotar primera sorpresa, el pulsómetro no va (increíble que el primer síntoma de agotamiento de la pila sea el día del maratón, sin poder hacer nada, pues a sensaciones).
Calentamiento corto, me he desconcentrado un poco con lo del pulsómetro, me meto en el cajón sub3 a 10’ de la salida, no hay nadie, soy el único en el cajón, alucino un poco, es una zona pequeña, doy vueltas como un ratón y poco a poco se va llenando, agrupamiento con los élite (unos 15 africanos) que están delante y al lío. POOOOOOOOOOOOOO.
Que curioso es ver ahora como los 3 que hicimos grupete y entramos en meta casi juntos salimos pegaditos sin conocernos de nada

El plan no pasarse ni un milímetro, sé que hay pocos corredores, que probablemente vaya más sólo que la una, que será mentalmente duro y que el final es muy ratonero. Salgo a 4:08 de garmin a rajatabla para 2:56 e ir valorando. Primera sorpresa en los 300 primeros metros me pasa gente como diablos, alucino un poco, ya caerán me digo. Son del maratón porque los del 10k salen por la izquierda, nunca nos juntamos, la salida está muy bien organizada, me quedo un tanto perplejo, peña arrancando a 3.40 cuando es un maratón sin apreturas en la salida y donde no se pierde tiempo, ni se te escapa el grupo ni nada…
A dejar pasar los kms, el viejo Castalia (que tiempos cuando veía al Castellón en el Calderón, ha llovido), un giro por el centro y ya hay gente que salió a fuego que antes del km 5 va decayendo en ritmo y vamos pasando, voy con algún corredor discontinuamente, pero somos muy pocos. En la parte de subida hasta la Universidad (el punto más alto del maratón) intento no pasarme (subidita y viento de cara) pero se hace difícil, paso a gente y algunos se me colocan detrás para resguardarse, giro de 180 y vuelta para abajo viento a favor y terreno favorable, así da gusto, aquí me cruzo con Rafa que va subiendo, nos pegamos unos gritos de ánimo y me preparo para el avituallamiento del km 10, botella de powerade y me la voy bebiendo durante un km hasta la mitar calculo. Gel en el km 13.5 con agua. Este tramo se me atraganta, digerir el gel, sales de la ciudad y algo de viento en contra, ya ves como la gente va totalmente desperdigada, cada uno hace la guerra por su cuenta, cuando si nos organizásemos haríamos un grupito de 7-8 que estamos en 20’’ los unos de los otros. Otra vez me cruzo con Rafa, parece ir bien, no volvería a verle, más tarde me enteré que tuvo que retirarse con problemas físicos, una lástima.
Voy esperando hasta que llegue la avenida del Mar, un tramo que me gusta donde sé que hay casi 9 kms completamente rectos de ida y vuelta y llanos para ir cómodo y coger ritmo. Se me hace largo y al fin la pillo, para mi la clave de la carrera sin saberlo va a estar aquí. Al principio engancho a un chaval de Torrejón y charlo un rato con él y al poco se ha hecho un grupito de 5, el de Torrejón, uno de Membrilla (Ciudad Real) Joaquín y dos triatletas de la zona.

El de Torrejón va justo y se mete detrás y llevamos la cabecera Joaquín y yo, vamos charlando y pasamos la media en 1:27:35, de momento frescos, como hay que pasar la media del maratón. Vuelta por la zona del Grao y a la Avda. del Mar nuevamente para el centro (esta vez en sentido pelín ascendente). Los triatletas muy anárquicos, uno va haciendo videos con un aparatejo de estos modernos (este va fresco), a veces se adelanta y el otro haciendo la goma y recortando el recorrido (penoso, nos adelantó dos veces recortando). Segundo gel en el km 25 y me meto detrás, siempre me cuesta digerir los p… geles. Km 27 o así una avenida que pica para arriba y se nota el viento, tiramos los de siempre y el resto a cubierto. Cuando llegamos arriba el triatleta mete un tirón de escándalo, como si se jugara algo. Nadie le sigue, giro de 180º y delante de nuestra cara el triatleta que va más justo gira unos metros antes y nos adelanta, murmuro algo y el tío dice que perdón (venga coño a la mierda). Yo le digo que no tengo nada que perdonar, que cada uno hace lo que le parece. A mi me parece que hacer trampas al solitario es muy triste, pero allá cada cual. Pronto le pasamos claro y va perdiendo unos metros, pero siempre se mantiene a pocos metros, le va avituallando todo el rato un amigo en bicicleta (segundo motivo de descalificación, además de recortar el recorrido) y debe ser conocido en la zona porque le llaman por su nombre y escuchamos los gritos de la gente poco después de pasar nosotros, me juego un brazo y no lo pierdo que si no se descuelga definitivamente es que sigue recortando todo lo que puede.


En este punto ya puedo decir, que Joaquín y yo nos hemos hecho colegas, hemos hablado de nuestras competiciones y nuestros rollos (su familia está por ahí y le van dando ánimos), el tío es mayor que yo ha hecho un huevo de maratones y tal, cosas benéficas, campeonatos autonómicos, de España, buena gente. Veo en él a una persona de honor, que respeta el atletismo, que tiene valores, va dando la cara el que más sin pedir nada a cambio. Sobre el 30 nos llega un chaval de Toledo al que habíamos pasado hace 15 kms., conoce a Joaquín, se llama Amílcar y se integra en el grupo.



Decido prescindir del último gel que llevo y planeado para el 32-35, creo que he bebido bastante power, más los dos geles y empiezo a notar que voy justo, queda el último 10.000 y este si no estás muerto (que creo no lo estoy) hay que correrlo con la cabeza y el corazón y meterme un gel ahora me puede costar caro ya con el pulso alto. Me mentalizo que Joaquín es la rueda y no le puedo dejar ir.

Yo le digo que tire si le parece que voy un poco tostadete, él dice que no, sé que me está esperando, mira hacia detrás y se asegura de que esté ahí, me va dando ánimos, voy metido atrás sobre todo cuando pica para arriba o da el viento. Ya por el centro la última parte de unos 5-6 kms de mucho giro, algo de adoquín suave, vamos juntos animados por la gente. No he dicho que no hemos parado de adelantar gente desde el km 15 y absolutamente nadie nos ha pasado, sólo el triatleta que decidió saltar para delante.


En este tramo céntrico adelantamos auténticos cadáveres, corredores sueltos, alguno andando, parados, tirones. Amílcar ha perdido unos metros hace tiempo, pero va ahí.

Enfilando línea de meta

Contando los kilómetros, apretando los dientes, llegamos al parque Rivalta, la zona de meta, faltando 250m nos adelanta un corredor, nosotros apretamos porque podemos bajar de 2:57 y finalmente entramos los 3 en meta a la vez, con el mismo tiempo, primero Joaquín, luego yo y después el tercer hombre. Amílcar 15’’ más tarde.



Me fundo en un abrazo con Joaquín, me ha llevado hasta la meta en el último 10.000. Sin su ayuda se me habría ido un minuto, si no más. El tiempo final 2h56’58’’, puesto 68º de la general y 20º en veteranoB.






Medalla, charla con Joaquín (eternamente agradecido) y Amílcar y a los cubos de agua con hielo (qué dolor dios). Ya sólo me meto un par de porciones de pizza y un par de vasos de Radler (a falta de pan buenas son tostadas), buen postmeta.
Recogida de mochila, duchazo en un colegio próximo y de vuelta para Madrid con calma disfrutando de las sensaciones y vivencias que aún están a flor de piel.
Para los amantes de la estadística parciales de cada 5.000 (21:00 – 20:51 – 20:33 – 20:45 – 20:57- 21:05 - 21:09- 21:26 -  9:15.
Sobre el maratón, la primera vez que repito en 8 maratones y he de decir lo mismo que dije allá por el año 2011, la organización es un 10, los avituallamientos son un 10 (los mejores que me he encontrado) y el trato al atleta es exquisito. Eso sí el maratón es pequeño porque la gente prefiere ir a eventos de masas en lugar de a correr, la ciudad es fea sí pero se va a correr o a sacar fotos?. El hándicap de esto es que corres bastante sólo, formar grupos es muy difícil. El otro pero es el recorrido, pelín ratonero al final, por lo demás bastante rápido si sale buen día. Una lástima, pero esta prueba merece muy mucho la pena, siempre lo diré.
Como conclusión simplemente decir que he vuelto a disfrutar de la distancia, que dado el último mes de entreno estoy más que satisfecho con el resultado, tercer sub3 en los últimos 4 maratones, mejor marca personal no se hace todos los días, que sé con seguridad que tengo varios minutos menos en las piernas y que habrá que seguir intentando mejorar con humildad, disciplina e ilusión.
Y por supuesto más allá de los 42,195m me llevo un amigo de Membrilla en la mochila.

Hasta la próxima.

miércoles, 26 de abril de 2017

Maratón de Rotterdam 2017

Es duro ponerse a escribir sobre una prueba en la que has volcado tantas expectativas y tan amargo sabor me ha dejado. No sé bien aún que ha fallado. Creo que ha sido un cúmulo de cosas, porque de lo que estoy seguro es de que he entrenado bien, mejor que nunca y que en algún momento de la preparación, obviamente no el día del maratón, he estado en una forma muy buena, lástima que al final no haya salido. Habrá que seguir intentándolo.

Pues este era el gran objetivo de 2017. Se fraguó después de que me diagnosticaran la rotura del labrum de la cadera. Después de opiniones de traumatólogos, médicos deportivos, fisios y gente que ha vivido la lesión, me quedó claro que tenía que convivir con la lesión e ir valorando si podía seguir en la brecha con ella.
2016 tranquilo, acelerando de vez en cuando, algunos 10k, algunas medias, un IM (se dice pronto), aunque volúmenes contenidos, para acabar con San Silvestre. Resultados decentes y buenas sensaciones que corroboraron mi idea de estar en torno a las 2h:50 en Rotterdam.
MMP en la media de Getafe, allá por finales de enero estaba como un toro, corría con ligereza y fuerza.
En medio de las semanas de volumen (las últimas 12 de específico de maratón he promediado 80kms) me encontraba más cansado en ocasiones y mejor en otras. La media de Fuencarral salió regular, la noche anterior se me fue de las manos, pero tampoco era objetivo, iba a ir a ritmo de maratón, pero viendo la dureza del recorrido y el pulso que llevaba decidía hacerla a pulso de maratón (1:26).
Una semana de 100 kms, con algunos entrenos buenísmos, me dejaban grandes sensaciones.
El test fundamental de la media de Aranjuez no salió bien. Aquí iba a salir a por sub1:20, pero nunca me noté ni cerca de la marca, algo de falta de frescura y un día de calor importante arrancando a las 11h me dejaron en un 1:23:04 dejándome ir en los últimos 10k.
No tenía que cundir el pánico. Las dos tiradas más largas de 25 y 30k salieron a la perfección con ritmos medios por debajo de 4:20.
La penúltima semana test de una hora a pulso de maratón. Lo hago por la tarde a la hora de más calor del día y sale a 4:06 para 146 ppm, no está mal, pero podría estar mejor, aunque claro que el calor determina mucho el pulso y el resultado del test.
Lo pero está por venir. Ese jueves empiezo a notar mal la garganta y el viernes totalmente afónico, muchos mocos, dormir fatal respirando mal. Un resfriado supongo, que mala suerte, llevaba meses sin ponerme malo. El caso es que el miércoles siguiente sí cunde un poco el pánico, llevo dos días casi sin dormir, tengo una tos seca terrible que no puedo evitar y apenas pego ojo.
Voy al médico y me dice que tengo sinusitis, antibiótico, spray nasal.
Sigo tosiendo por la noches y compro un jarabe antitusivo para llevar a Rotterdam.
Los entrenos estos últimos días, al ser más suaves me dejan sensación de no estar en forma, además la sinusitis, el trabajo, la tos, la falta de sueño...
Así parto el viernes para Rottedam. Al llegar al hotel tarde, pero estar todo digamos en su sitio, Iria, Marta, el equipaje y cenando en el italiano del hotel tranquilamente me tranquiliza.
Esa noche duermo genial, el jarabe ha funcionado.
El sábado, vuelta por la ciudad, vista a los sitios más característicos de Rotterdam, recogida de dorsal. La suerte está echada.



Duermo bien, la logística está fácil. Se arranca a las 10, estoy a 4 paradas de metro y es muy rápido. Estoy en un cajón delantero... voy convencido de que he trabajado bien y que tienen que salir las cosas. A eso hemos venido. Dadas las circunstancias decido salir a por 2:53. Se anuncia un día de calor (increible que de los 10 días que estuve por allí, el único de calor fue ese domingo).
Algo de calentamiento en el cajón y arrancamos. No hay tráfico, salgo muy adelante, concentrado en el ritmo. El sol ya calienta, pero espero buscar sombra. Pasamos el Erasmusbrug por primera vez, es espectacular, las sensaciones son de ir pelín forzadillo, pero he entrenado estos ritmos intensamente y hay que seguir el plan. Voy tan concentrado que ni me doy cuenta de cuando pasamos al lado del estadio del Feyenoord (con lo que soy yo para estas cosas). Vamos al ritmo previsto (4:03-4:04).




Desde muy pronto vamos por una zona nada bonita, primero una especie de circunvalación donde pega el sol de lo lindo y luego zonas residenciales, incluso algunas con cierto aspecto rural, un riachuelo, zonas verdes sin urbanizar. Primer vistazo al pulso en el km 10 y voy a 143 medias (muy mala señal) debía estar 5 por debajo y con mejores sensaciones. Hay que seguir.
Vamos ahí, no hay grupos organizados, cada uno un poco a su ritmo. Un poco antes del km. 15 veo en la cuneta a Chema Martínez que está esperando a alguien, le saludo y le digo si no corre...
Lo cierto es que llegados a un punto y con un montón de pruebas a mis espaldas, hay que saber interpretar y las señales no son buenas, últimos 10 días con sinusitis, calor, pulso, no voy a aguantar este ritmo, así que sobre el km18-19 cambio el chip y me digo que hay que intentar salvar los muebles e intentar MMP. Rebajo el ritmo y empiezo a rodar sobre 4:15.

Paso la media en 1:27:15, doblando 2:54:30 (que ni de coña) y para hacer marca me valdría una segunda media de 1:31 (correr sobre 4:18), todos estos cálculos no me evaden para nada del sufrimiento, hago lo que tengo que hacer, como y bebo en los avituallamientos según el plan y también me refresco permanentemente con esponjas que hay cada poco.
Sé que Marta e Iria están esperando en el km25 en la puerta del hotel, es una gran alegría verlas y un objetivo intermedio que supone un premio. Un poco antes paso a una corredora africana (una élite supongo), va andando, tambaleándose, como una autómata, es incapaz de dejar de intentar avanzar y sentarse, pienso en ella, da cierta pena, no ser capaz de darte cuenta de que no vas a ningún lado y de que en breve vas a caer al suelo.


Vamos aguantando, vuelta a pasar por el Puente de Erasmo y marco un km sub 4 gracias a la bajada del puente, la gente anima, los holandeses pronuncian Alberto fatal, jajajajaja, pero se agradece...



Unos kilómetros por el centro, el pulso es muy alto, por encima de 150 y ya voy por el pulso medio que debiera tener en la meta y aún queda un tercio de maratón, mi ritmo ha ido bajando progresivamente y corro a 4:30. Cuando alcanzo el parque que hay que rodear durante varios kilómetros para luego volver al centro a meta, me doy cuenta de que no hay nada que hacer, no hay fuerzas, ni sensaciones, ni ritmo, ni nada.

Nuevo cambio de chip, ya sólo queda llegar a meta (recuerdo cuando me retiré en Bilbao 2013 y no voy a volver a hacerlo) hemos fracasado, qué decepción siento, había trabajado como nunca y hecho las cosas bien. Me dejo ir trotando, a ritmos de 4:45-4:50.
En el km 35 hay pantallas gigantes y Marta e Iria han grabado un video que sale en pantalla cuando la alfombra detecta mi chip, es imposible no soltar alguna lagrimilla, una gran alegría, aunque esté siendo un duro palo para mi.
Me pasa el grupo con las liebres de sub3 y no hago ademán de seguirles, no tengo fuerza. Haciendo la goma pasa Chema Martínez tirando de un tipo, que me dice que es su hermano cuando le digo que menuda liebre de lujo se ha buscado.
Lo cierto es que mi ritmo ha bajado muchísimo, ya por encima de 5 el km. Voy corriendo por un parque de Rotterdam a ritmo más lentos de los más lentos a los que he corrido en todo la preparación, es que ni en días de descanso, ni regenerativos he rodado un sólo km tan lento. La decepción de ver lo que está sucediendo me invade.
Empiezan a dolerme las plantas de los pies, probablemente porque estoy corriendo medio mal y muy lento, no estoy acostumbrado a rodar tan lento, miro el pulso y ha bajado. Y digo, venga coño, arranca o al final con el dolor de pies va a ser un infierno para tí. Y acelero un poco para volver a rodar los últimos 4 kms en torno a 4:45.


Entro en meta sin ninguna alegría, globalmente el peor maratón de mi vida y para el que más había entrenado y más expectativas tenía. 3h:06:35, una anécdota.


Camino por la zona acotada, medalla, algo de beber (muy pobre el avituallamiento de meta), sólo hay agua, algún isotónico y fruta. Me siento a estirar un poco, no hablo con nadie. Da la sensación de que toda la gente que hemos entrado en meta hemos fracasado (supongo que la gran mayoría iría a sub3 y no les salió), hay silencio, nadie parece contento.
Me voy rápido, he quedado con Marta e Iria en el ayuntamiento y me obligan a dar un rodeo de cojones para llegar.
Llego y allí están, qué guapas, es imposible no esbozar un sonrisa al verlas, me cambio de ropa y empiezo a asumir el resultado, no hay otra.


Me voy a ahogarlos al Biergarten al lado de Centraal Station, un sitio brutal, música disco electrónica ochentera, cerveza y comida al aire libre, hay un ambientazo.

Pasadas un par de semanas intento aún averiguar qué ha pasado, he vuelto a correr, el pulso es mucho más alto de lo que era hace semanas, así que llego a la conclusión de que he llegado a Rotterdam pasadete de entreno y que la sinusitis y el calor acabaron de darme la puntilla. Ver como tras tanto trabajo, he hecho un maratón a un ritmo superior al que saqué en tiradas largas de 30 kms y con más de 10 pulsaciones más es un dato que confirma que no llegué a Rotterdam en buen momento, sino tostado.
Es duro asumirlo, pero hay que hacerlo y por supuesto habrá que volver a intentarlo. Ya veremos cuándo y dónde.
Un saludo.